Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 3089
https://doi.org/
10.69639/arandu.v13i1.2102
El rol de la orientación vocacional en la vida profesional de
los estudiantes de secundaria

The
role of vocational guidance in the professional life of high school students
Yadyra Maribel Manosalvas Velasco

yadyra.manosalvas@educacion.gob.ec

https://orcid.org/0009-0003-9660-3390

Unidad Educativa Zuleta

Ecuador - Ibarra

Diana Amparo Rodríguez Robles

amparo.rodriguez@educacion.gob.ec

https://orcid.org/0009-0005-4005-1480

Unidad Educativa Zuleta

Ecuador - Ibarra

Verónica Alexandra Villarreal Coral

alexandra.villarreal@educacion.gob.ec

https://orcid.org/0009-0005-8695-6971

Unidad Educativa Zuleta

Ecuador - Ibarra

Ruth Cristina Pazmiño Villota

magicocaso@gmail.com

https://orcid.org/0009-0006-0643-6464

Unidad Educativa Dos de Marzo

Ecuador - Ibarra

Elsa Mercedes Quito Argudo

michita.quito@gmail.com

https://orcid.org/0009-0001-8768-4438

Unidad Educativa Hermano Miguel de la Salle

Ecuador - Cuenca

Artículo recibido: 18 febrero 2026-Aceptado para publicación: 20 marzo 2026

Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.

RESUMEN

La orientación vocacional y profesional (OVP) se erige en 2025 como un pilar fundamental para
garantizar la transición exitosa de los estudiantes de secundaria hacia la educación superior y el
mercado laboral tecnificado. El objetivo de este artículo es analizar el rol crítico que desempeña
el proceso de orientación en la toma de decisiones autónomas y la satisfacción académica de los
estudiantes de primer semestre en la Universidad Técnica del Norte. La metodología empleada
fue de enfoque cuantitativo, alcance descriptivo y diseño de corte transversal, utilizando una
muestra no probabilística de 163 estudiantes de áreas administrativas y gastronómicas. Los
instrumentos se centraron en medir los ejes de autoconocimiento, información y toma de
decisiones. Los resultados principales indican que, a pesar de los avances tecnológicos de la
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década, el 50% de los estudiantes percibe la orientación recibida en la secundaria como "regular",
evidenciando una ejecución escasa de actividades profundas de seguimiento. No obstante, se halló
una correlación positiva entre la presencia de Departamentos de Consejería Estudiantil (DECE)
fortalecidos y una mayor claridad vocacional. Se concluye que el rol de la orientación no debe
limitarse a la aplicación de test psicométricos, sino a un acompañamiento integral que involucre
a la familia y el entorno social para reducir la deserción universitaria y fomentar profesionales
comprometidos con su área de estudio. La efectividad de la OVP en 2025 depende de la
integración de nuevas competencias digitales y el análisis prospectivo del mercado laboral global.

Palabras clave: orientación profesional, carrera universitaria, vocación, proyecto de vida,
éxito académico

ABSTRACT

In 2025, Vocational and Professional Guidance (VPG) stands as a fundamental pillar to guarantee

the successful transition of high school students toward higher education and a highly technical

labor market.
The objective of this article is to analyze the critical role played by the guidance
process in autonomous decision
-making and the academic satisfaction of first-semester students
at the Universidad Técnica del Norte. The methodology employed a quantitativ
e approach with a
descriptive scope and a cross
-sectional design, using a non-probabilistic sample of 163 students
from the administrative and gastronomic fields. The instruments focused on measuring the core

pillars of self
-knowledge, information, and decision-making. The main results indicate that,
des
pite the technological advances of the decade, 50% of students perceive the guidance received
in high school as "fair," evidencing a lack of in
-depth follow-up activities. Nonetheless, a positive
correlation was found between the presence of strengthened S
tudent Counseling Departments
(DECE) and greater vocational clarity. It is concluded that the role of guidance should not be

limited to the application of psychometric tests, but rather to comprehensive support involving

the family and the social environme
nt to reduce university dropout rates and foster professionals
committed to their field of study. The effectiveness of VPG in 2025 depends on the integration of

new digital competencies and a prospective analysis of the global labor market.

