Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 1043
https://doi.org/
10.69639/arandu.v13i1.1961
Gestión emocional y aprendizaje socioemocional en
estudiantes: una revisión integrativa en contextos educativos
contemporáneos

Emotional management and socio
-emotional learning in students: an integrative review
in contemporary educational contexts

Herlinda Ortiz Acevedo

https://orcid.org/0009
-0003-4675-3972
hortiza1@unicartagena.edu.co

Investigador Independiente

Colombia

Artículo recibido: 10 diciembre 2025 -Aceptado para publicación: 18 enero2026

Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.

RESUMEN

La gestión emocional y el aprendizaje socioemocional se han consolidado como componentes
esenciales del proceso educativo contemporáneo, debido a su impacto directo en el bienestar, el
rendimiento académico y el desarrollo integral de los estudiantes. El objetivo de este artículo es
analizar, desde una revisión integrativa, las perspectivas actuales, vacíos de conocimiento y
tendencias investigativas relacionadas con la gestión de las emociones en contextos educativos,
especialmente en escenarios marcados por la digitalización y los efectos psicosociales derivados
de la pandemia de COVID-19. La investigación se desarrolló bajo un enfoque cualitativo,
sustentado en un paradigma socio-constructivista e interpretativo. Se realizó una revisión
sistemática de literatura publicada entre 2010 y 2024 en bases de datos académicas reconocidas,
mediante procesos de análisis temático y categorización emergente. Los resultados evidencian
que la integración de la inteligencia emocional en el currículo educativo favorece la
autorregulación, la motivación y la adaptación socioemocional de los estudiantes, reduciendo
niveles de ansiedad y fortaleciendo las relaciones interpersonales. Sin embargo, se identifican
vacíos relacionados con la falta de estudios longitudinales y de estrategias pedagógicas aplicables
en contextos diversos. Se concluye que la educación socioemocional debe consolidarse como eje
transversal de las políticas educativas para responder a los desafíos del entorno educativo actual.

Palabras clave: gestión emocional; inteligencia emocional; aprendizaje socioemocional;
bienestar estudiantil; educación

ABSTRACT

Emotional management and socio
-emotional learning have become essential components of
contemporary education due to their direct impact on students’ well
-being, academic
Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 1044
performance, and integral development. The aim of this article is to analyze current perspectives,

knowledge gaps, and research trends related to emotional management in educational contexts

through an integrative review, particularly in environments shape
d by digitalization and the
psychosocial effects of the COVID
-19 pandemic. The study followed a qualitative approach
grounded in a socio
-constructivist and interpretative paradigm. A systematic review of academic
literature published between 2010 and 2024
was conducted using recognized databases, supported
by thematic analysis and emergent categorization techniques.
The findings reveal that
incorporating emotional intelligence into the educational curriculum enhances self
-regulation,
motivation, and socio
-emotional adaptation, while reducing anxiety levels and strengthening
interpersonal relationships. Nevertheless, s
ignificant gaps persist regarding longitudinal evidence
and the implementation of practical pedagogical strategies across diverse educational s
ettings.
The study concludes that socio
-emotional education should be established as a transversal
component of educational policies to effectively address the challenges of contemporary

educational environments
.
Keywords
: emotional management; emotional intelligence; socio-emotional learning;
student well
-being; education
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licencia Creative Commons Atribution 4.0 International.
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INTRODUCCIÓN

En el contexto educativo actual, las emociones desempeñan un papel determinante en los
procesos de aprendizaje, el bienestar psicológico y el rendimiento académico de los estudiantes.
La gestión emocional, entendida como la capacidad de reconocer, comprender y regular las
emociones propias y ajenas, se ha posicionado como un eje fundamental para el desarrollo integral
del alumnado, especialmente en escenarios caracterizados por la digitalización y la creciente
complejidad social.

Diversos estudios han evidenciado que dificultades emocionales como la ansiedad, el estrés
y la baja autorregulación inciden negativamente en la motivación y el desempeño académico.
Estas problemáticas se intensificaron tras la pandemia de COVID-19, la cual evidenció
limitaciones estructurales en los sistemas educativos para atender de manera integral la dimensión
socioemocional.

En este marco, la inteligencia emocional y el aprendizaje socioemocional emergen como
enfoques clave para la construcción de ambientes educativos saludables, inclusivos y resilientes.
No obstante, persisten vacíos de conocimiento relacionados con la implementación efectiva de
estrategias pedagógicas y con la evaluación de su impacto a largo plazo. Por ello, este artículo
tiene como objetivo analizar la producción académica reciente sobre gestión emocional en
educación, identificando enfoques teóricos, vacíos investigativos y tendencias relevantes que
orienten futuras investigaciones y prácticas educativas.

MATERIALES Y MÉTODOS

El estudio se desarrolló bajo un paradigma socio-constructivista e interpretativo, con un
enfoque cualitativo y un diseño de revisión integrativa. Este tipo de revisión permitió sintetizar
aportes teóricos, empíricos y aplicados relacionados con la gestión emocional y el aprendizaje
socioemocional en contextos educativos.

La búsqueda bibliográfica se realizó en bases de datos académicas como Scopus, Web of
Science, ERIC, ProQuest y Google Scholar. Se establecieron como criterios de inclusión estudios
publicados entre 2010 y 2024, en idioma español e inglés, y relacionados directamente con gestión
emocional, inteligencia emocional y educación socioemocional.

El proceso de análisis incluyó la organización de las fuentes mediante gestores
bibliográficos y la aplicación de análisis temático y categorización emergente, apoyados en
herramientas digitales para el análisis cualitativo. A partir de este procedimiento se identificaron
patrones, tendencias y vacíos de conocimiento relevantes para la temática abordada.

