
Vol. 12/ Núm. 3 2025 pág. 555
https://doi.org/10.69639/arandu.v12i3.1329
Agricultura evolutiva y transición agroecológica: Modelo
para la soberanía alimentaria en Colima, México
Evolutionary Agriculture and Agroecological Transition: Model for Food Sovereignty
in Colima, Mexico
Raúl Alberto Rodríguez Alvarado
raulalbertorodriguezalvarado@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-2791-0050
Universidad de Colima
México
Miguel Ángel Medina Romero
miguel.medina.romero@umich.mx
https://orcid.org/0000-0003-4067-2816
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
México
José Ma. Anguiano Cárdenas
https://orcid.org/0009-0000-8155-8935
mikaellnstituto@gmail.com
Instituto Mikael
México
José Ma. Anguiano Soto
bioiteso_501@outlook.com
https://orcid.org/0009-0002-4629-254X
Agroteso
México
Benito Montes Medina
bmontesm2@ucol.mx
https://orcid.org/0009-0003-7759-7693
Universidad de Colima
México
Artículo recibido: 18 junio 2025 - Aceptado para publicación: 28 julio 2025
Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.
RESUMEN
El presente artículo analiza la viabilidad del método de agricultura evolutiva como estrategia
innovadora para la transición agroecológica y la soberanía alimentaria en Colima, México. El
estudio surge ante la preocupación nacional por la dependencia de alimentos derivados de semillas
transgénicas y agroquímicos, así como los riesgos asociados a la salud humana y ambiental. Se
trabajó con productores rurales de Colima, quienes participaron en la aplicación de este método
guiado por los saberes ancestrales Tonantzin y fundamentos de la agricultura biodinámica.
Mediante una metodología de investigación-acción participativa, se implementaron prácticas de

Vol. 12/ Núm. 3 2025 pág. 556
manejo regenerativo del suelo, uso de bioinsumos y reducción de agroquímicos sintéticos. Los
resultados empíricos muestran incrementos significativos en el rendimiento del maíz, la mejora
en la calidad del suelo y la reducción de costos de producción y de insumos sintéticos. La
evidencia sugiere que la agricultura evolutiva puede ofrecer una alternativa sostenible, escalable
y alineada con los objetivos de salud pública y la legislación mexicana. Se concluye que fortalecer
modelos agroecológicos endógenos, con participación comunitaria y principios regenerativos, es
una vía efectiva para construir sistemas alimentarios más resilientes y justos en México.
Palabras clave: agricultura evolutiva, transición agroecológica, soberanía alimentaria,
bioinsumos, Colima
ABSTRACT
This article examines the viability of the evolutionary agriculture method as an innovative strategy
for agroecological transition and food sovereignty in Colima, Mexico. The study arises from
national concerns over the dependence on foods derived from transgenic seeds and agrochemicals,
as well as the associated risks to human and environmental health. Work was conducted with rural
producers from Colima, who participated in the implementation of this method guided by
ancestral Tonantzin knowledge and the principles of biodynamic agriculture. Through a
participatory action research methodology, practices were implemented that focused on
regenerative soil management, the use of bio-inputs, and the reduction of synthetic agrochemicals.
Empirical results show significant increases in maize yield, improvements in soil quality, and
reductions in production costs and synthetic inputs. The evidence suggests that evolutionary
agriculture can offer a sustainable, scalable alternative aligned with public health goals and
Mexican legislation. The study concludes that strengthening endogenous agroecological
models—with community participation and regenerative principles—constitutes an effective
pathway for building more resilient and just food systems in Mexico.
Keywords: evolutionary agriculture, agroecological transition, food sovereignty, bio-
inputs, Colima
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INTRODUCCIÓN
En 2024, México registró un Producto Interno Bruto (PIB) de 2.02 billones de dólares,
equivalente aproximadamente al 7% del PIB de Estados Unidos de América (EUA), que ascendió
a 28.78 billones de dólares (Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI], 2024; World
Bank, 2024a, 2024b; Fondo Monetario Internacional, 2024; U.S. Bureau of Economic Analysis,
2024; Zepeda, 2023). Del PIB mexicano, el 30% correspondió a exportaciones, es decir, 617,099
millones de dólares, de los cuales al menos el 80% tuvo como destino el mercado de EUA; y las
exportaciones agrícolas totalizaron 54,430 millones de dólares, lo que representa el 8.8% del total
(Morales, 2025). En particular, México vendió maíz por 98.2 millones de dólares, mientras que
importó maíz con un valor de 5,316 millones de dólares, lo que implica una relación de
importación a exportación aproximada de 54 a 1; y el 99.6% de estas importaciones provino de
EUA—equivalente a 25,253,000 toneladas (alrededor del 40% de la producción total de maíz de
ese país), que cubre más del 50% del consumo nacional en México—y el resto se adquirió de
Brasil, Chile, Argentina y Tailandia (Secretaría de Economía, 2024; INEGI, 2024; United States
Department of Agriculture (USDA). (2024World Bank, 2024a, 2024b; Zepeda, 2023;, (2024; ver
Figura 1).
Figura 1
Importaciones mexicanas de maíz, 2016–2024
Fuente: Elaboración propia con datos de Secretaría de Economía (2024), INEGI (2024), World Bank (2024a, 2024b),
Fondo Monetario Internacional (2024), U. S. Bureau of Economic Analysis, (2024), Morales (2025) y Zepeda (2023).
La dependencia de maíz importado de EUA se incrementó significativamente a partir de
la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994,
siendo en su mayoría maíz genéticamente modificado, diseñado para resistir aplicaciones de
glifosato. Este herbicida ha sido clasificado por la Agencia Internacional para la Investigación
sobre el Cáncer (IARC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “probablemente
cancerígeno para los seres humanos” (IARC, 2015). Diversos estudios han detectado residuos de
14
14,6
16,1
16,6
16,5
16,5
17,6
19,4
25,253
2 0 1 6 2 0 1 7 2 0 1 8 2 0 1 9 2 0 2 0 2 0 2 1 2 0 2 2 2 0 2 3 2 0 2 4
MILLONES DE TONELADAS DE MAÍZ
AÑO