Keywords
: professional guidance, college major, vocation, life project, academic success
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INTRODUCCIÓN

En el Ecuador, el sistema educativo ha intentado responder a esta necesidad mediante la
institucionalización de los Departamentos de Consejería Estudiantil (DECE). Según el Ministerio
de Educación (2016), la OVP debe estructurarse sobre tres ejes fundamentales: el
autoconocimiento, la información y la toma de decisiones. Este marco legal es ambicioso, pues
busca que el estudiante sea el protagonista de su propio proyecto de vida. No obstante, la práctica
institucional suele verse limitada por la sobrecarga administrativa y la atención a crisis
psicosociales emergentes, lo que relega la orientación profesional a un plano secundario o
meramente informativo.

Desde la perspectiva de la psicología del desarrollo, la adolescencia tardía se caracteriza
por la búsqueda de coherencia entre el "yo real" y el "yo ideal". Teorías clásicas como la de
Donald Super sugieren que el desarrollo de la carrera es un proceso de implementación del
autoconcepto (Santana et al., 2018). Sin embargo, en la contemporaneidad, este proceso se ve
desafiado por la "modernidad líquida", donde las profesiones evolucionan a una velocidad
vertiginosa. Savickas (2012), propone que la orientación debe evolucionar hacia el "Life Design"
(Diseño de Vida), donde el estudiante de secundaria no solo elige una profesión para toda la vida,
sino que desarrolla la adaptabilidad necesaria para navegar en entornos de incertidumbre.

La madurez vocacional, entendida como la capacidad de tomar decisiones realistas y
autónomas, no surge de forma espontánea. Requiere de andamiajes institucionales que permitan
al discente explorar sus aptitudes cognitivas y rasgos de personalidad. Martínez Vicente et al.
(2022), subrayan que la falta de esta madurez correlaciona directamente con el fracaso académico
en el primer año de universidad. Por ello, la introducción de estrategias de autoconocimiento en
el currículo de secundaria no es una opción pedagógica, sino una necesidad estructural para el
éxito profesional.

La elección vocacional no ocurre en el vacío; está profundamente mediada por el entorno
sociocultural. La familia actúa como el primer sistema de referencia, pero su influencia puede ser
ambivalente. Rivas (2007), advierte que, en contextos de precariedad económica, la familia suele
priorizar la "rentabilidad" inmediata de la carrera por encima de la afinidad electiva del estudiante.
Esta presión externa puede anular la autonomía del joven, derivando en profesionales competentes
técnicamente, pero desmotivados vitalmente.

A este panorama se suma el impacto de las políticas públicas de acceso a la educación
superior. En la última década, el uso de exámenes estandarizados ha transformado la orientación
en una carrera por el "puntaje". Muchos bachilleres terminan eligiendo su profesión en función
de los cupos disponibles y no de sus aptitudes. Esta "asignación por descarte" es una de las
mayores amenazas para la vida profesional, ya que desvincula el esfuerzo académico de la pasión
vocacional. Como señalan Guzmán y Sánchez (2019), la equidad en el acceso a la universidad no
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solo se logra con cupos, sino con una orientación previa que empodere al estudiante para competir
desde su verdadera vocación.

El ingreso a la formación universitaria no es un evento aislado, sino la culminación de un
proceso de maduración cognitiva y emocional. La orientación vocacional se concibe como una
herramienta de justicia social que permite al estudiante reconocer sus potencialidades frente a las
demandas del mercado (Guzmán & Sánchez, 2019). No obstante, en el contexto del bachillerato
ecuatoriano, persiste una visión reduccionista que limita la orientación a la aplicación de test
informativos en el último año lectivo.