Herramientas utilizadas

Se utilizaron gestores de referencias como Zotero para organizar las citas y garantizar el
formato APA (7.ª edición). Y se complementó con el uso de matrices de análisis: luego se
diseñaron tablas para comparar autores, teorías, enfoques metodológicos y hallazgos.
Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 1046
El estudio implicó el uso de bases de datos como Scopus, Web of Science, EBSCO, ERIC,
PubMed, y Google Scholar. Y finalmente se realizó un análisis bibliométrico con herramientas
como VOSviewer para mapear relaciones entre autores y conceptos clave.

Zotero

Se empleó como gestor de referencias bibliográficas, facilitó la recolección, depuración y
estandarización de las fuentes bajo el estilo APA (7.ª edición), además de permitir un control
riguroso y transparente del proceso de citación, esencial en investigaciones con exigencia
doctoral.

VOSviewer

Fue la herramienta de análisis visual empleada para mapear redes de coocurrencia de
palabras clave y relaciones entre autores. A partir de este mapeo, se identificaron tendencias
temáticas como “inteligencia emocional”, “aprendizaje socioemocional” y “bienestar estudiantil”,
que constituyen los nodos conceptuales más significativos en el campo de estudio (Rueda y
Gómez, 2021).

Estrategia de análisis y criterios de selección

En cuanto al análisis cualitativo primero se identificaron tendencias, temas recurrentes y
vacíos de investigación, luego se usaron herramientas digitales atlas TI para codificar y analizar
conceptos emergentes.

Se establecieron criterios de inclusión enfocados en:

Estudios publicados entre 2010 y 2024 en revistas indexadas.
Documentos en español e inglés relevantes para el estudio.
La búsqueda sistemática: Bases de datos: Scopus, Web of Science, ERIC, ProQuest,
Google Scholar.

Fueron excluidas aquellas publicaciones sin respaldo institucional, entradas de blog o
literatura sin evaluación académica.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

El análisis de la literatura evidencia un consenso académico en torno a la relevancia de la
gestión emocional como factor determinante del bienestar y el rendimiento académico. Los
estudios revisados coinciden en que el desarrollo de competencias emocionales favorece la
autorregulación, la motivación intrínseca y la calidad de las relaciones interpersonales en el
entorno escolar.

Asimismo, se destaca que los programas de aprendizaje socioemocional contribuyen a la
reducción de la ansiedad estudiantil y al fortalecimiento de ambientes educativos positivos. No
obstante, los resultados también revelan limitaciones significativas, entre ellas la escasez de
estudios longitudinales que evalúen el impacto sostenido de dichas intervenciones y la falta de
Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 1047
estrategias pedagógicas contextualizadas, especialmente en entornos rurales o con limitaciones
tecnológicas.

Desde una perspectiva crítica, los hallazgos sugieren la necesidad de superar enfoques
fragmentados y avanzar hacia modelos educativos que integren de manera transversal la
dimensión emocional, articulando currículo, formación docente y políticas públicas.

A continuación, los enfoques de las perspectivas actuales, los vacíos de conocimiento y
tenencias a partir de patrones

Enfoques de las perspectivas actuales estudiados en 8 estudios relacionados con la gestión
de emociones de estudiantes en un contexto educativo actual

La gestión y regulación emocional son componentes esenciales en el ámbito educativo
actual. La implementación de programas de educación emocional y el desarrollo de la inteligencia
emocional en estudiantes contribuyen significativamente a su bienestar y rendimiento académico.

Gestión de emociones de estudiantes en un contexto educativo actual

La gestión de emociones en estudiantes es esencial para su bienestar y rendimiento
académico. La educación emocional, que debe iniciarse desde la primera infancia, juega un papel
crucial en el desarrollo de competencias emocionales que faciliten la adaptación y el aprendizaje
en el entorno escolar (Gobierno de España, 2023).

Inteligencia emocional y su impacto en la educación

La inteligencia emocional se ha consolidado como un factor determinante en el éxito
educativo. Desarrollar habilidades emocionales permite a los estudiantes reconocer, comprender
y regular sus emociones, lo que mejora la motivación, la interacción social y el rendimiento
académico (García, 2023).

Ansiedad en los estudiantes

La ansiedad en estudiantes puede afectar negativamente su rendimiento académico y
bienestar general. Es fundamental implementar estrategias que promuevan la regulación
emocional y el manejo del estrés para mitigar los efectos de la ansiedad en el entorno educativo
(Jadue, 2001).

Impacto de la pandemia en la gestión emocional

La pandemia de COVID-19 ha alterado las rutinas educativas y sociales, incrementando
niveles de ansiedad y depresión en estudiantes. Estos cambios han resaltado la necesidad de
fortalecer la educación emocional y proporcionar apoyo psicológico para ayudar a los estudiantes
a adaptarse a nuevas circunstancias (Quero et al., 2021).

Regulación emocional en el aula

La regulación emocional en el aula es esencial para un ambiente de aprendizaje positivo.
Los docentes desempeñan un papel clave en modelar y fomentar habilidades de regulación
emocional, lo que contribuye a una mejor gestión del comportamiento y un clima escolar
favorable (Santander, Gaeta, y Martínez-Otero, 2020).
Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 1048
Educación emocional y su aplicación

La educación emocional debe integrarse en el currículo escolar para desarrollar
competencias emocionales en los estudiantes. Esta integración facilita la comprensión y manejo
de emociones, fortaleciendo las relaciones interpersonales y promoviendo un ambiente educativo
saludable (Gobierno de España, 2023).

