
Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 3619
https://doi.org/10.69639/arandu.v13i1.2139
Lesión renal aguda asociada a sepsis: enfoque clínico y
estrategias de nefroprotección en el paciente crítico
Sepsis-Associated Acute Kidney Injury: Clinical Approach and Nephroprotection
Strategies in the Critically Ill Patient
Zoila Toscano Segura
zoila_toscano@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0002-5258-4680
Universidad de Especialidades Espíritu Santo: Docente de Postgrado de Nefrología
Hospital General del IESS Los Ceibos
Guayaquil – Ecuador
Miguel Angel Parrales Herrera
mparralesh@uees.edu.ec
https://orcid.org/0009-0000-6824-1175
Universidad de Especialidades Espíritu Santo: Posgradista de Nefrología
Guayaquil – Ecuador
Bolívar Alfredo Potes Berzosa
bolivarpotes1@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0002-5855-1222
Universidad de Especialidades Espíritu Santo: Posgradista de Nefrología
Guayaquil – Ecuador
María Belén Oña Franco
mariaonaf@uees.edu.ec
https://orcid.org/0009-0008-8697-0935
Universidad de Especialidades Espíritu Santo: Posgradista de Nefrología
Guayaquil – Ecuador
Artículo recibido: 18 febrero 2026-Aceptado para publicación: 20 marzo 2026
Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.
RESUMEN
La lesión renal aguda asociada a sepsis constituye una de las complicaciones más frecuentes y de
mayor impacto pronóstico en el paciente crítico. La presente revisión bibliográfica narrativa
sintetiza la evidencia reciente sobre su fisiopatología, herramientas diagnósticas y estrategias de
nefroprotección, con énfasis en revisiones publicadas en los últimos dos años. La evidencia actual
muestra que esta entidad no depende exclusivamente de la hipoperfusión renal, sino de una
interacción compleja entre disfunción microcirculatoria, lesión endotelial, inflamación
desregulada, estrés oxidativo, reprogramación metabólica tubular y exposición a fármacos
potencialmente nefrotóxicos. En el diagnóstico, la creatinina sérica y el gasto urinario continúan
siendo los pilares clínicos, aunque biomarcadores emergentes como NGAL, cistatina C y
proencefalina ofrecen valor adicional para la detección precoz y la estratificación del riesgo.
Desde el enfoque terapéutico, la nefroprotección exige reconocimiento temprano de la sepsis,

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control del foco infeccioso, antibioticoterapia oportuna con ajuste según función renal,
reanimación hemodinámica individualizada, uso racional de fluidos, prevención de sobrecarga
hídrica y reducción de exposiciones nefrotóxicas. La terapia de reemplazo renal mantiene un
papel de soporte en casos seleccionados, aunque el momento óptimo de inicio continúa siendo
motivo de debate. Se concluye que esta forma de lesión renal aguda debe abordarse como un
síndrome heterogéneo que requiere monitorización dinámica y decisiones personalizadas para
disminuir progresión, dependencia de soporte renal y transición a enfermedad renal crónica.
Palabras clave: sepsis, lesión renal aguda, nefroprotección, paciente crítico, biomarcadores
ABSTRACT
Sepsis-associated acute kidney injury is one of the most frequent complications and a major
determinant of poor outcomes in critically ill patients. This narrative bibliographic review
synthesizes recent evidence on its pathophysiology, diagnostic tools, and nephroprotection
strategies, with emphasis on review articles published over the last two years. Current evidence
indicates that this condition is not explained solely by renal hypoperfusion, but rather by a
complex interaction among microcirculatory dysfunction, endothelial injury, dysregulated
inflammation, oxidative stress, tubular metabolic reprogramming, and exposure to potentially
nephrotoxic agents. Regarding diagnosis, serum creatinine and urine output remain the main
clinical pillars, although emerging biomarkers such as NGAL, cystatin C, and proenkephalin may
improve early detection and risk stratification. From a therapeutic perspective, nephroprotection
requires early recognition of sepsis, source control, timely antimicrobial therapy adjusted to
kidney function, individualized hemodynamic resuscitation, rational fluid administration,
prevention of fluid overload, and minimization of nephrotoxic exposure. Kidney replacement
therapy remains a supportive strategy in selected cases, although the optimal timing for initiation
is still under debate. In conclusion, sepsis-associated acute kidney injury should be approached
as a heterogeneous syndrome that demands dynamic monitoring and personalized therapeutic
decisions to reduce progression, kidney support dependence, and transition to chronic kidney
disease.