Vol. 12/ Núm. 3 2025 pág. 558
glifosato en productos alimenticios derivados de este maíz, lo que plantea riesgos para la salud
pública, en un país donde el maíz es un alimento básico y de valor cultural esencial. El consumo
sostenido de maíz transgénico tratado con glifosato se ha vinculado con alteraciones hormonales,
daños al microbioma intestinal y un mayor riesgo de enfermedades crónicas, entre ellas cáncer y
enfermedades neurodegenerativas (Myers et al., 2016; IARC, 2015; Benbrook, 2016). Esta
situación vulnera la salud de la población mexicana y debilita la soberanía alimentaria al sustituir
variedades nativas por granos industriales, sujetos a dinámicas de mercado y control corporativo.
Ante el aumento de la dependencia alimentaria, el gobierno mexicano diseñó la
Estrategia de Soberanía Alimentaria y la Transición Agroecológica, que contraviene el modelo
de producción dependiente del mercado internacional. Esta estrategia se materializó en el decreto
presidencial del 31 de diciembre de 2020 y su reformulación en el decreto del 13 de febrero de
2023, ambos orientados a eliminar progresivamente el uso de glifosato y prohibir el maíz
genéticamente modificado para consumo humano, con fecha límite inicial del 31 de marzo de
2024 (Diario Oficial de la Federación [DOF], 2020, 2023). Sin embargo, esta prohibición no se
concretó por la presión ejercida por EUA que, a través del Tratado entre México, Estados Unidos
y Canadá (T-MEC), manifestó su negativa a cualquier medida que afectara el comercio bilateral
de productos agrícolas. Ante estas circunstancias, el gobierno federal prorrogó indefinidamente
la prohibición, argumentando la insuficiencia de alternativas agroecológicas escalables y
económicamente viables para sustituir el glifosato en la agricultura convencional (Rodríguez &
Medina, 2024).
De acuerdo con el informe de Data Bridge Market Research (2021), el mercado global de
glifosato crecería a una tasa anual del 8.95% entre 2022 y 2029, siendo América la región más
dominante. Esta proyección sugiere que, salvo la implementación de regulaciones estrictas, es
poco probable que se revierta la tendencia hacia el uso intensivo de glifosato. Los límites
institucionales y geopolíticos de México frente al consumo de alimentos derivados de modelos
productivos dependientes de agroquímicos y tecnologías patentadas resultan evidentes, al
contravenir el modelo de desarrollo económico estadounidense. Desde la consolidación de la
hegemonía del dólar tras los Acuerdos de Bretton Woods en 1944, EUA ha estructurado un
sistema económico global con asignación diferenciada de roles en las cadenas de suministro para
garantizar el flujo de recursos hacia su economía (Roberts & Lamp, 2021). Este sistema,
fundamentado en el dólar como moneda de reserva internacional, ha permitido a EUA asegurar
materias primas y productos manufacturados a bajo costo, así como controlar la inflación interna
mediante la externalización de la demanda y la exportación de costos a proveedores de países en
desarrollo (Rodríguez & Medina, 2024).
La estructura del libre mercado, promovida desde EUA, coordina de forma coercitiva la
organización internacional del comercio, destacando la resiliencia de las naciones dependientes
del dólar para integrarse al sistema financiero y comercial mundial. Así, los países periféricos

Vol. 12/ Núm. 3 2025 pág. 559
quedan, en general, subordinados a roles de producción de bienes primarios o manufacturados,
mientras que EUA mantiene su posición privilegiada y financia sus gastos mediante el “privilegio
exorbitante” del dólar. En contextos recientes, como la llamada guerra comercial de 2025, los
aranceles han constituido otro mecanismo de coacción; en el caso de México, esto incluye la
imposición de la importación de maíz transgénico tratado con glifosato. Esta dinámica impide
que el gobierno mexicano cumpla plenamente el artículo 4° de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos ([CPEUM], 2024), el cual establece: “Toda persona tiene derecho a
la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. El Estado lo garantizará.”
Este derecho reviste especial importancia en el estado de Colima, donde el riesgo
sanitario es crítico: en 2023, Colima ocupó el primer lugar nacional en incidencia de cáncer de
mama en mujeres de 20 años o más, con 165.87 casos por cada 100 000 mujeres, superando
significativamente la media nacional (INEGI, 2023). Tal situación ha motivado investigaciones
locales sobre los efectos del glifosato, la calidad del aire—afectada por la actividad volcánica—
y la condición del agua. Estos factores refuerzan la urgencia de avanzar hacia modelos
agroecológicos integrales, capaces de armonizar la salud humana, la resiliencia ambiental y la
justicia económica, más allá de los intereses del mercado y las dinámicas de acumulación global,
que vinculan la producción de alimentos al deterioro de la salud.
En este contexto, se explora un método para la producción de agroinsumos diseñado para
escalar la producción agroecológica de alimentos, libre de agroquímicos. Este método pretende
servir como tecnología habilitadora para la efectiva aplicación de los decretos de prohibición de
organismos transgénicos y glifosato, y con ello romper la dependencia estructural de la
producción de alimentos respecto a los intereses del mercado y del sistema financiero
internacional (véase Tabla 1).
Tabla 1
Dependencia alimentaria, comercio y políticas en México (2024)
Dimensión / Elemento Descripción principal Aspectos clave y datos
Economía y comercio
exterior
México, economía orientada
a la exportación, con alto
grado de integración con
EEUU.
PIB 2024: $2.02 billones
USD
30% PIB en exportaciones
80% ventas externas a EEUU.
Agricultura y balance
comercial de maíz
Comercialización
internacional de maíz y
dependencia de
importaciones, especialmente
de EEUU.
Exportaciones maíz: $98.2
millones USD
Importaciones maíz: $5,316
millones USD
99.6% importado de EEUU
Relación
importación/exportación: 54
a 1; 25.25 Mtoneladas desde
EEUU.
Dependencia estructural y
origen
Auge de importaciones tras
TLCAN (1994), con
predominio de maíz
Importaciones de maíz
crecientes post-TLCAN
Maíz importado