Desarrollo de la inteligencia emocional en diferentes niveles educativos

El desarrollo de la inteligencia emocional varía según el nivel educativo, pero es crucial
en todas las etapas. Programas específicos adaptados a las necesidades de cada grupo de edad
pueden mejorar la regulación emocional y el rendimiento académico de los estudiantes
(Fundación Fepropaz, 2023).

Relación entre emociones y rendimiento académico

Las emociones influyen directamente en el rendimiento académico. Un bienestar
emocional adecuado facilita la concentración, la motivación y la resiliencia, aspectos
fundamentales para el éxito educativo (Vera y Mejía, 2024).

Vacíos de conocimiento en 17 estudios realizados acerca de la gestión de emociones en
estudiantes en un contexto educativo actual

La Inteligencia emocional en la educación: implicaciones y desafíos en el contexto actual

La inteligencia emocional, la motivación y el desarrollo cognitivo son esenciales para el
bienestar educativo. La habilidad de gestionar emociones como ansiedad y depresión influye en
la adaptación y el rendimiento académico. No obstante, persisten vacíos sobre cómo implementar
de manera efectiva estas competencias en el aula, especialmente en contextos de cambio
tecnológico y social interpretando lo expuesto por Paraguay y Teves (2024) las emociones no son
fenómenos estáticos, muy por el contrario, son muy cambiantes dependiendo de los estímulos del
entorno, las manifestaciones emocionales expresan como nos sentimos en cada momento, regulan
o controlan también las emociones que percibimos de los demás, su mecanismo de adaptación
facilita al individuo y al entorno; las experiencias emocionales deben tener equilibrio.

Vacíos de conocimiento: (a) estrategias prácticas para integrar la inteligencia emocional
en el aula; y (b) efectos específicos de la motivación en la relación con la inteligencia emocional.

La Inteligencia emocional en el entorno escolar

La inteligencia emocional (IE) es esencial para el desarrollo integral de los estudiantes,
impactando su éxito académico, social y emocional. El desarrollo de habilidades como la empatía,
la resiliencia y la regulación emocional permite enfrentar mejor los desafíos de la vida. Las
escuelas que incorporan educación emocional en su currículo y entornos de apoyo tienen un
impacto positivo en el bienestar estudiantil (Jadue, 2001).

Vacíos de conocimiento: (a) escasa evidencia empírica sobre la efectividad de los
programas de educación emocional en contextos rurales o con limitaciones tecnológicas; y (b)
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falta de estudios longitudinales que midan el impacto de la educación emocional a lo largo de la
vida académica de los estudiantes.

La Ansiedad como obstáculo emocional

Según Jadue (2001), la ansiedad en estudiantes puede generar temor a la escuela,
vergüenza, timidez, inseguridad y síntomas somáticos. Estos estudiantes muestran preocupación
excesiva por su rendimiento escolar y competencia cognitiva, afectando su desempeño académico
y bienestar social.

Vacíos de conocimiento: (a) insuficiente análisis de intervenciones específicas para
mitigar la ansiedad en el aula a través de la IE; y (b) necesidad de explorar cómo la ansiedad
impacta diferencialmente según variables como género, nivel socioeconómico y entorno familiar.

Estudios sobre Dimensiones de la IE

Según Huaraca, et al. (2024) evaluaron las cinco dimensiones de la IE en estudiantes de
psicología. Encontraron que el 20% presentó un alto nivel en la dimensión interpersonal, pero
hubo un promedio bajo del 12% en otras dimensiones, subrayando áreas de mejora. Esto conecta
la IE con el rendimiento académico.

Vacíos de conocimiento: (a) poca representación de estudiantes de disciplinas no
relacionadas con la psicología, lo que limita la generalización de los resultados; y (b) escasos
estudios sobre cómo las dimensiones específicas de la IE impactan el rendimiento académico en
diferentes niveles educativos.

Importancia de la IE en el proceso educativo

Velásquez-Pérez et al. (2024) destacan que la IE es crucial para el bienestar psicológico
del alumnado. Promueve competencias para enfrentar desafíos y fomenta la autoestima, el control
emocional y la recuperación tras estados emocionales negativos.

Vacíos de conocimiento: (a) insuficientes estudios sobre la implementación práctica de
la IE en sistemas educativos tecnológicamente avanzados; y (b) necesidad de explorar cómo la IE
puede ser integrada en metodologías de aprendizaje activo, como el aprendizaje basado en
proyectos.

Aspectos dinámicos de las emociones

Según Paraguay y Teves
(2024) enfatizan que las emociones son fenómenos cambiantes
que regulan las relaciones interpersonales y adaptaciones al entorno. Sugieren que el equilibrio
emocional es clave para el desarrollo personal y educativo.

Vacíos de conocimiento: (a) poca investigación sobre cómo las emociones cambian en
función de variables contextuales específicas, como conflictos en el aula o dinámicas familiares
complejos; y (b) escaso análisis de las emociones como motor del aprendizaje colaborativo.

Las emociones en el proceso de aprendizaje: Revisión sistemática

Este artículo de Salcedo-de-la-Fuente et al. (2024) analiza la influencia de las emociones
en el aprendizaje, destacando cómo las emociones recurrentes influyen en la conducta, desempeño
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académico y social de los estudiantes. Se subraya que el contexto emocional afecta procesos
cognitivos y comportamentales esenciales. Las neurociencias fundamentan el papel crucial de la
actitud del estudiante en el éxito educativo, mientras se hace hincapié en la falta de modelos
educativos que integren el componente emocional de manera transversal. El texto propone diseñar
intervenciones activas que incluyan educación emocional desde un enfoque de ciclo vital,
priorizando la formación docente.

