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https://doi.org/10.69639/arandu.v12i4.1845
Nivel de satisfacción de los usuarios que acuden a las Unidad
de Salud Familiar (USF). Caso de estudio: Barrio Obrero -
Crucecita, entre los años 2023-2024
User Satisfaction with Family Health Unit (USF) Services: A Case Study of Barrio
Obrero–Crucecita (2023–2024)
Andrea Liliana Pineda Zayas
andypineda479@gmail.com
https://orcid.org/0009-0007-3207-7351
Universidad Nacional de Pilar – Facultad de Ciencias Biomédicas
Paraguay – Pilar
Artículo recibido: 18 noviembre 2025 -Aceptado para publicación: 28 diciembre 2025
Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.
RESUMEN
El presente estudio tuvo como objetivo evaluar el nivel de satisfacción de los usuarios de las
Unidades de Salud Familiar (USF) ubicadas en los barrios Obrero y Crucecita de la ciudad de
Pilar, Paraguay, durante el periodo 2023–2024. Se realizó un estudio descriptivo, mixto
(cualitativo-cuantitativo), aplicando una encuesta estructurada a 120 usuarios y complementando
con entrevistas semiestructuradas a 6 profesionales de salud y observación directa en campo. Se
analizaron variables sociodemográficas, accesibilidad, disponibilidad de recursos, percepción del
trato y narrativas sobre la experiencia de atención. Los resultados cuantitativos indican un
predominio de mujeres adultas en edad productiva, buena accesibilidad geográfica, pero tiempos
de espera superiores a 60 minutos en el 40% de los casos. La disponibilidad de medicamentos fue
percibida como insuficiente por el 60% de los usuarios, y el trato del personal se calificó
mayoritariamente como “regular”, con baja percepción de empatía (58%). La satisfacción global
fue moderada, aunque el 70% afirmó que volvería a utilizar el servicio. Los hallazgos cualitativos
revelaron tres categorías clave: (1) escasez estructural de recursos, (2) esfuerzo por brindar un
trato digno pese a la sobrecarga laboral, y (3) alta resiliencia y sentido de pertenencia comunitaria.
Se concluye que, si bien las USF cumplen un rol fundamental como primer nivel de atención,
requieren mejoras urgentes en provisión logística, estabilidad del personal y estrategias
sistemáticas de humanización para fortalecer la calidad percibida y la confianza de la comunidad.
Palabras clave: atención primaria de salud, satisfacción del usuario, calidad de atención,
servicios de salud, unidades de salud familiar

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ABSTRACT
This study aimed to evaluate user satisfaction with Family Health Units (USF) in the Obrero and
Crucecita neighborhoods of Pilar, Paraguay, during 2023–2024. A descriptive, mixed-methods
(quantitative-qualitative) design was employed, combining a structured survey administered to
120 users with semi-structured interviews with 6 health professionals and direct field
observations. Sociodemographic characteristics, accessibility, resource availability, perceived
quality of interpersonal care, and experiential narratives were analyzed. Quantitative results
showed a predominance of adult women of working age, high geographical accessibility, but
waiting times exceeding 60 minutes for 40% of users. Medication availability was rated as
insufficient by 60% of respondents, and staff treatment was mostly perceived as “fair,” with low
reports of empathy (58%). Overall satisfaction was moderate, yet 70% of users stated they would
return to the service. Qualitative findings revealed three key themes: (1) structural shortages of
supplies and medications, (2) health workers’ efforts to provide dignified care despite
overwhelming workloads, and (3) strong community resilience and sense of belonging. It is
concluded that while USFs play a vital role as the primary point of care, urgent improvements are
needed in logistics, staff stability, and systematic humanization strategies to enhance perceived
quality and community trust.
Keywords: primary health care, user satisfaction, quality of care, health services, family
health units
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INTRODUCCIÓN
La Atención Primaria de Salud (APS) constituye el pilar fundamental de cualquier sistema
sanitario eficaz, equitativo y sostenible. Desde la histórica Declaración de Alma-Ata en 1978, la
Organización Mundial de la Salud (OMS) ha enfatizado que la APS no es solo el primer punto de
contacto con el sistema de salud, sino también una estrategia clave para alcanzar la cobertura
sanitaria universal y reducir las desigualdades en salud (OMS, 1978). En este contexto, las
Unidades de Salud Familiar (USF) han emergido como espacios centrales de atención
comunitaria, diseñadas para acercar servicios preventivos, promocionales y curativos a la
población más vulnerable, bajo un modelo basado en la continuidad del cuidado, el enfoque
familiar y la humanización de la atención (MSPyBS, 2017).