Vol. 12/ Núm. 3 2025 pág. 560
transgénico y uso de
agroquímicos como glifosato.
mayoritariamente
genéticamente modificado.
Riesgos sanitarios y
ambientales
Consumo de maíz
transgénico con residuos de
glifosato asociado a riesgos
para la salud y el ambiente.
IARC y OMS: glifosato
“probablemente cancerígeno”
Relación con alteraciones
endocrinas, microbiota y
enfermedades crónicas.
Soberanía alimentaria y
política
Estrategias para enfrentar
dependencia externa:
decretos y políticas para
restringir maíz transgénico y
glifosato.
Decretos 2020-2023: eliminar
gradualmente glifosato y
OGM
Presión de EUA y prórroga
indefinida.
Mercado global de
agroquímicos
Crecimiento global del uso de
glifosato y peso de América
en el mercado, dificultando
restricciones locales.
Mercado global glifosato:
+8.95% (2022-2029)
Predominio americano.
Geopolítica y sistema
financiero
Modelo económico global
consolidado por la hegemonía
del dólar; EUA impone
condiciones de intercambio.
Dólar como moneda de
reserva y coerción comercial
Límites estructurales para
políticas mexicanas.
Implicaciones
constitucionales y regionales
Limitaciones para garantizar
el derecho a la alimentación;
impacto crítico en regiones
como Colima.
Art. 4º CPEUM: derecho a
alimentación suficiente
Colima: incidencia alta de
cáncer de mama
Urgencia de modelos
agroecológicos.
Innovación y alternativas
endógenas
Propuesta de producción de
agroinsumos y métodos para
romper la dependencia
tecnológica y económica del
exterior.
Métodos nacionales para
cumplir normas y reducir
dependencia estructural.
Fuente: Elaboración propia.
MATERIALES Y MÉTODOS
Consideraciones teóricas
La transición agroecológica es un proceso multidimensional que implica la
transformación progresiva de los sistemas agroalimentarios convencionales hacia modelos más
sostenibles, resilientes y equitativos (Altieri & Nicholls, 2017). Esta transición no se limita a la
sustitución de insumos químicos por alternativas biológicas, sino que requiere la reestructuración
de los sistemas productivos con base en principios ecológicos, promoviendo la diversificación, el
reciclaje de nutrientes y la integración de saberes tradicionales. Según Altieri y Nicholls (2017),
la transición agroecológica demanda también cambios estructurales en los modelos de
producción, impulsando así la sustentabilidad y la equidad social.
Para Gliessman (2016), la transición agroecológica avanza de forma escalonada: desde la
mejora de la eficiencia en el uso de insumos hasta la transformación integral de los paisajes
agrícolas y las redes alimentarias. Wezel et al. (2009) destacan la importancia de acompañar este
proceso con ajustes en las políticas públicas, el comercio y las estructuras de mercado, a fin de
garantizar la viabilidad de los sistemas agroecológicos. Además, Levidow, Pimbert y

Vol. 12/ Núm. 3 2025 pág. 561
Vanloqueren (2014) subrayan la necesidad de innovación técnica y una reconfiguración del poder
en los sistemas agroalimentarios, de modo que los productores recuperen autonomía y los
consumidores participen activamente en la demanda de alimentos libres de agroquímicos. Para
Toledo y Barrera-Bassols (2008), el conocimiento campesino y la cosmovisión indígena
representan, además de alternativas productivas, formas de resistencia frente a la
homogeneización promovida por la agricultura globalizada.
Lograr que la transición agroecológica impulse el desarrollo social requiere integrar a la
base productiva comercial convencional, facilitando así la escalabilidad de la producción
ecológica (Trujillo & Plascencia, 2023). Esto implica, por un lado, desarrollar la conciencia del
consumidor mediante información que permita distinguir productos agroecológicos, y por otro,
promover estrategias productivas, organizacionales y comerciales que favorezcan la adopción de
prácticas agroecológicas en un contexto de mercado.
No obstante, existe resistencia entre los productores convencionales para adoptar estos
modelos, a pesar de que numerosos consumidores expresan una demanda explícita de alimentos
saludables y sostenibles. Este fenómeno responde, en parte, a la lógica capitalista, que privilegia
la ganancia sobre el bien común. Desde la visión del consumidor, la escalabilidad requiere
modelos que permitan a los consumidores influir en la asignación de beneficios y a los
productores mejorar su eficiencia y acceso a mercados (Wezel et al., 2009).
Gliessman (2016) propone que la expansión de la agroecología debe apoyarse en la
diversificación de cultivos, el manejo regenerativo del suelo y la autonomía productiva, evitando
confiar únicamente en la sustitución de insumos convencionales por orgánicos. Levidow et al.
(2014) advierten que la escalabilidad no puede depender solo de la voluntad productiva,
resaltando la importancia del rol del consumidor y del Estado, el cual debe orientar la producción
y comercialización agroecológica mediante políticas, incentivos y marcos regulatorios adecuados.
La demanda de alimentos sin agroquímicos constituye un motor clave para la transición
agroecológica y la ampliación de la oferta. Estudios recientes muestran que los consumidores
están dispuestos a pagar precios diferenciados por productos certificados y accesibles, siempre
que existan garantías de calidad y sostenibilidad (Rodríguez et al., 2023, 2024). La agricultura
evolutiva (Anguiano Cárdenas, 2023), como metodología de transición agroecológica, responde
a este desafío, al permitir una reducción progresiva del uso de agroquímicos y la regeneración del
suelo, facilitando la producción a gran escala con viabilidad económica para los productores. Así,
la interacción entre la oferta y demanda en agroecología no solo fomenta la escalabilidad, sino
que también fortalece la construcción de mercados resilientes orientados a la soberanía
alimentaria y la sustentabilidad territorial (Altieri & Nicholls, 2017).
Estos principios encuentran raíces en las teorías económicas clásicas, como la ley de la
oferta y la demanda de David Hume (1752) y Adam Smith (1776), quienes argumentaron que el
equilibrio se logra a través de la interacción entre productores y consumidores. En el contexto