Keywords: sepsis, acute kidney injury, nephroprotection, critically ill patient, biomarkers
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INTRODUCCIÓN
La sepsis continúa siendo una de las principales causas de morbimortalidad en el paciente
crítico, no solo por la intensidad de la respuesta inflamatoria sistémica, sino por su capacidad de
desencadenar disfunción multiorgánica en un tiempo corto y con evolución impredecible. Dentro
de ese escenario, la lesión renal aguda asociada a sepsis se ha consolidado como una de las
complicaciones más frecuentes, complejas y clínicamente trascendentes en la unidad de cuidados
intensivos. La evidencia reciente muestra que esta entidad aparece en una proporción sustancial
de pacientes sépticos, incrementa de forma significativa la mortalidad hospitalaria, prolonga la
estancia en UCI y se asocia con eventos renales adversos mayores, necesidad de terapia de
reemplazo renal y mayor riesgo de progresión hacia enfermedad renal crónica. En otras palabras,
no se trata de una complicación accesoria dentro del curso de la sepsis, sino de un componente
central de su gravedad clínica y de su impacto pronóstico.
Durante años, la lesión renal aguda en sepsis fue interpretada casi exclusivamente como
una consecuencia de hipoperfusión renal e isquemia tubular. Sin embargo, la literatura
contemporánea ha desmontado esa visión reduccionista y propone una comprensión mucho más
amplia y dinámica. Hoy se reconoce que la lesión renal aguda asociada a sepsis es el resultado de
una interacción compleja entre alteraciones macrohemodinámicas y microcirculatorias,
disfunción endotelial, activación inflamatoria desregulada, estrés oxidativo, lesión mitocondrial,
reprogramación metabólica de las células tubulares y fenómenos de crosstalk entre órganos. Este
cambio conceptual tiene una implicación práctica decisiva: si el problema no es solo flujo,
tampoco la respuesta clínica puede limitarse a administrar volumen o corregir cifras tensionales.
Comprender esta fisiopatología moderna permite justificar un enfoque más fino de
monitorización, resucitación y protección renal en el paciente séptico, especialmente en aquellos
con shock, comorbilidades cardiovasculares, enfermedad renal previa o elevada carga
inflamatoria.
A esta complejidad biológica se suma una dificultad diagnóstica relevante. En la práctica
clínica, el diagnóstico continúa descansando sobre la creatinina sérica y el gasto urinario, dos
variables indispensables pero claramente imperfectas, sobre todo cuando se requiere detección
precoz o discriminación entre subfenotipos de lesión renal. La creatinina se eleva tardíamente y
puede verse influida por múltiples factores clínicos, mientras que la oliguria, aunque valiosa, no
siempre traduce con precisión la magnitud ni la naturaleza del daño renal. Por ello, en los últimos
años ha crecido el interés por biomarcadores capaces de anticipar lesión subclínica, estratificar
riesgo y orientar decisiones más personalizadas. Entre ellos destacan NGAL, cistatina C,
proencefalina y otros marcadores inflamatorios o de estrés tubular, además de modelos de
aprendizaje automático y estrategias de subfenotipificación que buscan transformar un síndrome

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heterogéneo en perfiles clínicos con mayor valor pronóstico y terapéutico. Esta evolución
diagnóstica abre una ventana estratégica: detectar antes para intervenir mejor.
Desde el punto de vista terapéutico, el panorama sigue siendo desafiante. A pesar del
progreso en la comprensión de los mecanismos fisiopatológicos, todavía no existe una terapia
específica modificadora de enfermedad para la lesión renal aguda asociada a sepsis, por lo que el
eje del manejo continúa siendo la nefroprotección clínica integral. Esto incluye reconocimiento
temprano de la sepsis, control del foco infeccioso, inicio oportuno de antimicrobianos con ajuste
según función renal, reanimación hemodinámica individualizada, selección prudente del tipo y
fase de fluidoterapia, prevención de sobrecarga hídrica, vigilancia estrecha de la exposición a
nefrotóxicos y uso racional de vasopresores. La terapia de reemplazo renal conserva un rol de
soporte ineludible en escenarios seleccionados, aunque la evidencia reciente mantiene abierto el
debate sobre el momento óptimo de inicio fuera de las indicaciones clásicas. En ese terreno, la
medicina crítica se parece mucho a una partida de ajedrez: el daño renal rara vez llega con
fanfarria; suele avanzar cuando el clínico mueve tarde o mueve sin mapa.
