
Vol. 12/ Núm. 3 2025 pág. 1757
https://doi.org/10.69639/arandu.v12i3.1410
Calidad de vida en los adultos mayores en Centro de Salud
Tipo C- MSP
Quality of life for older adults in a Type C Health Center– MSP
Evelyn katiuska Honores Salcedo
ehonores4@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0005-1368-8072
Universidad Técnica de Machala
Ecuador – Machala
Sara Margarita Saraguro Salinas
ssaraguro@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-4711-1416
Universidad Técnica de Machala
Ecuador – Machala
Artículo recibido: 18 junio 2025 - Aceptado para publicación: 28 julio 2025
Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.
RESUMEN
La calidad de vida es un concepto multidimensional que incluye factores como la salud física, el
entorno, la situación económica, la satisfacción personal y la integración social. En el caso de los
adultos mayores, este concepto se amplía para abarcar la autonomía, el bienestar emocional y la
participación activa en la sociedad. Según la Organización Mundial de la Salud, la calidad de vida
se basa en la percepción individual del propio bienestar dentro de su contexto cultural y sistema
de valores. El envejecimiento implica cambios físicos, emocionales y sociales que pueden afectar
el bienestar general, por lo que es necesario un enfoque integral de atención. América Latina y el
Caribe presentan un acelerado crecimiento de la población adulta mayor, lo que exige estrategias
de intervención específicas. En este contexto, el personal de salud, especialmente del área de
enfermería, desempeña un rol fundamental en la promoción del envejecimiento saludable
mediante acciones preventivas, apoyo emocional y fortalecimiento de redes sociales. La evidencia
demuestra que programas que combinan actividad física adaptada, estimulación cognitiva,
educación nutricional y participación comunitaria contribuyen a mejorar la independencia
funcional, reducir el riesgo de caídas y disminuir la incidencia de depresión. Esta investigación,
de enfoque cuantitativo, tuvo como objetivo analizar la calidad de vida de los adultos mayores
atendidos en un Centro de Salud Tipo C – MSP, considerando sus condiciones clínicas, sociales
y emocionales, con el fin de identificar factores clave que inciden en su bienestar integral y
orientar acciones de mejora en la atención geriátrica.
Palabras clave: calidad, vida, adultos mayores

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ABSTRACT
Quality of life is a multidimensional concept that includes factors such as physical health,
environment, economic situation, personal satisfaction, and social integration. In the case of older
adults, this concept expands to include autonomy, emotional well-being, and active participation
in society. According to the World Health Organization, quality of life is based on an individual's
perception of their own well-being within their cultural context and value system. Aging involves
physical, emotional, and social changes that can affect overall well-being, requiring a
comprehensive approach to care. Latin America and the Caribbean are experiencing rapid growth
in the older adult population, which demands specific intervention strategies. In this context,
healthcare personnel—particularly in nursing—play a key role in promoting healthy aging
through preventive actions, emotional support, and strengthening social networks. Evidence
shows that programs combining adapted physical activity, cognitive stimulation, nutritional
education, and community participation help improve functional independence, reduce the risk of
falls, and lower the incidence of depression. This quantitative research aimed to analyze the
quality of life of older adults attending a Type C Health Center – MSP, considering their clinical,
social, and emotional conditions, in order to identify key factors that influence their overall well-
being and guide improvement strategies in geriatric care.
Keywords: quality, life, older adults
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INTRODUCCIÓN
La calidad de vida es confusa e integradora, abarca varias dimensiones como la salud física,
condiciones ambientales, vivienda, satisfacción de estudio o trabajo, situación económica.