Vol. 12/ Núm. 3 2025 pág. 562
agroecológico, este equilibrio requiere que la creciente demanda de alimentos saludables oriente
las prácticas productivas y, viceversa, que la oferta agroecológica satisfaga dichas demandas.
Desde la perspectiva de Gliessman (2002), la agroecología representa más que una
alternativa técnica: constituye un modelo de desarrollo económico que, en consonancia con la ley
de la oferta y demanda, propicia mercados más equitativos y resilientes, priorizando la soberanía
alimentaria y la salud del consumidor. No basta con el cambio de prácticas productivas; es
esencial que toda la cadena de valor —productores, consumidores, distribuidores y reguladores—
incorpore y legitime los productos agroecológicos en su vida cotidiana.
El estado del arte en agroecología, pues, integra principios ecológicos a la producción
agrícola, respetando tanto la biodiversidad como las tradiciones culturales, y fundamenta
científica, metodológica y técnicamente una nueva “revolución agraria” a escala global (Altieri,
2009; Ferguson & Morales, 2010; Wezel & Soldat, 2009; Wezel et al., 2009).
En contraste, las prácticas de la agricultura convencional han contribuido a la degradación
de suelos, pérdida de biodiversidad y dependencia de insumos químicos. Desde la adopción del
modelo neoliberal en México, el sector agroalimentario se reconfiguró hacia una lógica
productivista, orientada a la competitividad y el mercado, postergando el autosustento familiar y
nacional (Pizaña, Fletes & González, 2019; Ordóñez, 2022; Rubio, 2006). Esta tendencia ha
acentuado la vulnerabilidad de los pequeños productores y elevado los riesgos para la salud del
consumidor, debido al consumo de alimentos producidos con agroquímicos y en ecosistemas
contaminados, afectando el ambiente, los mantos acuíferos, el suelo, la biodiversidad y, en
particular, a especies como las abejas, indispensables para la polinización y reproducción de
plantas cultivadas (Ordóñez, 2022; UNEP, 2022).
La revalorización de políticas públicas que promuevan el bienestar ambiental y la salud
pública implica favorecer sistemas de producción agroecológicos, biodiversos, resilientes,
eficientes, socialmente justos y orientados a la soberanía alimentaria (Altieri, 1995; Gliessman,
1998). La agroecología se cimienta en el reciclaje de nutrientes y energía dentro del
agroecosistema, emulando los ciclos naturales para minimizar residuos, diversificar cultivos y
optimizar la productividad y estabilidad de los sistemas agrícolas (Altieri, 1995; Gliessman,
1998). Por otra parte, ejemplos exitosos de agricultura ancestral han demostrado su solidez en
cuanto a diversidad de cultivos y animales, manejo del agua y suelos, y gestión tradicional del
conocimiento (Altieri, 2004; Toledo, 1990; Toledo & Barrera-Bassols, 2008; ver Tabla 2).
Tabla 2
Consideraciones teóricas de la transición agroecológica: Variables, actores y desafíos para la
sostenibilidad rural
Eje conceptual Componentes principales Autores / Referencias
Transición agroecológica
- Proceso multidimensional y
progresivo
- De la agricultura convencional a
modelos sostenibles, resilientes y
Altieri & Nicholls
(2017)

Vol. 12/ Núm. 3 2025 pág. 563
equitativos
- Requiere transformación
productiva, social, política y
cultural
Elementos clave de la transición
- No solo sustituir insumos
- Diversificación de cultivos
- Reciclaje de nutrientes
- Integración de saberes
tradicionales
- Cambios estructurales y
organizacionales
Gliessman (2016);
Wezel et al. (2009);
Levidow et al. (2014)
Actores sociales y escalabilidad
- Productores convencionales y
agroecológicos
- Conciencia del consumidor
- Rol activo del Estado
- Necesidad de políticas,
incentivos y marcos regulatorios
Wezel et al. (2009);
Levidow et al. (2014)
Resistencia y desafíos
- Resistencia de productores
convencionales
- Preferencia del lucro versus
bien común
- Escalabilidad depende de
integración de actores y políticas
económicas
Pizaña et al. (2019);
Wezel et al. (2009)
Oferta, demanda y mercado
- Demanda de alimentos sanos
como motor de cambio
- Consumidores dispuestos a
pagar más por
calidad/certificación
- Relación oferta/demanda como
base de mercado agroecológico
Hume (1752); Smith
(1776); Rodríguez et
al. (2023, 2024)
Agroecología como modelo
económico-social
- Expansión implica cambio
técnico, económico y social
- Modelo alternativo a la
agricultura productivista
- Se prioriza soberanía
alimentaria y salud del
consumidor
Gliessman (2002);
Altieri (2009)
Contrapunto: Agricultura
convencional
- Degradación de suelos
- Pérdida de biodiversidad
- Dependencia de insumos
químicos
- Vulnerabilidad de pequeños
productores y medio ambiente
Pizaña et al. (2019);
Ordóñez (2022);
Rubio (2006); UNEP
(2022)
Ejes de la agroecología
sustentable
- Principios ecológicos y
culturales
- Reciclaje de nutrientes y energía
- Diversidad biológica y
producción resiliente
- Fundamentación científica,
técnica y cultural
Altieri (1995; 2004);
Gliessman (1998),
Toledo & Barrera-
Bassols (2008)
Fuente: Elaboración propia con datos de Altieri (1995, 2004, 2009); Altieri & Nicholls (2017); Gliessman (1998, 2002,
2016); Hume (1752); Levidow et al. (2014); Ordóñez (2022); Pizaña et al. (2019); Rodríguez et al. (2023, 2024); Rubio
(2006); Smith (1776); Toledo & Barrera-Bassols (2008); United Nations Environment Programme (2022); Wezel et al.
(2009).