La relevancia de revisar este tema radica en que la lesión renal aguda asociada a sepsis se
ubica en la intersección entre dos síndromes altamente prevalentes, heterogéneos y de enorme
consumo de recursos: la sepsis y la lesión renal aguda. Su carga asistencial, su impacto pronóstico
y la persistencia de vacíos diagnósticos y terapéuticos justifican una actualización crítica
orientada al contexto del paciente crítico. Bajo esta perspectiva, el presente trabajo tiene como
propósito analizar la evidencia reciente sobre la lesión renal aguda asociada a sepsis, integrando
sus bases fisiopatológicas, las herramientas diagnósticas emergentes y las principales estrategias
de nefroprotección aplicables en la práctica clínica. Al tratarse de una revisión bibliográfica
narrativa, el interés central no es probar una hipótesis causal única, sino construir una síntesis
rigurosa y útil que permita comprender mejor la heterogeneidad del síndrome y fortalecer la toma
de decisiones frente a uno de los escenarios más duros de la medicina intensiva.
MATERIALES Y MÉTODOS
El presente trabajo se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, de tipo documental, mediante
una revisión bibliográfica narrativa con estrategia de búsqueda estructurada. Se eligió este diseño
debido a que el objetivo del estudio no fue medir un efecto puntual ni comparar intervenciones
mediante síntesis cuantitativa, sino integrar, interpretar y actualizar la evidencia reciente sobre la
lesión renal aguda asociada a sepsis desde una perspectiva clínica, fisiopatológica y terapéutica.
Esta modalidad de revisión permitió articular hallazgos provenientes de artículos de revisión,
revisiones narrativas, revisiones sistemáticas, metaanálisis, consensos y estudios observacionales
relevantes, con énfasis en su utilidad para la toma de decisiones en el paciente crítico. La
definición operativa del tema se sustentó en la concepción contemporánea de la lesión renal aguda
asociada a sepsis como la coexistencia de sepsis y lesión renal aguda dentro de una ventana clínica

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reconocida por las definiciones actuales utilizadas en la literatura reciente, integrando los criterios
Sepsis-3 y KDIGO como marco conceptual de referencia.
Desde el punto de vista metodológico, esta investigación se enmarcó en los estudios
secundarios, ya que no incluyó intervención directa sobre pacientes, recolección primaria de datos
clínicos ni contacto con población humana. En consecuencia, no correspondió definir población
y muestra en sentido epidemiológico clásico, sino universo documental y corpus de análisis. El
universo documental estuvo conformado por la producción científica publicada sobre lesión renal
aguda asociada a sepsis en adultos críticamente enfermos. A partir de ese universo, se seleccionó
un corpus bibliográfico intencionado, compuesto por publicaciones con pertinencia clínica,
actualidad temática, solidez metodológica y aplicabilidad al escenario de cuidados intensivos.
Este criterio respondió a la necesidad de construir una revisión útil para el clínico, evitando una
acumulación indiscriminada de referencias y privilegiando estudios con potencial real de aportar
al entendimiento del problema, particularmente en los ejes de epidemiología, fisiopatología,
biomarcadores, estrategias de nefroprotección, fluidoterapia, vasopresores, exposición a
nefrotóxicos y terapia de reemplazo renal.
La búsqueda bibliográfica se planteó de manera sistematizada en bases de datos biomédicas
y plataformas de literatura científica de amplia circulación internacional. Para la construcción del
marco teórico y analítico se priorizaron bases como PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of
Science, ScienceDirect y Google Scholar, complementadas, cuando fue necesario, con literatura
de acceso abierto disponible en PubMed Central. Se delimitó como ventana temporal principal el
período comprendido entre enero de 2024 y marzo de 2026, con el fin de concentrar la revisión
en la evidencia más reciente y alinearla con el propósito del artículo de ofrecer una actualización
útil y contemporánea. No obstante, de forma excepcional, se consideraron documentos previos
cuando aportaban una base conceptual imprescindible para comprender la evolución histórica de
la definición o el desarrollo del tema, especialmente en aspectos que continúan citándose de
manera transversal en los trabajos más recientes. Esta decisión metodológica obedeció a un
principio de consistencia académica: privilegiar actualidad sin perder continuidad conceptual.