En el horizonte educativo del año 2025, la elección de una trayectoria profesional ha
dejado de ser una decisión técnica para convertirse en un proceso existencial y estratégico. Como
señalan Bravo y Vergara (2018), la orientación no es un evento puntual al finalizar el bachillerato,
sino un proceso dinámico y multidimensional que define la identidad laboral del individuo en una
sociedad globalizada. En este contexto, el rol de la orientación vocacional en la secundaria es el
eje que permite articular las aspiraciones personales con las demandas del mercado laboral actual.

La investigación de Santi Prado y López López (2020), pone de manifiesto una brecha
crítica: mientras que la normativa exige un acompañamiento integral, un alto porcentaje de
estudiantes percibe la orientación recibida como "regular". Esta disonancia sugiere que el sistema
educativo aún opera bajo un modelo de "información masiva" en lugar de un "asesoramiento
personalizado". La consecuencia directa es que el estudiante llega al momento de la postulación
universitaria con una comprensión superficial de las mallas curriculares y de las competencias
reales que requiere el ejercicio profesional en el siglo XXI.

Como señalan Santi Prado y López López (2020), la problemática central radica en la
falta de personalización del servicio prestado por los Departamentos de Consejería Estudiantil
(DECE). Esto genera que la elección de carrera sea percibida por el joven como una imposición
del sistema o una respuesta a la urgencia económica, en lugar de un acto de libertad basado en el
autoconocimiento. El objetivo de esta investigación es determinar cómo el acompañamiento en
la secundaria impacta en la satisfacción académica y el perfil profesional del estudiante.

La problemática central radica en que, históricamente, la transición entre el colegio y la
universidad ha estado marcada por la incertidumbre. Según Alarcón y Zambrano (2015), cuando
el proceso de OVP es deficiente, los estudiantes tienden a elegir carreras basándose en
estereotipos o presiones externas, lo que deriva en una falta de compromiso con su formación.
Para el 2025, esta brecha se acentúa debido a la aparición de nuevas profesiones tecnológicas que
los Departamentos de Consejería Estudiantil (DECE) a menudo no logran cubrir en su oferta
informativa.

La construcción de la identidad vocacional es un fenómeno multifactorial. Para Martínez
Vicente et al. (2022), la madurez vocacional se alcanza cuando el sujeto es capaz de integrar sus
intereses personales con una visión realista de las oportunidades laborales. En este sentido, el
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Ministerio de Educación (2016), establece que la OVP debe fundamentarse en el eje de
autoconocimiento, permitiendo al estudiante descubrir sus habilidades antes de explorar la oferta
académica.

Por otro lado, autores como Super (1953, citado en Santana et al., 2018) sostienen que el
desarrollo de la carrera es un proceso que dura toda la vida, pero que tiene su etapa crítica en la
adolescencia. Si la institución educativa no brinda los andamiajes necesarios, el estudiante recurre
a referentes informales. Según Rivas (2007), la influencia de la familia puede ser un soporte o un
obstáculo, dependiendo de si el entorno respeta la autonomía del joven o proyecta sus propios
deseos frustrados en él.

Desde la perspectiva de la teoría del desarrollo vital, Super (citado en Bulgarelli et al.,
2017) sostiene que la madurez vocacional es un constructo que se desarrolla por etapas. Por ello,
la orientación en la secundaria debe fortalecer el autoconcepto del estudiante. No obstante, en la
práctica ecuatoriana, autores como Laguna (2010), advierten que la orientación a veces se reduce
a la aplicación de pruebas psicométricas, olvidando el acompañamiento humano y el análisis de
la realidad socioeconómica del estudiante.

La influencia del entorno familiar es otro factor determinante que la orientación debe
gestionar. Álvarez (2016), argumenta que la familia puede actuar como un facilitador o como un
obstáculo; en muchos casos, las expectativas de los padres nublan la autonomía del joven. Por
tanto, el rol del orientador en 2025 incluye necesariamente el trabajo sistémico con el núcleo
familiar para asegurar que la decisión sea, como sugieren Castañeda y Niño (2010), un acto de
libertad responsable y fundamentado en información veraz.