Vol. 12/ Núm. 3 2025 pág. 564
Enfoque metodológico
En el contexto mexicano, el modelo de “agricultura evolutiva” desarrollado por José
María Anguiano Cárdenas constituye una propuesta integral de transformación de la producción
agrícola, incorporando principios regenerativos, isoquímicos y biointensivos, y el uso de
tecnologías como los Fertitrones y bioinsumos calibrados (Anguiano Cárdenas, 2023a, 2023b).
Este enfoque busca superar la dependencia de agroquímicos —especialmente glifosato— y
construir sistemas productivos con altos rendimientos, sin sacrificar la salud humana ni el
equilibrio ecológico. En línea con las recomendaciones de Altieri y Nicholls (2017), la agricultura
evolutiva va más allá del simple reemplazo de insumos, generando nuevas relaciones entre el
conocimiento, el territorio y la biodiversidad.
Para analizar este modelo, la presente investigación se basó en un enfoque de
investigación-acción participativa (IAP), facilitando la documentación y comprensión de la
metodología desarrollada por el Instituto Mikael y aplicada por la empresa Agroteso S.P.R. de
R.L. de C.V. (Agroteso). Durante dos años y medio, se realizó una inmersión etnográfica con los
actores clave de la empresa, incluyendo al CEO y el equipo técnico, utilizando entrevistas
semiestructuradas, observación participante en talleres, elaboración de fichas etnográficas en
unidades de producción y registro de campo. Esta metodología permitió reconstruir y analizar los
elementos centrales del modelo agroecológico Tonantzin, articulado en torno a cinco factores:
medio ambiente, suelo, semilla, cultivo y cosmos.
El análisis de datos se orientó a evaluar la capacidad del modelo para generar bioinsumos
propios, reducir la dependencia de insumos externos, regenerar suelos y contribuir a la
productividad y bienestar de sistemas campesinos. Así, se determinó la viabilidad de esta práctica
como alternativa para la transición agroecológica en Colima, bajo criterios de sostenibilidad,
escalabilidad e innovación social.
El método Tonantzin: Una vía ancestral y evolutiva hacia la transición agroecológica
El método Tonantzin constituye una propuesta metodológica e instrumental que se
fundamenta en los saberes ancestrales mesoamericanos y se resignifica bajo los principios
contemporáneos de la agroecología. Nombrado en honor a Tonantzin, la deidad madre tierra de
la cosmovisión nahua (López Austin, 1996), este enfoque abarca no solo técnicas de cultivo, sino
una visión holística sobre la relación entre el ser humano, la tierra y la energía vital que sostiene
los sistemas agroalimentarios. Desarrollado y sistematizado por Anguiano Cárdenas, el método
Tonantzin ha sido implementado y adaptado por la empresa Agroteso, consolidándose como una
metodología de transición agroecológica viable y escalable en el contexto rural de Colima
(Anguiano Cárdenas, 2023a).
El enfoque parte de la premisa de que la tierra es un ente vivo que debe ser sanado y
reactivado mediante prácticas agrícolas conscientes, libres de agroquímicos e interferencias
sintéticas. Su aplicación se fundamenta en tres pilares principales: (1) la desintoxicación del suelo

Vol. 12/ Núm. 3 2025 pág. 565
a través de bioinsumos regenerativos de origen orgánico y mineral, destacando el uso de los
Fertitrones, dispositivos que buscan restablecer la isodinámica del campo electromagnético
terrestre (Anguiano Cárdenas, 2023b); (2) la utilización de calendarios energéticos basados en las
fases lunares y los ciclos cósmicos, que orientan las labores agrícolas como siembra, poda y
cosecha (Steiner, 1924); y (3) una dimensión espiritual y energética que rescata prácticas rituales
ancestrales, propiciando el reencuentro con la tierra y el origen del alimento (Toledo & Barrera-
Bassols, 2008).
El método Tonantzin se presenta como una alternativa integral a la agricultura industrial,
proponiendo no solo eficiencia agronómica, sino también la restauración de soberanía
alimentaria, la revitalización de vínculos comunitarios y la reestructuración de la economía rural
a partir de una perspectiva de salud ecosistémica. A través de observaciones de campo y
entrevistas etnográficas con los productores que lo aplican, se ha reportado una mejora
significativa en la resiliencia de los cultivos, así como el rescate del sentido sagrado y cooperativo
asociado al acto de sembrar. Por tanto, Tonantzin no constituye solo una metodología técnica,
sino una pedagogía agroecológica y espiritual del territorio (Anguiano Cárdenas, 2023c).
Influencia de la agricultura biodinámica de Steiner en la teoría de la agricultura evolutiva
La propuesta metodológica Anguiano Cárdenas (2023a) integra diversas corrientes
epistémicas y experimentales, entre las que destaca la influencia de la agricultura biodinámica,
formulada por Rudolf Steiner en 1924. La agricultura biodinámica, originada en el marco de la
antroposofía, sostiene que la producción agrícola debe armonizar los procesos de la tierra con las
energías cósmicas y espirituales, promoviendo una relación activa entre el agricultor y su entorno.
Steiner introdujo conceptos novedosos como el uso de preparados biodinámicos, la observación
de ritmos astrales y la consideración del campo agrícola como un organismo vivo (Steiner, 1924).
Anguiano Cárneas (2023b, 2023c) retoma estos fundamentos biodinámicos y los fusiona
con los saberes ancestrales mesoamericanos —en particular, el entendimiento de Tonantzin como
fuerza nutricia de la tierra— y con avances contemporáneos de la física cuántica y la biología
celular. Así, surge la propuesta de agricultura evolutiva, un sistema agroecológico que, en
contraste con los modelos tradicionales, incorpora la energía vital como eje de transformación
productiva. La influencia de Steiner se hace patente no solo en el uso de calendarios lunares y
cósmicos, sino en la concepción holística de la parcela agrícola como sistema regenerativo
(Steiner, 1924; Anguiano Cárdenas, 2023a).
No obstante, Anguiano Cárdenas trasciende el marco biodinámico al integrar la teoría de
los biofotones de Fritz-Albert Popp (1994, 2003) y la teoría morfogenética de Alexander
Gurwitsch y Rupert Sheldrake. Estas teorías postulan la existencia de emisiones lumínicas y
campos informacionales subcelulares que facilitan la comunicación y determinan la forma y
vitalidad de los organismos vivos (Popp, 1994, 2003; Sheldrake, 2009; Gallep, 2009). Tales
planteamientos se concretan en el desarrollo de los Fertitrones, dispositivos y bioinsumos