Vacíos de conocimiento identificados: (a) falta de estudios longitudinales que evalúen el
impacto de programas de educación emocional en el desempeño académico; (b) limitación en
propuestas concretas para implementar metodologías activas en diferentes contextos educativos;
y (c) escasa exploración del papel de las neurociencias para diseñar programas que fortalezcan
las competencias emocionales en estudiantes.

La influencia de las emociones sobre el rendimiento académico

El artículo de Pulido y Herrera (2017) explora cómo las emociones influyen directamente
en el rendimiento académico. Destaca el concepto de inteligencia emocional (IE) y su impacto en
habilidades como autocontrol, motivación, empatía y habilidades sociales. Además, enfatiza la
importancia de incorporar las emociones al currículo educativo para mejorar la eficacia del
proceso de enseñanza-aprendizaje.

Vacíos de conocimiento: (a) insuficiente análisis de cómo diferentes emociones (positivas
o negativas) afectan áreas específicas del aprendizaje; (b) carencia de modelos pedagógicos que
integren la IE en el currículo de manera efectiva; y (c) escasa evidencia empírica que conecte la
implementación de programas de IE con mejoras académicas sostenidas.

La inteligencia emocional en el ámbito educativo: Un metaanálisis

Este estudio señala la inteligencia emocional como factor clave para el bienestar social y
mental de los estudiantes. Se resalta su rol en la gestión de emociones como la ansiedad, el estrés
y la depresión, promoviendo habilidades como la autoestima y la autosatisfacción. El artículo
detalla los cuatro componentes esenciales de la IE: percepción, comprensión, gestión y
facilitación emocional (Puertas-Molero et al., 2020).

Vacíos de conocimiento: (a) poca investigación sobre las diferencias en el desarrollo de
IE entre niveles educativos (primaria, secundaria y universidad); (b) limitación en la
identificación de estrategias para desarrollar la IE en contextos educativos específicos; y (c)
escasez de estudios que correlacionen el impacto de la IE con factores externos como el contexto
socioeconómico.

Afrontamiento y regulación emocional en estudiantes

Se analiza la regulación emocional como un componente crucial de la IE, vinculándola
con afrontamiento adaptativo frente al estrés académico. El texto destaca cómo la regulación
emocional contribuye al bienestar psicológico, reduciendo el estrés y el burnout, y mejora las
habilidades de los estudiantes para enfrentar desafíos académicos (Cabanach et al., 2018).
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Vacíos de conocimiento: (a) insuficiente análisis sobre cómo diferentes estrategias de
regulación emocional afectan resultados específicos (e.g., memoria, concentración); (b) falta de
estudios que exploren cómo la regulación emocional varía según género o edad en el ámbito
académico; y (c) escasez de propuestas prácticas para entrenar habilidades de regulación
emocional en estudiantes.

Docentes emocionalmente inteligentes

Este texto destaca la importancia de la inteligencia emocional en los docentes para
mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje. Resalta que las emociones son fundamentales
debido a la interacción constante en el aula. Propone que los docentes desarrollen competencias
socioemocionales desde su formación inicial para optimizar su práctica pedagógica y relaciones
interpersonales (Costa, Palma, y Salgado, 2021).

Vacíos de conocimiento: (a) pocos estudios que analicen el impacto de la IE de los
docentes en los resultados académicos de los estudiantes; (b) carencia de estrategias para
incorporar la formación en IE en los programas de formación inicial docente; y (c) escasa
exploración de cómo la IE docente puede prevenir el burnout y la desmotivación.

Definición, importancia y cómo influye la gestión de emociones en el comportamiento de los
estudiantes

Según Salcedo-de-la-Fuente, et al (2024) las emociones son esenciales en los procesos
cognitivos y el aprendizaje, influyendo en la conducta y logros académicos. Sin embargo, los
sistemas educativos actuales carecen de un enfoque transversal que considere la gestión
emocional. Este vacío se relaciona con la ausencia de metodologías activas que promuevan
competencias emocionales, como la motivación y la empatía. La falta de formación del
profesorado en este ámbito también limita la integración de las emociones en las aulas.

Vacíos de conocimiento: (a) ausencia de modelos educativos nacionales que incluyan la
gestión emocional como parte integral del currículo; y (b) limitada exploración de intervenciones
metodológicas adaptadas para la enseñanza emocional.

La gestión de emociones y el rendimiento académico de los estudiantes

La gestión emocional influye directamente en el rendimiento académico al facilitar el
aprendizaje y mejorar la calidad del proceso de enseñanza. Las teorías sobre emociones destacan
componentes clave como el autocontrol y la empatía, los cuales son fundamentales para abordar
emociones negativas como el miedo. Sin embargo, la gestión emocional sigue siendo una
dimensión poco aplicada en las intervenciones educativas actuales (Pulido y Herrera, 2017)

Vacíos de conocimiento: (a) escasa incorporación del ámbito emocional en las políticas
educativas para mejorar el rendimiento académico; y (b) insuficiente desarrollo de estrategias
efectivas para integrar las emociones en la planificación docente.
Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 1052
Inteligencia emocional y las emociones en el entorno educativo

La Inteligencia Emocional (IE) es clave para el bienestar social y mental de los
estudiantes. A pesar de los beneficios asociados a la regulación emocional, los niveles de estrés y
ansiedad están en aumento. La falta de estrategias de gestión emocional desde etapas tempranas
afecta el desarrollo de habilidades como la autoestima y la resiliencia (Puertas-Molero et al.,
2020)

Vacíos de conocimiento: (a) insuficientes estrategias pedagógicas para fomentar la IE en
los estudiantes; y (b) falta de programas educativos que consideren la relación entre IE y
rendimiento académico desde una perspectiva longitudinal.