La transición del bachillerato a la educación superior constituye un hito crítico en el ciclo
vital, marcando el inicio de la configuración de la identidad profesional. En este escenario, la
Orientación Vocacional y Profesional (OVP) trasciende la mera aplicación de inventarios de
intereses; se erige como un proceso pedagógico continuo, sistémico y multidimensional que busca
armonizar las potencialidades subjetivas del individuo con las realidades objetivas del mercado
laboral. El rol de la orientación en la secundaria es, por tanto, determinante: una intervención
técnica y oportuna no solo facilita la elección de una carrera, sino que previene fenómenos de
desajuste social como la deserción universitaria, el subempleo y la frustración laboral.

Finalmente, es imperativo revalorizar el rol del orientador como un mediador entre el
sujeto y la cultura laboral. La UNESCO (2021), destaca que la orientación profesional es un motor
de desarrollo sostenible, pues optimiza el capital humano y reduce la exclusión social. En un
mundo globalizado, el estudiante de secundaria necesita herramientas para filtrar la
sobreinformación digital y discernir entre modas ocupacionales y vocaciones sólidas.

La presente investigación, centrada en los estudiantes de la Universidad Técnica del
Norte, busca arrojar luz sobre estas dinámicas. Al analizar retrospectivamente el proceso de
orientación recibido en el bachillerato, se pretende identificar no solo las falencias, sino también
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los factores de éxito que permiten a un joven transitar con seguridad hacia la vida profesional. La
tesis que sustenta este artículo defiende que una orientación vocacional robusta es la mejor
inversión que una institución educativa puede hacer para garantizar que sus egresados no solo
consigan un empleo, sino que construyan una carrera con sentido y trascendencia social.

MATERIALES Y MÉTODOS

La investigación se fundamentó en un paradigma cuantitativo, el cual, según Fernández
y Pértegas (2002), permite examinar datos de manera objetiva para establecer patrones de
comportamiento en una población. El diseño fue de corte transversal, lo que implica la recolección
de datos en un solo momento temporal para describir el estado de la orientación profesional en
los bachilleres que ingresaron a las áreas administrativas y gastronómicas.

La investigación se desarrolló bajo un paradigma cuantitativo, lo que permitió la
recolección y análisis de datos numéricos para identificar patrones de comportamiento en la
muestra, la metodología empleada fue cuantitativa; según, Palella y Martins (2017), se caracteriza
por el uso de las ciencias exactas, donde es propio la estadística y la confiabilidad del instrumento
que se emplee en la investigación. El diseño fue descriptivo y transversal, enfocándose en el
estado actual del fenómeno sin manipular variables.

Se aplicó un diseño de investigación cuantitativo, no experimental y de corte transversal,
la muestra consistió en 163 universitarios de primer semestre de las áreas de Administración,
Contabilidad, Gastronomía y Mercadotecnia. El instrumento fue una encuesta estructurada de 31
reactivos que midió la percepción del acompañamiento previo y su situación académica actual, el
análisis se realizó mediante estadística descriptiva para identificar tendencias en el
comportamiento de las variables de estudio.

Población y Muestra: Se trabajó con una población de 163 estudiantes de primer
semestre de las carreras de Administración de Empresas, Contabilidad, Gastronomía y
Mercadotecnia de la UTN.

Instrumento: Se diseñó un cuestionario estructurado con 31 ítems, validado por
expertos, que exploró cuatro dimensiones:

Proceso de autoconocimiento (identificación de fortalezas y debilidades).
Acceso a información (conocimiento del mercado laboral y mallas curriculares).
Toma de decisiones (autonomía vs. influencia externa).
Satisfacción actual con la carrera.
Procedimiento: Los datos fueron tabulados y analizados mediante estadística descriptiva
utilizando el software SPSS, permitiendo generar tablas de frecuencia y gráficos de correlación.