En Paraguay, la implementación de la APS como política de Estado desde 2008 marcó un
hito en la transformación del sistema de salud (Gobierno Nacional, 2008). Este cambio buscaba
superar décadas de centralización, fragmentación y exclusión, priorizando la descentralización,
la participación comunitaria y la prevención. Las USF, como expresión concreta de esta política,
fueron concebidas como unidades básicas de atención, cada una encargada de atender a una
población aproximada de entre 3.000 y 5.000 personas, con un equipo multidisciplinario
compuesto por médico, enfermera, técnico en salud y agentes comunitarios (MSPyBS, 2017). Su
rol trasciende lo clínico: son espacios de promoción, educación, vigilancia epidemiológica y
articulación intersectorial, especialmente relevantes en contextos de vulnerabilidad social,
económica o ambiental.
Sin embargo, a pesar del avance normativo y del despliegue físico de estas unidades en
todo el territorio nacional, persisten serias dudas sobre su funcionamiento real, su impacto en la
calidad de vida de las comunidades y, en particular, sobre el nivel de satisfacción de los usuarios.
La satisfacción del usuario no es un indicador secundario ni meramente subjetivo; es un
componente esencial de la calidad en salud, refleja la percepción de dignidad, respeto,
accesibilidad y efectividad del servicio (Báez, 2012). Cuando los usuarios perciben que sus
necesidades no son atendidas, cuando enfrentan largas esperas, falta de medicamentos o trato
impersonal, es más probable que abandonen el sistema público, recurran a servicios privados
inaccesibles o simplemente posterguen la atención, lo que agrava los problemas de salud a largo
plazo (Zavattiero, 2018).
Este problema adquiere una dimensión crítica en ciudades intermedias como Pilar, capital
del Departamento de Ñeembucú, donde las condiciones socioeconómicas, la exposición
recurrente a inundaciones (INE, 2022) y la limitada disponibilidad de especialistas convierten a
las USF en el principal, y a menudo único, acceso a servicios de salud para miles de personas.
Durante eventos como la pandemia por COVID-19 o las inundaciones de 2019, que afectaron al
90% de la ciudad (SEN, 2019), las USF demostraron ser actores clave en la respuesta sanitaria

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local, asumiendo funciones de vacunación, testeo rápido, distribución de insumos y educación
sanitaria. No obstante, estas mismas crisis pusieron en evidencia sus fragilidades: déficit de
personal, escasez crónica de medicamentos, horarios reducidos y sobrecarga funcional.
A pesar de su importancia estratégica, no existe hasta la fecha una evaluación sistemática
y publicada sobre la satisfacción de los usuarios de las USF en Pilar. Los estudios disponibles se
concentran mayormente en Asunción o en departamentos fronterizos, dejando una brecha
significativa en el conocimiento sobre cómo se vive la atención primaria en ciudades del interior
con dinámicas urbanas y rurales entrelazadas (Ortiz & Cabral-Bejarano, 2023). Esta ausencia de
datos locales dificulta la toma de decisiones informadas por parte de las autoridades municipales,
el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPyBS) y los equipos de salud mismos.
Es en este contexto que surge la presente investigación: un estudio descriptivo, mixto y
cualitativo-cuantitativo, centrado en evaluar el nivel de satisfacción de los usuarios de las USF en
dos barrios emblemáticos de Pilar: Barrio Obrero y Crucecita. Estos barrios, ubicados en zonas
periféricas con alta densidad poblacional y exposición a riesgos ambientales, representan un caso
de estudio altamente relevante para comprender los desafíos y fortalezas de la APS en contextos
de vulnerabilidad.
El fundamento teórico de este trabajo se basa en tres pilares conceptuales. En primer lugar,
el modelo de Donabedian (1988), que define la calidad en salud a través de tres dimensiones:
estructura, proceso y resultados. Este marco nos permite analizar no solo los recursos disponibles
(infraestructura, personal, medicamentos), sino también la forma en que se entrega la atención
(trato del personal, comunicación, tiempo de espera) y cómo esto impacta en la experiencia del
usuario. En segundo lugar, incorporamos el concepto de humanización de la atención, entendida
como el restablecimiento del vínculo humano en la relación paciente-profesional, el respeto por
la dignidad, la empatía y la participación activa del paciente en su propio cuidado (Báez, 2012;
Tejada de Rivero, 2003). La deshumanización, muchas veces producto de la sobrecarga laboral y
la burocracia, emerge como una barrera invisible pero poderosa para la satisfacción. Finalmente,
el estudio se alinea con el enfoque comunitario de la APS, que reconoce al individuo como parte
de una familia y una comunidad, y que valora el conocimiento local, la participación social y la
responsabilidad compartida en salud (Hernández et al., 2014).