Técnicas de regulación emocional en estudiantes

La regulación emocional es crucial para manejar el estrés académico, reduciendo niveles
de cortisol y fomentando estrategias adaptativas. Sin embargo, los enfoques actuales no logran
integrar de manera efectiva la regulación emocional en las prácticas educativas cotidianas
(Cabanach et al., 2018)

Vacíos de conocimiento: (a) limitada investigación sobre la relación entre regulación
emocional y estrés académico en disciplinas más allá de las ciencias de la salud; y (b) poca
exploración de la eficacia de intervenciones específicas en entornos escolares diversos.

Docentes emocionalmente inteligentes

Los docentes juegan un rol esencial en la gestión emocional, influyendo en el bienestar
de los estudiantes y facilitando interacciones de calidad. Sin embargo, la crisis emocional en las
escuelas refleja la necesidad de que los educadores desarrollen su propia IE y habilidades de
gestión emocional desde su formación inicial (Costa et al., 2021)

Vacíos de conocimiento: (a) falta de programas de formación docente que integren la IE
como competencia profesional esencial; y (b) insuficiente atención al impacto de la crisis
emocional docente en el desempeño educativo y en la salud mental de los estudiantes.

La pandemia por COVID-19, su implicación con las emociones y las barreras de aprendizaje
en educación superior

Los autores Espericueta, et al, (2023) analizan cómo la pandemia acentuó la conexión
entre emociones no reguladas y problemas de comportamiento en el aula. Los educadores
necesitan estrategias de IE para manejar estas situaciones y apoyar el bienestar emocional de los
estudiantes.

Vacíos de conocimiento: (a) limitada investigación sobre cómo el aprendizaje remoto
durante la pandemia afectó el desarrollo emocional de los estudiantes; (b) necesidad de estudiar
estrategias específicas para integrar la IE en contextos postpandemia.

Tendencias a partir de patrones

La gestión emocional en el ámbito educativo emerge como un elemento transversal que
impacta tanto en el rendimiento académico como en el bienestar integral de los estudiantes.
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La implementación de técnicas pedagógicas adecuadas y la formación docente en IE son
estrategias clave para integrar la educación emocional en el sistema escolar.

Este enfoque contribuirá a formar estudiantes resilientes y mejor equipados para enfrentar
desafíos personales y académicos.

Relación entre gestión emocional y rendimiento académico

La literatura revisada resalta que la gestión emocional influye significativamente en el
rendimiento académico de los estudiantes. Según Velásquez-Pérez et al.
(2024) y Pulido y Herrera
(2017)
, el desarrollo de la Inteligencia Emocional (IE) facilita la autorregulación, la motivación
y el control del estrés, elementos esenciales para enfrentar los desafíos académicos.

Las emociones negativas, como la ansiedad, pueden obstaculizar el aprendizaje, mientras
que el equilibrio emocional permite una recuperación eficaz tras estados emocionales adversos.
Este vínculo sugiere que la integración de estrategias de gestión emocional en los currículos
educativos no solo promueve un aprendizaje efectivo, sino que también mejora el bienestar
psicológico.

Técnicas pedagógicas para desarrollar competencias emocionales

Las técnicas pedagógicas dirigidas al desarrollo de competencias emocionales son
cruciales para el éxito académico y social. De acuerdo con Puertas-Molero et al. (2020) , la
regulación emocional es un componente esencial de la IE que permite a los estudiantes manejar
el estrés académico y desarrollar estrategias adaptativas.

Sin embargo, se identifica un vacío en la implementación de metodologías activas y
transversales que promuevan competencias como la empatía y el autocontrol. El desarrollo de
estas competencias desde edades tempranas puede potenciar la resiliencia y reducir los niveles de
ansiedad y estrés.

El papel del docente en la gestión emocional

Los docentes desempeñan un papel fundamental en la promoción de la gestión emocional
en el entorno educativo. Según Costa et al. (2021), su interacción constante con los estudiantes
les posiciona como mediadores clave para el desarrollo de la IE.

Sin embargo, la falta de formación inicial en habilidades socioemocionales limita su
capacidad para abordar crisis emocionales en el aula. La literatura sugiere que los docentes
emocionalmente inteligentes no solo fomentan un ambiente de aprendizaje saludable, sino que
también son modelos para seguir en la autorregulación emocional, favoreciendo relaciones
interpersonales de calidad.

Educación emocional desde la primera infancia

La gestión emocional es fundamental para el bienestar y el rendimiento académico de los
estudiantes, y debe iniciarse desde la primera infancia.

El desarrollo de competencias emocionales en los primeros años de vida facilita la
adaptación al entorno escolar y mejora el aprendizaje
(Torres y Robalino, 2025).
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Inteligencia emocional como factor determinante en el éxito educativo

La inteligencia emocional se ha consolidado como un factor clave en el éxito académico.
Desarrollar habilidades emocionales permite a los estudiantes reconocer, comprender y regular
sus emociones, lo que impacta positivamente en la motivación, las relaciones interpersonales y el
rendimiento académico
(MacCann et al., 2020).
Impacto de la ansiedad en los estudiantes

La ansiedad es un factor negativo que afecta el rendimiento académico y el bienestar
general de los estudiantes. Es necesario implementar estrategias para regular las emociones y
manejar el estrés, con el fin de mitigar los efectos de la ansiedad y promover un entorno educativo
más saludable
(Gomis et al., 2025).
El impacto de la pandemia en la gestión emocional

La pandemia de COVID-19 alteró las rutinas educativas y sociales, lo que incrementó los
niveles de ansiedad y depresión entre los estudiantes. Este contexto ha resaltado la importancia
de fortalecer la educación emocional y proporcionar apoyo psicológico para ayudar a los
estudiantes a adaptarse a las nuevas circunstancias
(Oliveira, Hülsdünker, y Carson, 2021).
Regulación emocional en el aula