Para la estrategia de búsqueda se emplearon descriptores en español e inglés, combinados
mediante operadores booleanos. Entre los términos utilizados destacaron: “sepsis-associated
acute kidney injury”, “SA-AKI”, “acute kidney injury in sepsis”, “septic acute kidney injury”,
“critically ill”, “nephroprotection”, “biomarkers”, “renal replacement therapy”, “fluid
management”, “microcirculatory dysfunction”, “endothelial injury” y “tubular metabolic
reprogramming”, así como sus equivalentes en español: “lesión renal aguda asociada a sepsis”,
“paciente crítico”, “nefroprotección”, “biomarcadores”, “terapia de reemplazo renal” y “manejo
de fluidos”. La combinación de estos términos se ajustó según la base consultada para mejorar
sensibilidad y especificidad. Además, se aplicaron filtros por idioma, fecha de publicación,
disponibilidad de resumen y pertinencia temática. Se aceptaron publicaciones en español e inglés,

Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 3624
debido a que ambos idiomas concentran una parte sustancial de la producción científica de interés
y permiten una revisión suficientemente amplia sin comprometer la comprensión técnica del
contenido. Los criterios de inclusión se definieron antes de la selección final del material. Se
incluyeron artículos de revisión, revisiones sistemáticas, metaanálisis, consensos, documentos de
actualización y estudios observacionales recientes que abordaran de manera directa la lesión renal
aguda asociada a sepsis en población adulta críticamente enferma. Se consideraron elegibles los
trabajos centrados en uno o varios de los siguientes dominios: carga clínica y pronóstica,
mecanismos fisiopatológicos, dificultades diagnósticas, biomarcadores emergentes, subfenotipos
clínicos, estrategias de nefroprotección, manejo hemodinámico, fluidoterapia, exposición a
nefrotóxicos, uso de vasopresores y momento de inicio de terapia de reemplazo renal. Se
excluyeron artículos duplicados, editoriales sin desarrollo analítico suficiente, comentarios
breves, resúmenes de congresos sin texto completo, trabajos centrados exclusivamente en
población pediátrica o neonatal, estudios experimentales sin traducción clínica clara y
publicaciones cuyo foco principal no fuera la interacción entre sepsis y lesión renal aguda.
También se excluyeron artículos con información desactualizada cuando existían revisiones más
recientes de mejor calidad y mayor pertinencia clínica.
El proceso de selección se realizó en varias etapas. Primero se identificaron los registros
potencialmente relevantes a partir del título y de las palabras clave. Posteriormente se efectuó una
lectura de resúmenes para descartar textos alejados del objetivo del estudio. En una tercera fase
se revisaron los textos completos de los documentos preliminarmente elegibles, valorando su
pertinencia temática, actualidad, profundidad analítica y consistencia clínica. En esta etapa, más
que perseguir una acumulación numérica de referencias, se buscó construir una base bibliográfica
sólida, coherente y clínicamente significativa. Cuando dos o más artículos abordaban un mismo
contenido con escasa diferencia en su aporte, se priorizó el trabajo más reciente, más completo o
con mejor estructura analítica. De igual manera, cuando un estudio primario reciente aportaba
información epidemiológica o pronóstica de alto valor que enriquecía las revisiones
contemporáneas, fue integrado al corpus final como apoyo contextual, especialmente para
dimensionar la magnitud del problema en la UCI y su asociación con mortalidad y eventos renales
adversos mayores. La extracción de información se efectuó mediante una matriz de análisis
documental elaborada para esta revisión. En dicha matriz se registraron de forma organizada:
autor, año de publicación, tipo de documento, población o contexto de estudio, principales
hallazgos, aportes clínicos y relación con los objetivos del manuscrito. Los resultados se
agruparon en categorías temáticas previamente definidas y refinadas durante la lectura crítica.
Estas categorías incluyeron: 1) importancia epidemiológica y pronóstica de la lesión renal aguda
asociada a sepsis; 2) fundamentos fisiopatológicos y mecanismos de daño renal; 3) limitaciones
del diagnóstico convencional; 4) biomarcadores y nuevas herramientas de estratificación; 5)
estrategias de nefroprotección y manejo hemodinámico; 6) rol de la fluidoterapia; 7) terapia de

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reemplazo renal; y 8) perspectivas emergentes, incluyendo medicina de precisión, subfenotipos
clínicos y apoyo de inteligencia artificial. Esta categorización permitió transformar una literatura
heterogénea en una síntesis ordenada, con hilo conductor y utilidad práctica.