La justificación de esta investigación radica en su potencial para generar evidencia local
útil y accionable. Los resultados no solo permitirán diagnosticar las fortalezas y debilidades
percibidas por los usuarios, sino también formular recomendaciones concretas para mejorar la
gestión de las USF, fortalecer el recurso humano, optimizar la logística de insumos y promover
una atención más humana y cercana. Además, este estudio contribuye al monitoreo del Objetivo
de Desarrollo Sostenible 3 (ODS 3): "Garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas
las edades", al evaluar un componente clave de la cobertura sanitaria efectiva.

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A pesar de los avances normativos en la implementación de la Atención Primaria de Salud
en Paraguay, persiste una brecha crítica entre la política diseñada y su ejecución en el terreno,
especialmente en zonas periféricas como el Departamento de Ñeembucú. Estudios recientes han
señalado que el modelo de las Unidades de Salud Familiar (USF), si bien representa un avance
conceptual en la descentralización y acercamiento al usuario, enfrenta obstáculos sistémicos que
limitan su pleno funcionamiento. Entre ellos se destacan la rotación frecuente del personal
médico, la falta de continuidad en el abastecimiento de medicamentos esenciales y la ausencia de
mecanismos de retroalimentación con la comunidad (Zavattiero, 2018; MSPyBS, 2023). Estas
limitaciones no solo afectan la eficiencia operativa, sino que también erosionan la confianza de
los usuarios en el sistema público.
En este sentido, la evaluación de la satisfacción usuaria no debe entenderse como una mera
encuesta de opinión, sino como una herramienta de gobernanza participativa. Como señala
Donabedian (1988), la calidad percibida por el usuario es un indicador sensible que integra
múltiples dimensiones: desde la infraestructura física (estructura), hasta la calidad de la
interacción clínica (proceso) y los resultados subjetivos en bienestar y confianza (resultado). En
contextos donde los recursos son limitados, como en Pilar, la percepción de trato respetuoso,
comunicación clara y disponibilidad de medicamentos puede pesar más que la sofisticación
tecnológica del servicio. De hecho, investigaciones en América Latina han demostrado que
usuarios de bajos ingresos valoran más la accesibilidad, la empatía y la continuidad del cuidado
que la rapidez o la especialización (López & Ramírez, 2020; Ortiz & Cabral-Bejarano, 2023).
El enfoque humanizador, en particular, emerge como un eje transversal en la calidad de la
APS. Báez (2012) define la humanización no como un “extra”, sino como un componente esencial
del diseño del servicio: espacios acogedores, tiempos adecuados para la consulta, escucha activa
y reconocimiento de la historia de vida del paciente. En contraste, la deshumanización
frecuentemente manifestada en respuestas estandarizadas, trato impersonal o interrupciones
constantes genera desconfianza, abandono del tratamiento y menor adherencia. Este fenómeno se
agrava en contextos de alta demanda, donde los equipos de salud, agobiados por la sobrecarga,
tienden a priorizar la eficiencia sobre la relación humana (Tejada de Rivero, 2003).
En Pilar, esta tensión es aún más evidente por la intersección de factores geográficos,
sociales y ambientales. El Departamento de Ñeembucú es uno de los más afectados por
inundaciones recurrentes, lo que interrumpe regularmente el acceso a servicios básicos, incluida
la salud (INE, 2023). Durante estos eventos, las USF asumen roles de emergencia que van más
allá de su mandato original: distribución de agua potable, control de vectores, atención psicológica
post-desastre. Sin embargo, rara vez se les dota de recursos adicionales o planes de contingencia,
lo que exacerba el estrés laboral y reduce su capacidad de respuesta en tiempos normales (OPS,
2021). Esta realidad subraya la necesidad de evaluar no solo el funcionamiento “ideal” de las
USF, sino su resiliencia en contextos de vulnerabilidad crónica.

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La relevancia del estudio trasciende lo académico. En un momento en que América Latina
enfrenta desafíos crecientes en salud pública desde enfermedades crónicas hasta emergencias
climáticas, fortalecer la APS desde la base, escuchando a quienes la usan, es una inversión
estratégica en resiliencia, equidad y justicia social. Las USF no son simples consultorios; son
espacios de encuentro, cuidado y resistencia comunitaria. Comprender cómo se vive la atención
en estos espacios es, en última instancia, un acto de reconocimiento ético y político hacia las
comunidades que dependen de ellos.