La regulación emocional en el aula es clave para crear un ambiente de aprendizaje
positivo. Los docentes juegan un papel fundamental en modelar y fomentar habilidades de
regulación emocional, lo que contribuye a mejorar la gestión del comportamiento y a mantener
un clima escolar favorable
(Andrade et al., 2025).
Integración de la educación emocional en el currículo escolar

Para desarrollar competencias emocionales, la educación emocional debe ser parte
integral del currículo escolar. Esta integración favorece la comprensión y manejo de las
emociones, mejorando las relaciones interpersonales y promoviendo un ambiente educativo
saludable
(Premachandran, 2025).
Desarrollo de la inteligencia emocional en diferentes niveles educativos

El desarrollo de la inteligencia emocional varía según el nivel educativo, pero es esencial
en todas las etapas. Programas específicos adaptados a las necesidades de cada grupo etario
pueden mejorar la regulación emocional y, por ende, el rendimiento académico de los estudiantes
(Fundación Fepropaz, 2023).

Relación entre emociones y rendimiento académico

Las emociones tienen un impacto directo en el rendimiento académico. Un bienestar
emocional adecuado favorece la concentración, la motivación y la resiliencia, aspectos
fundamentales para el éxito en los estudios
(Camacho-Morles et al., 2021).
Propuestas innovadoras

En primer lugar, en relación con la inteligencia emocional y su impacto en el desarrollo
integral de los estudiantes, es recomendable priorizar la motivación intrínseca como el aspecto
Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 1055
más crucial. Lo que resalta la importancia de cultivar en los estudiantes un interés genuino por
aprender, impulsado por una satisfacción personal que trascienda las recompensas externas.
Dicho enfoque se posiciona como un elemento central para el desarrollo integral en el ámbito
educativo.

En cuanto a la ansiedad en los estudiantes, la priorización es recomendable hacerla en las
intervenciones pedagógicas basadas en la inteligencia emocional son el factor más determinante
para mitigar esta problemática. Este hallazgo subraya el valor de estrategias educativas centradas
en habilidades emocionales, que permiten abordar de manera efectiva los desafíos emocionales
en lugar de recurrir a métodos tradicionales que no consideran estas necesidades.

Sobre el impacto de la pandemia, el análisis identifica que la falta de recursos
emocionales en el aula es el aspecto más relevante. Esto se debe a que las aulas no cuentan con
las herramientas necesarias para abordar las secuelas emocionales de los estudiantes, acentuadas
por el aislamiento social y el estrés vivido durante este periodo. Es evidente la necesidad de
implementar estrategias que fortalezcan los recursos emocionales disponibles, como programas
de apoyo y formación docente en inteligencia emocional.

La regulación emocional en el aula también fue objeto de priorización, y se identificaron
los enfoques de disciplina positiva como la estrategia más efectiva para mejorar el rendimiento
académico. Este enfoque fomenta un ambiente de respeto y apoyo mutuo, promoviendo la
confianza y el bienestar emocional entre los estudiantes.

Respecto a la implementación de la educación emocional, se destaca la incorporación de
la inteligencia emocional en los currículos escolares como la acción más urgente. Esta medida
asegura que las habilidades emocionales se conviertan en un componente esencial del aprendizaje,
contribuyendo a un desarrollo más equilibrado y significativo para los estudiantes.

Para los niveles educativos primarios, se prioriza la discusión abierta de emociones en
clase como la estrategia más adecuada para fomentar la inteligencia emocional. Este enfoque
facilita que los niños expresen y comprendan sus emociones en un entorno seguro, promoviendo
una base sólida para su desarrollo emocional desde edades tempranas.

Para terminar, en lo referente a la relación entre emociones y rendimiento académico, se
identifica como principal desafío la necesidad de garantizar un entorno emocionalmente seguro
para los estudiantes. Este aspecto es fundamental para que los estudiantes puedan enfocarse en su
aprendizaje mientras se sienten apoyados y comprendidos en sus necesidades emocionales.

Propuesta innovadora para la gestión de emociones en el aula: un procedimiento pedagógico
para integrar la inteligencia emocional en el currículo educativo

La gestión emocional de los estudiantes en el aula es esencial para su desarrollo integral
y su éxito académico. En este contexto, se propone un enfoque innovador basado en un paradigma
socio-constructivista e interpretativo, el cual integra elementos pedagógicos prácticos para llevar
las emociones de los estudiantes desde la conciencia emocional hasta la acción. El objetivo es
Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 1056
dotar a los docentes de estrategias efectivas para gestionar las emociones de los estudiantes,
favoreciendo su bienestar emocional y su rendimiento académico, en particular en un entorno
digitalizado.

Motivación intrínseca y su impacto en el desarrollo integral

El primer aspecto para considerar en esta propuesta es la importancia de fomentar la
motivación intrínseca en los estudiantes, como base fundamental para su desarrollo emocional y
académico. Según Cavanagh et al.
(2018), la motivación intrínseca impulsa un interés genuino
por aprender, promoviendo una satisfacción personal que va más allá de las recompensas externas.
Este enfoque no solo facilita un mejor rendimiento académico, sino que también potencia el
desarrollo integral de los estudiantes, permitiendo que las emociones se conviertan en un motor
de aprendizaje. En este sentido, los docentes deben crear experiencias educativas que favorezcan
el compromiso personal, promoviendo un ambiente en el que los estudiantes sientan que el
aprendizaje es valioso para su crecimiento personal (Costa et al., 2021).