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diseñados para restablecer el equilibrio iónico, energético y metabólico de suelos y plantas
(Anguiano Cárdenas, 2023b).
En consecuencia, la agricultura evolutiva no es solo una práctica regenerativa, sino una
epistemología propia: interpreta el agroecosistema como un campo vibracional, donde el
agricultor desempeña el papel de sanador y canalizador de la energía vital planetaria. Concordante
con esta visión, el Instituto Mikael y Agroteso han desarrollado más de cien soluciones
tecnológicas agroecológicas aplicadas en miles de hectáreas, promoviendo el bienestar del suelo,
así como la salud social y cultural de las comunidades agrícolas en procesos de transición
(Anguiano Cárdenas, 2023c).
Tesis fundamental de la teoría de la agricultura evolutiva
La teoría de la agricultura evolutiva, formulada por Anguiano Cárdenas (2023a), postula
que todo ecosistema agrícola constituye un organismo vivo en permanente transformación
energética, metabólica y simbiótica. Su salud depende de la armonía consciente entre el suelo, la
semilla, el cultivo, el entorno y el cosmos (Anguiano Cárdenas, 2025). Según esta teoría, el
deterioro de los sistemas agrícolas convencionales se debe no solo al uso indiscriminado de
agroquímicos y transgénicos, sino también a una profunda pérdida de la conciencia energética
que históricamente ha vinculado a la humanidad con la tierra. En consecuencia, la restauración
del sistema agroalimentario trasciende el ámbito técnico y requiere una transformación
epistemológica, espiritual y tecnológica dentro de un paradigma regenerativo.
Desde esta perspectiva, la agricultura deja de ser una actividad extractiva para convertirse
en una práctica de coevolución con el entorno, en la cual los insumos y procesos deben emular la
lógica de los sistemas vivos. La hipótesis central sostiene que es posible mejorar la eficiencia
metabólica y la inmunidad natural de los cultivos mediante la activación de biofotones, el
equilibrio de cargas iónicas en el suelo y la implementación de prácticas agroecológicas
biointensivas. Dicha activación se logra a través del empleo de bioinsumos diseñados según el
modelo de Fertitrones, dispositivos que favorecen la regeneración del suelo y el balance
energético del cultivo (Anguiano Cárdenas, 2025).
En síntesis, la teoría de la agricultura evolutiva propone una producción alimentaria
fundada en la coherencia vibracional de los componentes del agroecosistema, sustentada en
fundamentos de la física cuántica, la biología celular, la biodinámica y los saberes ancestrales.
Este enfoque adquiere sustento empírico en la experiencia de Agroteso, cuya adopción en cultivos
de maíz en Colima ha sido sistemáticamente documentada. Entre los resultados destacan la
regeneración de suelos degradados, el aumento en la calidad nutricional del grano, la reducción
en el uso de fertilizantes sintéticos y el mejoramiento de los rendimientos, lo cual confirma la
viabilidad teórico-práctica del enfoque para impulsar la transición agroecológica a gran escala.

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Principios y desarrollo del modelo agroevolutivo: Una visión integral de la agricultura
evolutiva
La agricultura evolutiva llega al mercado a través de la empresa mexicana Agroteso, con
más de tres décadas de innovación agroecológica. Fundada bajo la premisa de que la agricultura
es un espacio formativo de la esencia humana, Agroteso se inspira en la cosmovisión
mesoamericana, la ética de la vida, el bien común y una visión científica centrada en lo metabólico
y simbiótico de los ecosistemas agrícolas (Agroteso, 2025).
El modelo conceptualizado por Anguiano Cárdenas (2023a) en el Instituto Mikael se
fundamenta en la lógica isoquímica, una aproximación que busca superar el paradigma químico
convencional al introducir un enfoque estable, armónico, metabólico y no residual para la
producción agrícola. A través de prácticas integrales, Agroteso comprende el suelo, la planta, el
agua, el aire y las influencias cósmicas como elementos interrelacionados que forman un sistema
único (véase Tabla 3).
Tabla 3
Enfoque metodológico de la agricultura evolutiva y el método Tonantzin
Dimensión / Elemento Descripción clave Ejemplos o
aplicaciones
Modelo central
Agricultura evolutiva (Anguiano
Cárdenas, 2023a) como
transformación integral de
sistemas agrícolas
Principios
regenerativos,
isoquímicos y
biointensivos, uso de
bioinsumos
Propósito
Superar dependencia de
agroquímicos y aumentar
productividad sin sacrificar salud
humana ni equilibrio ecológico
Sustitución de
glifosato, prácticas
escalables en Colima,
México
Fundamentos teóricos
Integración de saberes
ancestrales, agroecología,
biodinámica (Steiner), energía
vital, física cuántica, biofotones
Método Tonantzin
combina saberes
nahuas, ciclos
cósmicos,
espiritualidad
Soporte metodológico
Investigación-acción
participativa (IAP);
documentación, análisis y
reconstrucción participativa
Inmersión etnográfica,
observación,
entrevistas, talleres,
fichas de campo
Implementación
Aplicación en Agroteso S.P.R. de
R.L. de C.V. (Colima, México) y
validación en campo por expertos
y productores
2.5 años de trabajo
colaborativo y
sistematización de
prácticas
Pilares del método Tonantzin
1. Desintoxicación de suelo con
bioinsumos/Fertitrones
2. Calendarios energéticos
(lunares y ciclos cósmicos)
3. Dimensión espiritual y ritual
Eliminación de
insumos sintéticos;
actividades ligadas a
ritualidad agrícola
Factores analizados Medio ambiente, suelo, semilla,
cultivo, cosmos
Evaluación en torno a
estos cinco ejes
sistémicos