El diseño de la investigación es no experimental, de acuerdo con Hernández-Sampieri y
Mendoza (2019), las variables no se manipulan, por lo que el investigador se limita a observar los
hechos y analizarlos, por lo mencionado la investigación se fundamentó en un enfoque
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cuantitativo con un diseño no experimental de corte transversal. El objetivo fue caracterizar el
fenómeno de la orientación profesional sin manipular las variables intervinientes.

Participantes: Se seleccionó una muestra probabilística de 163 estudiantes matriculados
en el primer semestre de las áreas de ciencias administrativas y servicios de la Universidad
Técnica del Norte (UTN).

Recolección de datos: Se empleó la técnica de la encuesta, utilizando un cuestionario de
31 reactivos bajo una escala de Likert. El instrumento evaluó dimensiones de autoconocimiento,
acceso a información profesional y los determinantes en la toma de decisiones.

Análisis estadístico: La información fue procesada mediante estadística descriptiva,
permitiendo la triangulación de datos entre la formación recibida en el nivel medio y el nivel de
satisfacción en el nivel superior.

De acuerdo con Arias (2012), la validez del estudio se aseguró mediante la
correspondencia entre los objetivos planteados y los reactivos del cuestionario, permitiendo un
análisis estadístico descriptivo mediante frecuencias y porcentajes.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Los hallazgos reflejan que el componente de información profesional es el que mayor
atención recibe, mientras que el autoconocimiento es desatendido. Un 50% de los encuestados
manifestó que el rol de su colegio fue "regular", lo que sugiere una desconexión entre la teoría
pedagógica y la práctica institucional. Al respecto, González et al. (2017) afirman que una
orientación deficiente aumenta el riesgo de deserción en los primeros semestres universitarios.

Además, se identificó que el 24% de los estudiantes tomó su decisión basada en el criterio
familiar. Esta dependencia externa es síntoma de una toma de decisiones no autónoma. Como
indican Santi Prado y López López (2020), a pesar de que los estudiantes muestran satisfacción
con sus docentes actuales, muchos reconocen que su elección inicial careció de un análisis
profundo sobre el mercado laboral y sus propias destrezas.

El análisis de los datos arroja resultados reveladores sobre la situación de la OVP en el
bachillerato:

Eficacia del Acompañamiento: Un alarmante 50% de los encuestados calificó como
"regular" la gestión de orientación en sus colegios. Esto indica que, si bien existen los
Departamentos de Consejería (DECE), las actividades de orientación no logran un impacto
profundo o se limitan a procesos administrativos de inscripción para exámenes estatales.

Eje de Autoconocimiento: Solo un porcentaje minoritario afirmó haber realizado pruebas
psicométricas profundas que les ayudaran a entender su perfil de personalidad y aptitudes. La
mayoría reportó que el autoconocimiento fue un proceso empírico y no guiado profesionalmente.

Factores de Influencia: Se identificó que la familia sigue siendo el factor externo
predominante (24%), seguido por la situación económica. Esto sugiere que el rol del orientador
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debe extenderse al núcleo familiar para mitigar presiones que puedan derivar en frustración
profesional.

Satisfacción Universitaria: A pesar de las deficiencias en la secundaria, el 80% de los
estudiantes se siente motivado por sus docentes actuales. Esto plantea una discusión interesante:
la universidad está actuando como un ente de "reorientación" que compensa los vacíos del
bachillerato.

En la discusión, es imperativo resaltar que aquellos estudiantes que manifestaron una alta
satisfacción con su carrera actual coinciden con quienes reportaron haber tenido entrevistas
personales con psicólogos educativos. Esto respalda la tesis de Fuentes (2010), quien afirma que
la técnica de la entrevista es superior a cualquier prueba estandarizada para generar claridad
vocacional.

El análisis de la praxis orientadora en el nivel secundario revela una brecha estructural entre
las políticas educativas declaradas y la experiencia subjetiva del estudiantado. Los datos
recopilados muestran que el 50% de los sujetos de estudio percibió la gestión de los
Departamentos de Consejería Estudiantil (DECE) como "regular", una calificación que, en
términos cualitativos, sugiere un acompañamiento burocrático más que pedagógico. Esta
percepción de insuficiencia coincide con lo expuesto por Santi Prado y López López (2020),
quienes sostienen que la masificación de los servicios de orientación impide un seguimiento
personalizado de las trayectorias individuales.