Por todo ello, el objetivo del presente artículo es evaluar el nivel de satisfacción de los
usuarios de las Unidades de Salud Familiar en los barrios Obrero y Crucecita, ciudad de Pilar,
Paraguay, durante el periodo 2023–2024, con el fin de aportar conocimiento válido, confiable y
humanizado que sirva de insumo para la mejora continua de la atención primaria de salud en
contextos similares.
METODOLOGÍA
Diseño del estudio
Se realizó un estudio descriptivo, mixto (cualitativo-cuantitativo), con enfoque
interpretativo. Este diseño permite capturar tanto datos numéricos como narrativas profundas,
ofreciendo una visión integral de la realidad estudiada (Hernández et al., 2014).
Lugar de estudio
El estudio se desarrolló en dos Unidades de Salud Familiar ubicadas en:
• USF Barrio Obrero: Calle Paolo Federico Alberzoni, Pilar.
• USF Crucecita: Sofía Mendoza, detrás de la escuela Santa María Magdalena, Pilar.
Ambas atienden a una población combinada de aproximadamente 8,000 habitantes, según
estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE, 2023).
Población y muestra
La población de estudio incluyó a usuarios mayores de 18 años que acuden regularmente
a las USF. Se seleccionó una muestra no probabilística por conveniencia de 120 participantes,
considerando criterios de disponibilidad y voluntariedad.
Además, se entrevistó a 6 profesionales de salud (médicos, enfermeras, agentes
comunitarios) para obtener perspectivas complementarias.
Técnicas e instrumentos de recolección de datos
El instrumento final incluyó 22 ítems estructurados en cinco dimensiones, basadas en el
modelo de Donabedian (1988) y adaptadas al contexto local: (1) Características
sociodemográficas (5 ítems), (2) Accesibilidad y organización del servicio (4 ítems), (3) Trato y
comunicación del equipo de salud (5 ítems), (4) Disponibilidad de recursos (4 ítems), y (5)
Satisfacción global y disposición a recomendar (4 ítems). Cada ítem utilizó escalas Likert de 3 a
5 puntos, según la naturaleza de la variable (por ejemplo: “Muy insuficiente” a “Muy suficiente”;

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“Nunca” a “Siempre”). Además, se incluyeron dos preguntas abiertas al final: “¿Qué cambiaría
usted en su USF?” y “¿Qué le hace sentirse bien atendido/a?”, cuyas respuestas fueron transcritas
textualmente y utilizadas para enriquecer el análisis cualitativo.
La prueba piloto realizada con 10 usuarios permitió ajustar términos técnicos a un
lenguaje coloquial (por ejemplo, reemplazar “disponibilidad de insumos” por “si hay algodón,
jeringas o medicinas cuando viene”), lo que incrementó la comprensibilidad y redujo el sesgo de
interpretación. El instrumento final fue validado por tres expertos en salud pública y metodología
de investigación, quienes evaluaron su pertinencia, claridad y coherencia teórica, obteniendo un
índice de validez de contenido superior al 85%.
Se complementó la recolección con observación directa no participante en ambas USF,
registrando condiciones físicas (infraestructura, mobiliario, ventilación), disponibilidad visible de
insumos y dinámica de atención. Los hallazgos se contrastaron con los datos de encuestas y
entrevistas para enriquecer la triangulación.
Técnicas de análisis de datos
• Datos cuantitativos: Analizados mediante frecuencias absolutas y porcentajes, usando
tablas descriptivas.
• Datos cualitativos: Procesados mediante análisis temático, identificando categorías
emergentes como “trato digno”, “falta de recursos” y “resiliencia comunitaria”.
• Observación directa: Los registros de campo fueron analizados de forma narrativa,
contrastando las condiciones observadas (infraestructura, disponibilidad visible de
insumos, dinámica de atención) con los relatos de usuarios y profesionales, para enriquecer
la triangulación de fuentes.
Consideraciones éticas
El estudio se desarrolló respetando escrupulosamente los principios éticos fundamentales
en investigación con seres humanos: autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia, tal como
lo establecen las normas internacionales (Declaración de Helsinki, 2013) y los lineamientos
regionales en salud pública (Tejada de Rivero, 2003). La autonomía fue garantizada mediante la
obtención del consentimiento informado escrito, en el cual se explicó de forma clara, accesible y
en lenguaje no técnico los objetivos del estudio, los procedimientos, los posibles riesgos mínimos
(como incomodidad al responder ciertas preguntas) y los beneficios indirectos (contribución al
mejoramiento de los servicios de salud).