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Estructura del diagnóstico y
manejo
Diagnóstico agrobiológico →
Planeación nutrimental →
Tratamiento fenológico
Planeación incluye
ciclo lunar y solar,
condiciones de agua y
predio
Productos / Ecotecnología
Bioactivadores de resistencia,
macro/microelementos
isoquímicos, foliares
nutricionales, enmiendas
regenerativas
Mayor asimilación
metabólica, activación
de microbiota benéfica
Resultados esperados y
observados
Generación de bioinsumos
propios, reducción de insumos
externos, regeneración de suelos,
incremento de productividad
Reportes de mayor
resiliencia, eficiencia
y productividad en
maíz y otros cultivos
Criterios de viabilidad Sostenibilidad, escalabilidad,
innovación social
Evaluados en la
práctica y el contexto
rural de Colima
Fuente: Elaboración propia.
Entre los principales productos y ecotecnologías desarrollados por Agroteso se
encuentran:
1. Bioactivadores de resistencia: Estimulan la respuesta inmune de las plantas.
2. Macroelementos y microelementos: Formulados bajo principios isoquímicos, permiten
una alta asimilación metabólica.
3. Foliares nutricionales y potencializadores: Incrementan la eficiencia fotosintética y
metabólica, sin generar residuos ni dependencia química.
4. Enmiendas al suelo: Productos regenerativos que desplazan sales, activan hongos y
micorrizas nativos, aumentan la materia orgánica y mejoran la capacidad de retención de
agua en el suelo.
El manejo integral de Agroteso inicia con un diagnóstico agrobiológico y continúa con
una planeación nutrimental armónica, que incorpora el análisis del ciclo lunar y solar, las
condiciones agroecológicas del predio y la calidad del agua. Los tratamientos se aplican conforme
al desarrollo fenológico del cultivo, con el objetivo de estimular la microbiota benéfica del suelo,
reducir la dependencia de insumos químicos y regenerar las dinámicas biológicas profundas del
agroecosistema.
Los impactos documentados abarcan diversos cultivos (maíz, papaya, aguacate y
forrajes), con mejoras en los niveles de materia orgánica, digestibilidad y productividad. Sin
embargo, este apartado se centra en los resultados específicos para el cultivo del maíz, los cuales
se detallan a continuación.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Como parte de la validación empírica de la teoría de la agricultura evolutiva, se
implementó el método Tonantzin en parcelas dedicadas al cultivo de maíz grano en el estado de
Colima, México, durante los ciclos agrícolas 2024–2025. Se diseñó una comparación directa entre
una parcela testigo, que empleó un manejo convencional basado en el uso de agroquímicos y

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fertilizantes sintéticos, y una parcela experimental donde se adoptó el enfoque integral
desarrollado por Agroteso, aplicando únicamente bioinsumos formulados bajo los principios de
Anguiano Cárdenas (2025).
Para garantizar la comparabilidad, ambas parcelas compartieron condiciones edáficas,
climáticas y genéticas similares: se seleccionaron lotes con un historial agronómico equivalente,
se utilizaron semillas de la misma variedad y se llevaron a cabo prácticas agronómicas idénticas
en lo referente a densidad de siembra, riego y manejo fitosanitario (con la diferencia fundamental
del reemplazo total de insumos químicos por bioinsumos en la parcela experimental). El análisis
estadístico se centró en indicadores clave de desempeño agroecológico y productivo, presentados
en la Tabla 4.
Tabla 4
Resumen de resultados de la aplicación del método de agricultura evolutiva en el cultivo de maíz
Indicador Testigo Agricultura
Evolutiva Cambio %
Rendimiento (t/ha) 6.2 9.5 53%
Materia Orgánica (%) 1.4 2.8 100%
Costo Fertilización ($/ha) 5800.0 4500.0 -22.4%
Uso Agroquímicos (%) 100.0 0.0 -100%
Eficiencia Energética (MJ/kg) 3.5 2.1 -40%
Fuente: Elaboración propia con datos de Agroteso S.P.R. de R.L. de C.V. (2025) y Anguiano Cárdenas (2025).
Documento técnico no publicado.
El análisis de los resultados arroja varias conclusiones relevantes:
1. Incremento significativo en la productividad: Se registró un aumento del 53% en el
rendimiento del cultivo de maíz bajo el método de agricultura evolutiva (de 6.2 a 9.5 t/ha).
Este resultado destaca la capacidad del sistema para superar los rendimientos de la
agricultura convencional, desmitificando la percepción de que los manejos agroecológicos
generan menores producciones.
2. Mejora sustancial de la salud del suelo: El contenido de materia orgánica en el suelo se
duplicó en la parcela experimental (pasando de 1.4% a 2.8%). Este indicador biofísico es
clave en la regeneración de la fertilidad del suelo, incrementando la capacidad de retención
de agua y nutrientes, así como la resiliencia ante situaciones climáticas adversas.
3. Disminución de costos de insumos: La agricultura evolutiva permitió reducir en más de
un 22% el costo por hectárea destinado a fertilización, demostrando ventajas económicas
asociadas al menor uso de insumos de síntesis y la optimización de los recursos propios del
agroecosistema. Esta reducción es relevante en contextos de pequeña y mediana
producción, donde los márgenes de rentabilidad son críticos.
4. Sustitución total de agroquímicos: El método logró la eliminación completa del uso de
agroquímicos, aportando beneficios directos a la salud humana, al ambiente y cumpliendo

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con normativas dirigidas a la progresiva reducción de insumos peligrosos. Esta transición
es también fundamental para la certificación y apertura a mercados diferenciados
(orgánicos, agroecológicos).
5. Mejora de la eficiencia energética: La cantidad de energía invertida por kilogramo de
maíz disminuyó en un 40%, al bajar de 3.5 a 2.1 MJ/kg. Esto indica una mayor eficiencia
global del sistema y una huella ecológica menor respecto al manejo convencional,
contribuyendo a la sostenibilidad ambiental y económica.
La implementación del método de agricultura evolutiva en el cultivo de maíz en Colima
marca un hito en la búsqueda de sistemas productivos sostenibles, resilientes y contextualizados
a las realidades locales. Los resultados demuestran que no solo es posible igualar e incluso superar
los rendimientos de la agricultura convencional, sino que también se generan mejoras tangibles
en los indicadores clave de salud del suelo, reducción de costos productivos y eliminación de la
dependencia de agroquímicos sintéticos.
Este enfoque trasciende la dimensión técnica al integrar conocimientos ancestrales,
innovación científica y una visión holística de la relación entre productores, entorno y comunidad.
La duplicación de materia orgánica, la notable mejora en la eficiencia energética y la eliminación
de agroquímicos resaltan el potencial transformador y regenerativo de la agricultura evolutiva,
contribuyendo significativamente a la restauración de los ecosistemas agrícolas.
Además, este modelo fortalece la soberanía alimentaria y la justicia social al empoderar a
los productores locales, generar ahorros económicos y propiciar alternativas de mercado
diferenciadas, como los productos orgánicos o libres de tóxicos. Su adopción abre nuevas
posibilidades para la diversificación y resiliencia productiva, permitiendo amortiguar los efectos
de crisis alimentarias, volatilidad de precios internacionales y riesgos sanitarios asociados a
patrones de producción intensiva.
La experiencia adquirida a partir de ensayos y aprendizajes en Colima constituye una base
replicable para expandir el método en otras regiones del país, adaptándolo a distintos contextos
climáticos, sociales y productivos. Paralelamente, estos resultados robustecen el argumento a
favor de políticas públicas que incentiven la transición agroecológica y reconozcan la importancia
de modelos productivos endógenos y participativos (ver Tabla 5). En definitiva, la agricultura
evolutiva no solo representa una alternativa técnica viable, sino también una vía estratégica para
avanzar hacia sistemas alimentarios más saludables, equitativos y en armonía con el entorno
natural y cultural mexicano.