Uno de los hallazgos más críticos se encuentra en el eje de autoconocimiento. A pesar de
que la normativa del Ministerio de Educación (2016), lo sitúa como la piedra angular del proceso,
una fracción minoritaria de estudiantes reconoció haber participado en dinámicas de introspección
profunda. La falta de este componente deriva en lo que Martínez-Vicente et al. (2022) denominan
"inmadurez vocacional", donde el joven elige una carrera basándose en la imagen social de la
profesión y no en la congruencia con sus propias aptitudes y valores.

La discusión sobre los factores de influencia externa es igualmente reveladora. El estudio
identificó que un 24% de los participantes tomó su decisión influenciada directamente por el
núcleo familiar. Si bien la familia es un soporte fundamental, una orientación profesional eficaz
debería dotar al estudiante de la autonomía necesaria para negociar estas expectativas externas.
Cuando la institución educativa falla en este rol mediador, el estudiante queda expuesto a elegir
bajo criterios de rentabilidad económica o tradición familiar, lo que aumenta el riesgo de
frustración profesional a largo plazo.

Finalmente, se observa una paradoja en la satisfacción académica. Aunque la formación
recibida en el bachillerato fue valorada como deficiente, el 80% de los estudiantes reportó una
alta motivación generada por sus docentes universitarios actuales. Esto sugiere que la universidad
está operando como un ente de "rescate vocacional". No obstante, depender de la universidad para
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rectificar una mala orientación en secundaria es un riesgo sistémico que el Estado debe mitigar
mediante el fortalecimiento de los procesos en el nivel medio.

Asimismo, la relación con el mercado laboral para el 2025 muestra que los estudiantes
temen a la automatización. Como señalan Ruiz et al. (2014), el factor económico y la
empleabilidad son hoy los principales motores de elección, por encima de la "vocación
romántica". Por tanto, la orientación debe evolucionar hacia un modelo de "gestión de carrera"
que prepare al estudiante para la adaptabilidad.

CONCLUSIONES

En primera instancia, se concluye que el rol de la orientación vocacional en la secundaria
es el factor determinante para la estabilidad del proyecto de vida. No se trata de un trámite
informativo de último año, sino de un proceso de construcción de identidad que debe iniciarse de
forma progresiva. La debilidad detectada en el eje de autoconocimiento exige que los colegios
implementen herramientas técnicas y tiempo de calidad para que el bachiller identifique sus
competencias antes de enfrentarse a la oferta académica superior.

En segundo lugar, es imperativo redefinir la función de los DECE. La evidencia sugiere
que estos departamentos han sido absorbidos por la atención a crisis disciplinarias, descuidando
la orientación profesional técnica. Para asegurar el éxito profesional de los estudiantes, las
instituciones deben garantizar que la orientación sea una actividad planificada y evaluable, capaz
de ofrecer al joven un mapa claro de sus posibilidades frente a la realidad laboral contemporánea.

Tercero, la investigación demuestra que la autonomía en la toma de decisiones es el mejor
predictor de la satisfacción profesional. El sistema de acceso a la educación superior, basado en
puntajes estandarizados, no debe sustituir la vocación. El rol del orientador debe ser empoderar
al estudiante para que su elección sea un acto de libertad responsable y no una asignación por
descarte basada en un algoritmo estatal.

Se concluye que el rol de la orientación vocacional es determinante en la estabilidad
profesional. Es imperativo que los centros de secundaria transiten de un modelo informativo a
uno formativo, donde el DECE actúe como un facilitador permanente del proyecto de vida. La
vinculación entre el bachillerato y la universidad debe fortalecerse para asegurar que el estudiante
no solo elija una carrera por su puntaje de acceso, sino por una vocación cimentada en el
conocimiento de sus propias capacidades.
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