Igualmente, para la definición de calidad de vida se le atribuían medidas objetivas para obtener
una explicación de la expresión variable de manera individual; consecutivamente desde la
psicología se propuso tener en cuenta interpretaciones subjetivas que trasladara a una definición
de calidad de vida individual. (Martínez et al., 2021)
Además, la OMS define a la calidad de vida como la percepción que cada individuo tiene
en su posición en el entorno cultural y en el sistema de valores que vive, así como en su relación
con sus objetivos, expectativas, criterios, y preocupaciones. (Guerra et al,, 2021)
De manera que, en los adultos mayores la calidad de vida no se limita únicamente a la
ausencia de enfermedades, sino que incluye factores como la autonomía, la participación social,
el bienestar emocional, la satisfacción con la vida y la percepción de la salud. Estos elementos
son fundamentales para comprender cómo los adultos mayores experimentan y valoran su vida
diaria. (Lopez et al., 2024)
Por consiguiente, la calidad de vida es un concepto multidimensional que se relaciona con
distintas variables; en el caso de los adultos mayores se espera que esta sea construida de forma
favorable, de modo que reconozcan y vivan la vejez como una etapa de continuación de un
proceso vital y no como una fase de declinación funcional y aislamiento social. (Queirolo et al.,
2020)
Puesto que, los adultos mayores representan poco más del 9,3 % de la población mundial,
y para 2050 esta proporción aumentará al 16 %. Según el Banco Interamericano de Desarrollo,
América Latina y el Caribe será la región con la mayor tasa de crecimiento de la población adulta
mayor, representando aproximadamente el 25 % de la población total para 2050. Para ese año,
según las proyecciones regionales, esta población habrá crecido con mayor rapidez en países
como Brasil, Colombia, México y Ecuador. (Ochoa et al., 2021)
Así mismo, los adultos mayores atraviesan una etapa de la vida caracterizada por cambios
en sus capacidades físicas, emocionales y sociales, que pueden influir significativamente en su
bienestar general. Estos cambios, que varían según cada individuo, pueden generar desafíos en su
autonomía, autoestima y participación en la vida cotidiana. Por otro lado, el incremento de los
niveles de esperanza de vida y la disminución de la natalidad ha determinado la inversión de la
pirámide poblacional; este fenómeno precisa de una atención especial a las personas de la tercera
edad (García et al., 2020).
En esta fase de vida, requieren de atención y cuidado promovida por varios factores, el más
significativo, la salud física su edad se ostenta como un factor de riesgo característico ya que

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diversas de estas enfermedades pueden proceder en escenarios de imposibilidad (Vallejo et al.,
2025).
Frente a esta realidad, el personal de sanitario desempeña un rol fundamental al
implementar intervenciones centradas en promover la salud y la calidad de vida de esta población.
(Almeida, 2023). Estas acciones, planificadas y ejecutadas por profesionales capacitados, se
orientan a responder a las necesidades particulares de cada persona mayor, reconociendo su
historia de vida, su contexto familiar y social, así como sus condiciones clínicas (Rios, 2024).
En el caso de los adultos mayores, se deben promover hábitos saludables, prevenir y
manejar integralmente las enfermedades crónicas, así como brindar apoyo emocional, siempre
teniendo en cuenta las necesidades particulares de cada persona, desde su estado físico hasta su
contexto social (Liu et al., 2024). Un enfoque integral en la atención geriátrica implica no solo el
tratamiento de enfermedades, sino también la aplicación de medidas preventivas y la promoción
de un envejecimiento activo y saludable (Dambha et al., 2021). Esto abarca aspectos como una
nutrición adecuada, ejercicio físico adaptado a sus capacidades, el fortalecimiento de redes de
apoyo y la estimulación cognitiva (Tops et al., 2024). Además, estas acciones requieren un
enfoque que valore la dignidad y la individualidad del paciente, ya que cada persona envejece de
manera diferente y enfrenta desafíos únicos (Yutong et al.,2023).
En este sentido, la enfermería se orientada al cuidado integral de las personas, familias y
comunidades, cuyo propósito principal es prevenir enfermedades, mantener y restaurar la salud,
y aliviar el sufrimiento (Gavilanes et al., 2021). Dentro del ámbito geriátrico, los profesionales
de la salud se enfocan en fomentar un envejecimiento activo y saludable, lo cual incluye
promover la autonomía, facilitar la adaptación a los cambios propios de la edad y respetar los
valores y derechos de los adultos mayores (Becker et al., 2023). En efecto, este enfoque
personalizado resulta fundamental para garantizar una mejor calidad de vida para esta población,
ya que reconoce y respeta la diversidad de experiencias y necesidades presentes en cada individuo
(Macias, 2023). Además, el respeto por la historia de vida, las creencias y las preferencias del
paciente es esencial para una atención de calidad que verdaderamente impacte en su bienestar
(Acosta et al., 2023). Esenciales para atender de manera integral las necesidades físicas,
emocionales y sociales de los adultos mayores, ya que no solo buscan aliviar síntomas o tratar
enfermedades, sino que también se enfocan en prevenir problemas de salud, promover la