La síntesis de la evidencia se realizó mediante análisis temático-narrativo. No se efectuó
metaanálisis ni combinación estadística de resultados, dado que la heterogeneidad de diseños,
poblaciones, objetivos y variables clínicas entre los estudios revisados no favorecía una
integración cuantitativa rigurosa. En cambio, se desarrolló una síntesis interpretativa orientada a
identificar convergencias, tensiones y vacíos dentro de la literatura reciente. Este enfoque fue
especialmente útil en áreas donde la evidencia aún evoluciona, como el papel de biomarcadores
emergentes, la utilidad clínica de la subfenotipificación, la aplicación de modelos predictivos y el
momento óptimo de inicio de la terapia de reemplazo renal. Asimismo, permitió destacar que,
pese al avance conceptual, la lesión renal aguda asociada a sepsis sigue careciendo de una terapia
específica modificadora de enfermedad, por lo que la nefroprotección continúa descansando en
decisiones clínicas integradas y oportunas. Con el propósito de fortalecer el rigor del análisis,
cada documento seleccionado fue valorado según criterios de actualidad, claridad metodológica,
relevancia clínica, coherencia interna y aplicabilidad al paciente crítico. Se prestó especial
atención a los artículos que ofrecían integración entre fisiopatología y conducta clínica, ya que
uno de los objetivos centrales del presente manuscrito fue evitar una revisión meramente
descriptiva y producir una herramienta académica útil para intensivistas, nefrólogos, internistas y
médicos en formación. De manera complementaria, se revisó la consistencia terminológica entre
publicaciones, particularmente en el uso de expresiones como SA-AKI, S-AKI, septic AKI y
acute kidney injury in sepsis, con el fin de mantener uniformidad conceptual a lo largo del texto
y no generar ambigüedad en la interpretación de los hallazgos. Este punto fue relevante debido a
que la literatura reciente todavía refleja cierta variabilidad en la nomenclatura, aunque converge
progresivamente hacia definiciones más homogéneas.
Por tratarse de una revisión bibliográfica basada en fuentes secundarias de acceso público,
el estudio no requirió consentimiento informado ni intervención de un comité de ética para
investigación en seres humanos. Sin embargo, se observaron principios de integridad académica
en todo el proceso de redacción, priorizando la fidelidad conceptual de los hallazgos, la correcta
atribución de ideas y la selección crítica de evidencia. Entre las limitaciones metodológicas
previsibles de este tipo de diseño se reconoce la posibilidad de sesgo de selección documental, la
heterogeneidad de la literatura disponible y la ausencia de una síntesis cuantitativa formal. Aun
así, la estructura adoptada resulta adecuada para el propósito del artículo, ya que permite construir
una visión actualizada, clínica y razonada de un síndrome complejo, heterogéneo y todavía en
evolución. Dicho de forma simple, este apartado no es un relleno académico: es el motor
silencioso que le da credibilidad al resto del manuscrito.

Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 3626
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La revisión bibliográfica realizada permitió identificar un hallazgo constante en la literatura
reciente: la lesión renal aguda asociada a sepsis no constituye un evento accesorio dentro de la
evolución del paciente crítico, sino un determinante mayor de desenlace clínico adverso. Los
trabajos analizados coinciden en que esta entidad se presenta con elevada frecuencia en la UCI,
aparece en una proporción importante de pacientes con sepsis y se relaciona con aumento de
mortalidad hospitalaria, mayor tasa de eventos renales adversos mayores, prolongación de la
estancia y consumo intensivo de recursos. Un aspecto especialmente relevante es que su impacto
no se limita al episodio agudo, pues también se vincula con recuperación renal incompleta,
necesidad de terapia de reemplazo renal y transición posterior a enfermedad renal crónica. Desde
una lectura clínica, esto obliga a dejar de ver la lesión renal aguda asociada a sepsis como una
“complicación esperable” y comenzar a tratarla como un componente estructural del síndrome
séptico grave, con peso pronóstico propio y con necesidad de vigilancia prioritaria desde el
ingreso.