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Tabla 5
Resultados, interpretación y discusión
Dimensión / Variable Resultados
cuantitativos Interpretación y discusión
Rendimiento agrícola (t/ha)
Testigo: 6.2
Evolutiva: 9.5
(+53%)
Mayor o igual productividad que la
agricultura convencional.
Desmitifica el mito de bajo
rendimiento en lo agroecológico.
Materia orgánica en suelo (%)
Testigo: 1.4
Evolutiva: 2.8
(+100%)
Duplicación indica regeneración
edáfica, mejor retención de agua y
nutrientes, mayor resiliencia
climática.
Costo de fertilización ($/ha)
Testigo: 5,800
Evolutiva: 4,500
(-22.4%)
Menor costo por uso optimizado de
recursos y eliminación de insumos
de síntesis.
Uso de agroquímicos (%)
Testigo: 100
Evolutiva: 0
(-100%)
Eliminación total: reducción de
riesgos para salud, ambiente y
mayor adaptación a normativas.
Eficiencia energética (MJ/kg)
Testigo: 3.5
Evolutiva: 2.1
(-40%)
Menor energía requerida por kg
producido, menor huella ecológica.
Dimensión social y comunitaria --
Integración de saberes ancestrales y
científicos. Participación local y
apropiación comunitaria.
Implicaciones para políticas
públicas --
Experiencia replicable, evidencia
para diseñar incentivos y marcos
legales agroecológicos.
Potencial de replicabilidad --
Resultados robustos para
extrapolación a otros cultivos,
regiones y contextos sociales.
Fuente: Elaboración propia.
CONCLUSIONES
La investigación desarrollada bajo una metodología de investigación-acción participativa
permitió documentar y analizar en profundidad el método de agricultura evolutiva, formulado por
Anguiano Cárdenas (2023a, 2023b, 2023c,2025) e implementado por Agroteso en el estado de
Colima, México. La implicación directa de productores locales, técnicos y actores comunitarios
enriqueció el proceso investigativo, favoreciendo una comprensión situada y dinámica tanto de
los retos como de las potencialidades asociadas a la transición agroecológica. Esta estrategia
participativa facilitó la adaptación flexible de técnicas, la apropiación de saberes y la evaluación
constante de los procesos y resultados sobre el terreno, promoviendo así un aprendizaje colectivo
y la generación de capacidades endógenas en las comunidades participantes.
El estudio confirma la viabilidad productiva, ecológica y social del enfoque agroecológico
propuesto, el cual sintetiza los saberes ancestrales de la agricultura Tonantzin, los principios de
la agricultura biointensiva de Steiner y conceptos contemporáneos como los biofotones y la
isoquimia. Esta integración interdisciplinaria y transgeneracional multiplica el potencial
transformador de la agricultura evolutiva, no solo a nivel técnico, sino también en términos de

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una nueva cultura productiva y de una renovada ética de la relación entre el ser humano, la tierra
y el alimento.
Los resultados empíricos obtenidos—especialmente en el cultivo de maíz—demuestran de
manera contundente que la agricultura evolutiva no solo puede igualar o superar los rendimientos
alcanzados mediante la agricultura convencional, sino que además promueve procesos de
desintoxicación y regeneración profunda de los suelos, contribuye a la reducción sostenida en el
uso de agroquímicos y mejora de forma significativa la eficiencia energética y económica de los
sistemas productivos. Estos hallazgos son particularmente relevantes en el contexto mexicano
actual, donde la dependencia de importaciones de maíz transgénico y glifosato representa una
amenaza directa para la autosuficiencia alimentaria y la salud colectiva. Al contribuir al
cumplimiento efectivo del derecho constitucional a una alimentación nutritiva, suficiente y de
calidad (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2024), el modelo ofrece una
alternativa práctica y normativa a los obstáculos estructurales del sector agroalimentario nacional.
El método desarrollado por Agroteso se proyecta, así como una vía escalable, adaptable y
económicamente viable para responder a los desafíos de la soberanía alimentaria, la salud pública
y la sustentabilidad ambiental en México. La innovación tecnológica endógena, al fortalecer
cadenas cortas de producción y consumo y disminuir la dependencia de insumos importados,
constituye una herramienta estratégica para desvincular la producción nacional de las lógicas de
mercado global orientadas exclusiva o prioritariamente a la ganancia económica. A pesar de las
presiones internacionales y las inercias institucionales que perpetúan el modelo agroindustrial
dominante, la experiencia de Agroteso y la propuesta de la agricultura evolutiva ofrecen pruebas
tangibles y replicables de una transición posible hacia sistemas más resilientes, inclusivos y
respetuosos con su entorno.
Finalmente, esta investigación enfatiza la urgencia y pertinencia de robustecer modelos
endógenos y participativos de transición agroecológica como eje fundamental para la
construcción de sistemas alimentarios más justos, resilientes y sanos, tanto en Colima como en
otras regiones del país. Los aprendizajes derivados de este caso poseen un alto valor de
transferencia y adaptación a distintas realidades territoriales, contribuyendo no solo a la seguridad
y soberanía alimentaria, sino también al empoderamiento comunitario, la revaloración de los
saberes tradicionales e innovaciones locales, y el impulso a políticas públicas coherentes con los
derechos humanos, la protección ambiental y el desarrollo sostenible de México.

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