La ansiedad y la inteligencia emocional como estrategia pedagógica

Otro aspecto relevante es el manejo de la ansiedad de los estudiantes, especialmente en
tiempos de incertidumbre como los derivados de la pandemia. Como destacan Puertas-Molero et
al.
(2020), la ansiedad puede ser un obstáculo significativo para el aprendizaje si no se aborda
adecuadamente. Las intervenciones pedagógicas basadas en la inteligencia emocional son
fundamentales para mitigar este problema. Los docentes deben incorporar estrategias que ayuden
a los estudiantes a identificar y regular sus emociones, permitiéndoles gestionar el estrés y la
ansiedad de manera efectiva. Esto se puede lograr mediante prácticas como la atención plena
(mindfulness) y la regulación emocional, que fortalecen la capacidad de los estudiantes para
mantener un enfoque positivo y constructivo frente a los desafíos.

Impacto de la pandemia: fortalecimiento de los recursos emocionales en el aula

El análisis de las implicaciones emocionales de la pandemia revela que muchos
estudiantes carecen de los recursos emocionales necesarios para enfrentar las secuelas del
aislamiento social y el estrés vivido durante este periodo (Espericueta et al., 2023). En este
sentido, es esencial que los docentes fortalezcan los recursos emocionales disponibles en el aula.
Para ello, la propuesta sugiere el desarrollo de programas de apoyo emocional que incluyan la
formación docente en inteligencia emocional. Estos programas permitirán que los docentes
adquieran herramientas para gestionar las emociones de sus estudiantes y brindarles el apoyo
necesario para superar los efectos negativos del aislamiento y la incertidumbre.

Regulación emocional y su relación con el rendimiento académico

La regulación emocional es un componente clave para el rendimiento académico. De
acuerdo con Santander et al.
(2020), la implementación de estrategias de disciplina positiva, que
promuevan un ambiente emocionalmente seguro y respetuoso, favorece el bienestar emocional
de los estudiantes y, por ende, su rendimiento académico. Este enfoque contribuye a que los
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estudiantes gestionen mejor sus emociones, lo que les permite mantener un rendimiento
académico estable incluso en contextos difíciles. Los docentes deben ser entrenados en técnicas
de disciplina positiva que promuevan la autorregulación emocional en sus estudiantes, creando
un clima de aula en el que las emociones se gestionen de manera constructiva y no interfieran con
el proceso de aprendizaje.

Educación emocional como parte del currículo

En cuanto a la integración de la inteligencia emocional en el currículo, es fundamental
que las habilidades emocionales sean una parte integral de la formación de los estudiantes. Según
el modelo de CASEL (2020), la educación socioemocional debe incluir competencias como la
autogestión, la toma de decisiones responsables y la conciencia social, las cuales son esenciales
tanto para el éxito académico como para el bienestar emocional en una sociedad digitalizada. La
propuesta sugiere que los docentes implementen actividades y estrategias pedagógicas que no
solo desarrollen competencias cognitivas, sino que también fortalezcan las habilidades
emocionales de los estudiantes, ayudándoles a tomar decisiones responsables y a relacionarse de
manera positiva con los demás.

Discusión abierta de emociones en el aula

En los niveles educativos primarios, una estrategia eficaz es la discusión abierta de
emociones en el aula. Según Huaraca et al.
(2024), la expresión y comprensión de las emociones
en un entorno seguro y acogedor facilita el desarrollo de la inteligencia emocional desde edades
tempranas. Los docentes deben fomentar un espacio en el que los estudiantes puedan compartir
sus sentimientos y reflexionar sobre ellos, promoviendo un aprendizaje basado en la empatía y el
respeto. Este enfoque contribuye al desarrollo de una base sólida para la gestión emocional en los
estudiantes, que perdurará a lo largo de su trayectoria educativa.

Entorno emocionalmente seguro para el aprendizaje

Luego, es crucial que los docentes creen un entorno emocionalmente seguro, donde los
estudiantes se sientan apoyados y comprendidos en sus necesidades emocionales. Según Vera y
Mejía
(2024), un entorno emocionalmente seguro permite que los estudiantes se concentren en su
aprendizaje y desarrollen una mentalidad positiva hacia el proceso educativo. Los docentes deben
ser conscientes de la importancia de las emociones en el aula y aplicar estrategias que aseguren
que todos los estudiantes se sientan emocionalmente seguros, lo que favorece su rendimiento
académico y su bienestar general.

CONCLUSIONES

La revisión integrativa realizada permite concluir que la gestión emocional y el
aprendizaje socioemocional constituyen elementos esenciales para el desarrollo integral de los
estudiantes y para la mejora del rendimiento académico en contextos educativos contemporáneos.
La evidencia analizada confirma que la integración de la inteligencia emocional en el currículo
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favorece la autorregulación, la motivación y el bienestar psicológico, particularmente en
escenarios marcados por la digitalización y las secuelas emocionales de la pandemia.

Sin embargo, persisten vacíos de conocimiento relacionados con la implementación
efectiva de estrategias pedagógicas y con la evaluación de su impacto a largo plazo. En este
sentido, se destaca la necesidad de fortalecer la formación docente en competencias
socioemocionales y de consolidar la educación emocional como eje transversal de las políticas
educativas. Futuras investigaciones deberán profundizar en modelos aplicados y contextualmente
pertinentes que articulen la dimensión emocional con los desafíos educativos del siglo XXI.

Las futuras investigaciones podrían explorar estrategias más prácticas para integrar la
inteligencia emocional en el aula, evaluar su impacto en el rendimiento académico, y desarrollar
modelos educativos inclusivos que combinen la dimensión emocional con la digitalización del
aprendizaje. Este enfoque holístico, que integra tanto el desarrollo emocional como el académico,
es esencial para formar ciudadanos resilientes, empáticos y preparados para un mundo cada vez
más interconectado y digital.