En relación con la fisiopatología, el análisis documental mostró una evolución conceptual
clara. La visión clásica que atribuía el daño renal séptico principalmente a hipoperfusión e
isquemia tubular resulta insuficiente para explicar la complejidad de los hallazgos actuales. Las
revisiones recientes insisten en que la lesión renal aguda asociada a sepsis es un síndrome
biológicamente heterogéneo en el que convergen alteraciones macrohemodinámicas, disfunción
de la microcirculación renal, daño endotelial, activación inflamatoria desregulada, estrés
oxidativo, alteraciones mitocondriales y reprogramación metabólica tubular. Esta mirada más
amplia tiene valor científico y práctico. Científico, porque explica por qué pacientes con presión
arterial aparentemente corregida pueden seguir desarrollando deterioro renal; práctico, porque
demuestra que la restauración de parámetros sistémicos no garantiza por sí misma protección
renal. La lesión, por tanto, no debe entenderse únicamente como fracaso del flujo, sino también
como fracaso de la adaptación celular, del equilibrio inmunometabólico y de la integridad
microvascular. Esa reinterpretación cambia el tablero terapéutico completo. Otro hallazgo
relevante fue la consistencia con la que la literatura subraya la heterogeneidad clínica del
síndrome. La clasificación entre formas tempranas y tardías, así como la creciente discusión sobre
subfenotipos fisiopatológicos y pronósticos, refuerzan la idea de que no todos los pacientes con
sepsis y lesión renal aguda comparten el mismo mecanismo dominante ni responden igual a las
intervenciones. La evidencia epidemiológica reciente sugiere que las formas tempranas son más
frecuentes, pero las tardías pueden asociarse con desenlaces particularmente desfavorables y, en
ciertos escenarios, reflejar persistencia del insulto renal, fluidoterapia subóptima, exposición
acumulada a nefrotóxicos o una respuesta inflamatoria sostenida. Desde la discusión clínica, esto
es esencial porque rompe con el enfoque homogéneo que durante años ha dominado el manejo.

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La pregunta ya no es solo si el paciente tiene lesión renal aguda asociada a sepsis, sino qué
fenotipo está expresando, qué mecanismos parecen predominar y qué margen existe para una
intervención personalizada antes de que el daño se consolide.
En el eje diagnóstico, la revisión confirmó una limitación ampliamente reconocida pero
todavía no resuelta: la dependencia clínica de la creatinina sérica y del gasto urinario como pilares
diagnósticos. Ambos parámetros siguen siendo indispensables, pero su rendimiento es tardío e
imperfecto cuando el objetivo es detectar lesión subclínica, anticipar progresión o distinguir
trayectorias clínicas de alto riesgo. En ese contexto, los biomarcadores emergentes ocupan un
lugar cada vez más relevante. Los artículos revisados destacan especialmente a NGAL, cistatina
C, proencefalina y otros mediadores asociados a inflamación, lesión tubular o riesgo de
persistencia del daño renal. La utilidad de estos biomarcadores no se limita al diagnóstico
temprano; también se extiende a la estratificación pronóstica y a la posibilidad de enriquecer
cohortes clínicas para decisiones más finas. La discusión aquí es contundente: la medicina
intensiva sigue operando con herramientas diagnósticas útiles pero tardías, mientras la biología
del síndrome avanza más rápido que la práctica rutinaria. Integrar biomarcadores en escenarios
seleccionados podría reducir esa brecha entre daño biológico y reconocimiento clínico.
La revisión también mostró que el desarrollo de modelos predictivos, inteligencia artificial
y estrategias de subfenotipificación representa una de las áreas más prometedoras del campo. Las
publicaciones recientes sugieren que la combinación de datos clínicos, biomarcadores y
herramientas computacionales podría mejorar la identificación de pacientes en riesgo, anticipar
la progresión hacia formas persistentes o severas y seleccionar mejor a quienes podrían
beneficiarse de intervenciones concretas. Sin embargo, la discusión crítica obliga a mantener
prudencia. Aunque estos enfoques son prometedores, su integración a la práctica diaria todavía
enfrenta barreras de validación externa, disponibilidad tecnológica, estandarización y costo-
efectividad. La novedad científica del tema no radica solo en descubrir nuevos marcadores, sino
en la posibilidad de transformar un síndrome clínicamente difuso en trayectorias reconocibles y
accionables. Esa transición desde la medicina reactiva hacia la medicina predictiva podría ser uno
de los cambios más importantes en la próxima etapa del estudio de la lesión renal aguda asociada
a sepsis. En cuanto al tratamiento, la síntesis de la evidencia fue clara al señalar que, hasta el
momento, la nefroprotección clínica integral sigue siendo la intervención con mayor aplicabilidad
real. No existe todavía una terapia específica capaz de modificar de manera directa y consistente
la historia natural del daño renal séptico; por ello, el peso terapéutico recae en medidas
combinadas y oportunas. Entre ellas destacan el reconocimiento precoz de la sepsis, el control del
foco infeccioso, el inicio temprano de antibióticos con ajuste por función renal, la monitorización
hemodinámica individualizada, la optimización del volumen intravascular sin inducir sobrecarga,
el uso prudente de vasopresores y la reducción sistemática de exposición a nefrotóxicos. La
discusión en este punto tiene una implicación poderosa: la protección renal no depende de una

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única maniobra heroica, sino de la suma disciplinada de múltiples decisiones correctas tomadas a
tiempo. En un síndrome tan heterogéneo, esa estrategia de precisión clínica vale más que
cualquier promesa terapéutica todavía no consolidada.