autonomía y mejorar el bienestar emocional (Briz A., 2024). Desde la evidencia, se ha demostrado
que fomentar un envejecimiento saludable mediante intervenciones específicas puede mejorar
significativamente la salud física y emocional. Por ejemplo, programas que combinan ejercicios
físicos adaptados, educación nutricional y actividades cognitivas han mostrado una reducción en
el riesgo de caídas y una mejora en la independencia funcional. Asimismo, diversas
investigaciones han resaltado la importancia de la actividad social y la participación en programas
comunitarios, los cuales han demostrado ser efectivos para reducir la incidencia de depresión y

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mejorar la autoestima en los adultos mayores (Vaillant et al., 2022). Del mismo, se ha demostrado
que fomentar un envejecimiento saludable mediante intervenciones específicas puede mejorar
significativamente la salud física y emocional. Por ejemplo, programas que combinan ejercicios
físicos adaptados, educación nutricional y actividades cognitivas han mostrado una reducción en
el riesgo de caídas y una mejora en la independencia funcional. Asimismo, diversas
investigaciones han resaltado la importancia de la actividad social y la participación en programas
comunitarios, los cuales han demostrado ser efectivos para reducir la incidencia de depresión y
mejorar la autoestima en los adultos mayores (Vaillant et al., 2022)
Además, un estudio realizado en Cuba destacó que estrategias personalizadas enfocadas en
el bienestar emocional y social contribuyen a mejorar la autoestima y fomentar estilos de vida
saludables (Rodriguez H., 2022). Estas estrategias pueden incluir terapias ocupacionales, sesiones
de musicoterapia, grupos de apoyo y actividades recreativas diseñadas para estimular la
interacción social y el sentido de pertenencia (León et al., 2021). La aplicación de estas
intervenciones en entornos geriátricos, como hogares de ancianos y centros de día, ha demostrado
ser beneficiosa para reducir el aislamiento social y fortalecer el bienestar psicológico de los
adultos mayores (Garrido D., 2023).
La presente investigación se llevó a cabo a través de un método cuantitativo para la
recopilación y el análisis de datos dirigido a adultos mayores. En este sentido el objetivo de esta
investigación fue analizar la Calidad de Vida en los Adultos Mayores en un Centro de Salud Tipo
C- MSP.
MATERIALES Y MÉTODOS
Este estudio se basa en un enfoque cuantitativo, ya que permite medir y analizar la relación
la calidad de vida de los adultos mayores del Centro de Salud Tipo C “Brisas del Mar” de la
ciudad de Machala. El diseño de la investigación es descriptivo correlacional de corte transversal,
lo que significa que se analizarán los datos en un solo momento del tiempo para determinar la
relación entre las variables estudiadas. Se utilizó el instrumento para la presente investigación se
aplicó de manera presencial junto al consentimiento informado efectuado al director del centro de
la salud tipo C “Brisas del Mar” la cual estuvo conformada por 26 preguntas divididas en 4
dimensiones: datos sociodemográficos, grado de experiencia de los hechos en las últimas dos
semanas, grado de experiencia y capacidad percibida en las últimas dos semanas, nivel de
satisfacción percibida en diversos ámbitos de la vida durante las dos últimas semanas, con
respuestas de opciones múltiples. Los datos obtenidos a partir de estas encuestas fueron
analizados mediante un proceso de tabulación en el programa Statistical Package for Social
Sciences (SPSS) versión 26, consiguiendo tablas que permitieron realizar posteriormente un
correcto análisis y discusión de los resultados obtenidos. Por otro lado, para examinar la fiabilidad
de los datos se utilizó el alfa de cronbach en el mismo programa de tabulación, el coeficiente de

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fiabilidad obtenido a partir del alfa de Cronbach fue de 0,82, lo que sugiere que el instrumento de
recolección de datos presenta datos fiables, dado que se ubica dentro del rango de >0.9, clasificado
como nivel "Excelente".
Muestra: Se seleccionó una muestra representativa utilizando un muestreo probabilístico
aleatorio simple. Obteniendo como muestra a 80 adultos mayores los Criterios de inclusión todos
los Adultos mayores de 65 años o más que pertenecen al centro de salud, Pacientes que acepten
participar en el estudio mediante consentimiento informado. Los Criterios de exclusión personas
que no deseen participar en el estudio.
RESULTADOS
Tabla 1
Datos sociodemográficos de los adultos mayores
Frecuencia Porcentaje
Sexo Hombre 36 44,4%
Mujer 43 53,1%
Nivel de Estudio Ninguno 0 0,0%
Primarios 61 75,3%
Medios 15 18,5%
Universitarios 3 3,7%
Estado Civil Soltero /a 16 19,8%
Separado/a 30 37,0%
Casado/a 25 30,9%
Divorciado/a 0 0,0%
En pareja 0 0,0%
Viudo/a 8 9,9%
Fuente: Elaboración propia, (2025)
En la tabla 1 se obtuvo como resultados de los datos sociodemográficos que el 53,1% de
los adultos mayores eran mujeres, mientras que el 44,4% fueron hombres. En cuanto al nivel de
estudio, se evidenció que el 75,3% de los encuestados contaban con estudios primarios, el 18,5%
con estudios medios y solo el 3,7% poseían formación universitaria, sin registrarse personas sin
estudios. Con respecto al estado civil, el 37,0% manifestaron estar separados/as, el 30,9%
casados/as, el 19,8% solteros/as y el 9,9% viudos/as, sin reportarse adultos mayores divorciados
ni en pareja al momento del estudio.