Se concluye que, la inteligencia emocional es fundamental para el desarrollo integral de
los estudiantes, y la motivación intrínseca se destaca como el factor clave para potenciar este
desarrollo. Según diversos estudios, una motivación interna fuerte permite a los estudiantes
enfrentar desafíos académicos y emocionales con mayor resiliencia. Este tipo de motivación no
solo favorece el rendimiento académico, sino que también fortalece la estabilidad emocional de
los estudiantes.

Además, las intervenciones pedagógicas basadas en la inteligencia emocional son clave
para mitigar la ansiedad en el entorno escolar. La capacidad de los docentes para reconocer y
abordar las emociones de los estudiantes puede generar un ambiente más seguro y menos
estresante, mejorando su capacidad para gestionar emociones y, por ende, su rendimiento
académico.

Luego, para que el docente pueda potenciar la gestión emocional, es fundamental crear
espacios donde los estudiantes puedan expresar sus emociones y recibir apoyo. Esto resulta
esencial para su recuperación emocional, contribuyendo de manera positiva a su bienestar general
y a su rendimiento escolar. En complemento, los enfoques de disciplina positiva se han mostrado
como la estrategia más efectiva para mejorar la regulación emocional y, a su vez, el rendimiento
académico de los estudiantes. Los docentes, al aplicar estas estrategias, promueven la
autorregulación en los estudiantes, ayudándoles a mantener el control de sus emociones en
situaciones académicas y sociales.

La incorporación de la inteligencia emocional en los currículos escolares es una acción
urgente para mejorar el bienestar y rendimiento académico de los estudiantes. Esta integración
permitirá que los estudiantes desarrollen habilidades emocionales esenciales para navegar tanto
en el ámbito escolar como en su vida personal.
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Es de considerar que, en los estudiantes de educación primaria, la discusión abierta de
emociones en clase es una estrategia adecuada para fomentar la inteligencia emocional. Los
docentes deben crear espacios de confianza donde los niños puedan comprender sus emociones y
aprender a gestionarlas desde una edad temprana.

Ahora, uno de los mayores desafíos del sistema educativo es garantizar un entorno
emocionalmente seguro para los estudiantes, lo que les permite concentrarse en su aprendizaje sin
temor al juicio o al estrés, promoviendo no solo su bienestar emocional, sino también una mayor
disposición para aprender y un mejor rendimiento académico.

Es de considerar que la motivación intrínseca es esencial para el desarrollo emocional y
académico de los estudiantes. Los docentes deben centrarse en crear experiencias educativas
significativas que promuevan el interés genuino por aprender, más allá de las recompensas
externas. Esto se puede lograr al proporcionar tareas que sean relevantes para los estudiantes y
conectadas con sus intereses y valores personales. Los docentes pueden realizar actividades que
fomenten la participación activa de los estudiantes en su aprendizaje, permitiéndoles expresar sus
opiniones y preferencias en relación con los métodos y contenidos, creando así una experiencia
educativa más enriquecedora y motivadora.

Referente a las limitaciones, se concluye que la ansiedad puede ser un obstáculo para el
aprendizaje y el bienestar de los estudiantes. Por ello, es fundamental que los docentes incorporen
estrategias basadas en la inteligencia emocional para ayudarles a identificar, comprender y regular
sus emociones. Técnicas como el mindfulness y la atención plena permiten a los estudiantes
desarrollar habilidades para manejar el estrés y la ansiedad de manera efectiva. Además, los
educadores deben crear espacios de conversación donde los estudiantes puedan expresar sus
miedos y preocupaciones, y trabajar con ellos en soluciones constructivas.

Los docentes también pueden promover la creación de un espacio emocionalmente
seguro en el aula, donde los estudiantes se sientan libres de expresar sus emociones sin temor al
juicio, lo cual favorecerá tanto su bienestar como su rendimiento académico. Crear un ambiente
de aula emocionalmente seguro y respetuoso facilitará que los estudiantes se concentren en el
aprendizaje y gestionen mejor las emociones que puedan interferir con su desempeño.

Al crear un entorno seguro y de apoyo, los niños aprenderán a identificar, comprender y
gestionar sus emociones desde una edad temprana, lo que les proporcionará una base sólida para
su desarrollo emocional y académico a lo largo de su vida escolar.

Continuando con las conclusiones, la regulación emocional juega un papel crucial en el
rendimiento académico de los estudiantes. Estas estrategias no solo promueven el respeto mutuo
y un clima de aula saludable, sino que también permiten a los estudiantes desarrollar habilidades
de autogestión emocional.

Es crucial que la inteligencia emocional se convierta en un componente integral del
currículo escolar. Actividades como juegos de roles, debates sobre dilemas éticos o la reflexión
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sobre situaciones emocionales pueden ser útiles para que los estudiantes aprendan a gestionar sus
emociones de manera eficaz. Además, los educadores deben promover la conciencia social y el
trabajo en equipo, esenciales para una buena convivencia y un aprendizaje significativo.

Para pasar de la emoción a la acción en los primeros años de educación, se debe
considerar que la discusión abierta de emociones en el aula es una estrategia poderosa para el
desarrollo de la inteligencia emocional.

Para terminar, uno de los pilares fundamentales para un aprendizaje efectivo es la
creación de un entorno emocionalmente seguro. Los docentes deben trabajar activamente para
asegurar que los estudiantes se sientan apoyados y comprendidos en sus necesidades emocionales.
Un ambiente emocionalmente protegido permitirá que los estudiantes se sientan cómodos al
cometer errores, al tiempo que desarrollan confianza y una actitud positiva hacia el aprendizaje.
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