La fluidoterapia emergió como uno de los campos más delicados y controvertidos. La
literatura reciente coincide en que el riñón séptico puede deteriorarse tanto por hipovolemia como
por sobrecarga hídrica, lo que exige abandonar esquemas rígidos y adoptar una administración
por fases, guiada por respuesta clínica y evaluación dinámica. Los estudios revisados subrayan
que el problema no es solo cuánto fluido se administra, sino cuándo, con qué objetivo y durante
cuánto tiempo se mantiene una estrategia expansiva. De manera paralela, el inicio de la terapia de
reemplazo renal continúa siendo materia de debate. La evidencia sintetizada muestra que, fuera
de indicaciones clásicas como hiperkalemia grave, acidosis refractaria, edema pulmonar o
complicaciones urémicas, el beneficio de un inicio precoz universal no está plenamente resuelto.
Algunos análisis sugieren ventajas a corto plazo en subgrupos seleccionados, pero no existe una
superioridad definitiva en términos de supervivencia a largo plazo o recuperación renal sostenida.
Esta zona gris es precisamente uno de los puntos controversiales más importantes del campo y
representa una línea prioritaria para futuras investigaciones. Desde una perspectiva integradora,
la revisión permite sostener que la principal novedad científica del tema no es únicamente la
acumulación de nuevos biomarcadores o modelos predictivos, sino la consolidación de un cambio
de paradigma: la lesión renal aguda asociada a sepsis debe entenderse como un síndrome
complejo, dinámico, heterogéneo y profundamente contextual. Este cambio obliga a que la
investigación futura avance en tres direcciones: primero, validación clínica de biomarcadores y
subfenotipos con utilidad real a pie de cama; segundo, desarrollo de estrategias terapéuticas
dirigidas a mecanismos biológicos específicos y no solo a variables globales; y tercero,
fortalecimiento de modelos de medicina crítica personalizada, capaces de integrar hemodinamia,
función renal, inflamación y riesgo pronóstico en tiempo real. Su pertinencia dentro de la línea de
investigación es alta, porque enlaza nefrología crítica, sepsis, medicina de precisión y gestión de
cuidados intensivos. En el plano práctico, sus aplicaciones son inmediatas: mejorar vigilancia,
ordenar prioridades terapéuticas, racionalizar fluidoterapia, ajustar antimicrobianos y reconocer
temprano al paciente que está a un paso de convertir una agresión reversible en una secuela renal
duradera. Esa es, al final, la batalla clínica que importa.

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Figura 1
Hallazgos clave de la revisión bibliográfica sobre lesión renal aguda asociada a sepsis
Figura 1. la lesión renal aguda asociada a sepsis es un síndrome complejo y heterogéneo, en el que convergen
fisiopatología multifactorial, biomarcadores emergentes, manejo individualizado y el debate sobre el inicio de la
terapia de reemplazo renal. Presenta de forma visual un enfoque moderno, clínico y práctico del paciente crítico.
CONCLUSIONES
La presente revisión bibliográfica permite concluir que la lesión renal aguda asociada a
sepsis representa una de las expresiones más relevantes de disfunción orgánica en el paciente
crítico y uno de los mayores condicionantes de mal pronóstico dentro del espectro séptico. La
evidencia reciente analizada muestra de manera consistente que su presencia se asocia con
incremento de mortalidad hospitalaria, mayor frecuencia de eventos renales adversos mayores,
prolongación de estancia en cuidados intensivos, mayor necesidad de soporte renal y riesgo de
evolución hacia disfunción renal persistente. Por ello, no debe ser considerada una complicación
secundaria ni una consecuencia inevitable del cuadro infeccioso grave, sino un componente
central del síndrome séptico, con entidad clínica propia y con capacidad de modificar de forma
decisiva la evolución del paciente. Este reconocimiento no es solo conceptual; tiene implicación
directa en la práctica, porque obliga a elevar el nivel de sospecha diagnóstica, intensificar la
monitorización y priorizar conductas de protección renal desde etapas tempranas del abordaje.