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Tabla 2
Grado de Experiencia de los Hechos en las Últimas Dos Semanas
Nada Un poco Algunas
veces
Con
frecuencia
Siempre
F % F % F % F % F %
¿Hasta qué punto
piensa que el dolor
(físico) le impide
hacer lo que
necesita?
22 27,2 15 18,5 20 24,7 20 24,7 2 2,5
¿En qué grado
necesita de un
tratamiento médico
para funcionar en su
vida diaria?
27 33,30 16 19,8 22 27,2 8 9,9 6 7,4
¿Cuánto disfruta de
la vida?
7 8,60 21 25,9 34 42,0 17 21,0 0 0,0
¿Hasta qué punto
siente que su vida
tiene sentido?
0 0,00 22 27,2 31 38,3 24 29,6 2 2,5
¿Cuál es su
capacidad de
concentración
0 0,00 19 23,5 43 53,1 17 21,0 0 0,0
¿Cuánta seguridad
siente en su vida
diaria
0 0,00 18 22,2 40 49,4 20 24,7 1 1,2
¿Cómo de saludable
es el ambiente físico
a su alrededor?
0 0,00 19 23,5 40 49,4 19 23,5 1 1,2
Fuente: Elaboración propia, (2025)
Tras el análisis de la Tabla 2, muestra que la mayoría de los adultos mayores reporta
experiencias intermedias en su bienestar: el 53,1% tiene capacidad de concentración solo algunas
veces y el 49,4% percibe su ambiente físico y seguridad como saludables algunas veces. En
contraste, los porcentajes más bajos se observan en áreas más profundas como el sentido de vida,
donde solo el 2,5% lo siente siempre, y en la necesidad constante de tratamiento médico (7,4%).
Aunque muchos no requieren tratamiento médico regularmente (33,3%) ni sufren dolor

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incapacitante (27,2%), el disfrute de la vida y el propósito personal no son frecuentes, lo que
sugiere que el bienestar emocional es más frágil que el físico en esta población.
Tabla 3
Grado de experiencia y capacidad percibida en las últimas dos Semanas
Nada Un
poco
Moderado Bastante Totalmente
F % F % F % F % F %
¿Tiene energía suficiente para la vida
diaria?
0 0
,
0
1
0
12,
3
53 65,4 14 17,
3
2 2,50
¿Es capaz de aceptar su apariencia
física
0 0
,
0
1
1
13,
6
40 49,4 25 30,
9
3 3,70
¿Tiene suficiente dinero para cubrir
sus necesidades?
0 0
,
0
3
7
45,
7
38 46,9 4 4,9 0 0,00
¿Dispone de la información que
necesita para su vida diaria?
2 2
,
5
2
6
32,
1
50 61,7 1 1,2 0 0,00
¿Hasta qué punto tiene oportunidad
de realizar actividades de ocio?
0 0
,
0
0 0,0 34 42,0 35 43,
2
10 12,30
¿Es capaz de desplazarse de un lugar
a otro?
0 0
,
0
6 28,
4
23 28,4 36 44,
4
14 17,30
Fuente: Elaboración propia, (2025)
Según los resultados de la Tabla 3, la mayoría de los adultos mayores percibe niveles
moderados de energía (65,4%) para sus actividades, mientras que solo un 2,5% se siente
totalmente enérgico, lo que sugiere una vitalidad limitada. En cuanto a la autoaceptación física,
el 49,4% la acepta moderadamente y apenas un 1,2% no la acepta en absoluto, reflejando una
imagen corporal mayormente neutral. El aspecto más crítico es el dinero suficiente, donde el
45,7% tiene poco y solo el 1,2% dice tener bastante, sin que nadie afirme tener lo suficiente,
evidenciando vulnerabilidad económica. En el acceso a información, el 61,7% tiene acceso
moderado, mientras que un 1,2% no tiene ninguno, indicando posibles brechas digitales. Las
oportunidades de ocio muestran cifras más positivas, con un 43,2% que tiene bastantes y nadie
sin acceso. Finalmente, en cuanto a movilidad, el 44,4% se siente bastante capaz de desplazarse
y solo un 8,6% tiene baja capacidad, reflejando un nivel funcional aceptable. Los datos destacan