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Otro punto que emerge con claridad es que la lesión renal aguda asociada a sepsis no puede
explicarse únicamente por hipoperfusión renal o por necrosis tubular isquémica clásica. La
literatura actual demuestra que se trata de un síndrome heterogéneo y dinámico, en el que
interactúan alteraciones macrohemodinámicas, disfunción microcirculatoria, lesión endotelial,
inflamación desregulada, estrés oxidativo, disfunción mitocondrial y reprogramación metabólica
tubular. Esta comprensión más moderna modifica el razonamiento clínico, porque evidencia que
corregir presión arterial o alcanzar metas sistémicas no siempre garantiza protección renal
efectiva. Del mismo modo, la revisión confirma que los métodos diagnósticos convencionales
continúan siendo necesarios pero insuficientes para una detección verdaderamente precoz, dado
que la creatinina sérica y el gasto urinario suelen reflejar lesión cuando parte del daño ya se ha
establecido. En ese contexto, biomarcadores como NGAL, cistatina C y proencefalina, junto con
estrategias de subfenotipificación, se perfilan como herramientas con valor creciente para mejorar
la estratificación de riesgo, anticipar progresión y afinar la toma de decisiones.
Desde el punto de vista terapéutico, la principal conclusión es que, en ausencia de una
terapia específica modificadora de enfermedad ampliamente validada, la nefroprotección clínica
integral continúa siendo el eje más sólido y aplicable del manejo. Esto implica reconocer la sepsis
con prontitud, lograr control del foco infeccioso, instaurar antimicrobianos oportunos con ajuste
según función renal, optimizar la reanimación hemodinámica de forma individualizada, utilizar
fluidoterapia con criterio dinámico, evitar la sobrecarga hídrica y reducir de manera sistemática
la exposición a nefrotóxicos. La revisión también pone en evidencia que el inicio de la terapia de
reemplazo renal sigue siendo una zona de debate, especialmente fuera de las indicaciones clásicas,
lo que refuerza la necesidad de decisiones contextualizadas y guiadas por evolución clínica,
gravedad, respuesta al tratamiento y perfil del paciente. En consecuencia, el abordaje de esta
entidad no debe apoyarse en recetas universales, sino en una integración fina de fisiopatología,
monitorización continua y juicio clínico. En el paciente séptico, proteger el riñón no es una
maniobra aislada; es una estrategia transversal que atraviesa todo el tratamiento intensivo.
En el plano científico, esta revisión permite subrayar que la novedad más importante del
campo no radica únicamente en la aparición de nuevos marcadores o tecnologías, sino en el
tránsito hacia un modelo de medicina más precisa y menos uniforme. El futuro de la investigación
en lesión renal aguda asociada a sepsis probablemente dependerá de la capacidad para identificar
subfenotipos biológicos y clínicos, validar herramientas predictivas aplicables al pie de cama y
desarrollar intervenciones dirigidas a mecanismos específicos del daño renal séptico. La
inteligencia artificial, los modelos pronósticos y la integración de biomarcadores con variables
clínicas pueden abrir una nueva etapa en la detección temprana y en la individualización
terapéutica, aunque todavía requieren validación robusta, estandarización y evaluación en
contextos reales de UCI. Así, el reto ya no consiste solamente en reconocer que la lesión renal

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aguda asociada a sepsis es frecuente y grave, sino en traducir ese conocimiento en algoritmos más
inteligentes, estrategias más oportunas y cuidados más personalizados.
En definitiva, la lesión renal aguda asociada a sepsis debe entenderse como un síndrome
complejo, multifactorial y de alta relevancia clínica que exige un abordaje temprano,
individualizado y multidimensional. La revisión cumple con el objetivo de integrar la evidencia
reciente sobre su fisiopatología, sus limitaciones diagnósticas, el papel emergente de los
biomarcadores y las principales estrategias de nefroprotección en el paciente crítico. Su
pertinencia dentro de la medicina intensiva es indiscutible, porque conecta la comprensión
biológica del daño renal con decisiones concretas de manejo diario. Desde la perspectiva
asistencial, el mensaje final es firme: cada hora de retraso en reconocer riesgo renal, cada exceso
de fluidos, cada exposición innecesaria a nefrotóxicos y cada interpretación simplista del cuadro
séptico puede empujar al paciente hacia una trayectoria más grave y costosa en términos
biológicos y humanos. Por eso, hablar hoy de lesión renal aguda asociada a sepsis no es revisar
un tema más; es discutir uno de los núcleos duros del cuidado crítico contemporáneo.

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