Se aseguró la confidencialidad de toda la información recopilada: los instrumentos no
incluyeron datos identificatorios directos (nombre, número de cédula, dirección exacta), y los
cuestionarios fueron codificados y almacenados en un ambiente físico y digital seguro, con acceso
restringido al equipo investigador. Asimismo, se garantizó el anonimato en la presentación de los
resultados, de modo que ninguna respuesta pueda ser rastreada a un participante específico.

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Se respetó en todo momento el derecho a retirarse del estudio en cualquier fase, sin
consecuencias negativas para el participante ni afectación en su acceso a los servicios de salud.
Además, ante cualquier situación de malestar emocional o necesidad de orientación, se facilitó la
derivación inmediata a personal de la USF capacitado en atención psicosocial.
El proyecto fue autofinanciado, sin apoyo de agencias externas, empresas farmacéuticas
o entidades con interés comercial en los resultados, por lo que no existieron conflictos de interés
que pudieran comprometer la integridad científica o la objetividad del análisis.
Aunque el estudio no requirió la aprobación formal de un comité de ética institucional
(dado que se clasifica como una investigación de bajo riesgo, sin intervenciones clínicas ni
manipulación de variables), se adhirió voluntariamente a los estándares éticos exigidos por el
Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social del Paraguay y las buenas prácticas en
investigación social y en salud pública.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Tabla 1
Características sociodemográficas de los usuarios (n = 120)
Variable Categoría n %
Sexo Femenino 80 67%
Masculino 40 33%
Edad 18–30 años 28 23%
31–45 años 53 44%
46–60 años 24 20%
>60 años 15 13%
Estado civil Soltero/a 48 40%
Casado/a 42 35%
Unión libre 20 17%
Divorciado/Viudo 10 8%
Nivel educativo Primario 21 18%
Secundario 54 45%
Terciario/Técnico 30 25%
Universitario 15 12%
Ingresos <1 salario mínimo 36 30%
1–2 salarios 63 53%
>2 salarios 21 17%
La caracterización muestra un perfil predominante de mujeres adultas en edad productiva,
hallazgo típico de los servicios de APS en Paraguay y la región, donde las mujeres acuden con

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mayor frecuencia tanto por su propia salud como por el cuidado familiar (PAHO, 2021). El
predominio de usuarios con nivel educativo secundario coincide con estudios realizados en
ciudades intermedias latinoamericanas, donde este grupo suele depender exclusivamente del
sistema público (López & Ramírez, 2020).
La alta proporción de familias con ingresos ≤2 salarios mínimos evidencia vulnerabilidad
económica, un determinante clave que refuerza la importancia de que las USF funcionen como
un servicio cercano, accesible y humanizado.
Tabla 2
Accesibilidad y uso del servicio
Variable Categoría n %
Accesibilidad por
distancia
Muy accesible 78 65%
Accesible 30 25%
Poco accesible 12 10%
Tiempo de espera Adecuado (<30 min) 36 30%
Regular (30–60 min) 36 30%
Inadecuado (>60 min) 48 40%
Frecuencia de uso Mensual 45 37%
Trimestral 50 42%
Esporádica 25 21%
Motivo de consulta Controles 48 40%
Enfermedades agudas 36 30%
Programas (VCI, DM,
HTA)
36 30%
La accesibilidad geográfica es una de las fortalezas recurrentes de las USF y coincide con
el modelo de APS basado en proximidad y enfoque comunitario (OMS, 1978; MSPyBS, 2017).
El 65% de usuarios percibe la ubicación como “muy accesible”, aspecto que favorece la
continuidad del cuidado.
Sin embargo, el tiempo de espera prolongado (40% lo califica como inadecuado) revela
un problema estructural común en la APS paraguaya: déficit de médicos y sobrecarga asistencial
(Zavattiero, 2018).
La frecuencia de uso trimestral sugiere que las USF cumplen su rol en programas
crónicos, aunque la demanda espontánea sigue siendo alta.

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Tabla 3
Satisfacción con el personal de salud
Variable Categoría n %
Percepción del trato Bueno/Muy bueno 35 29%
Regular 58 48%
Malo 27 23%
Empatía del personal Adecuada 50 42%
Poca empatía 70 58%
Comunicación Clara 54 45%
Regular 42 35%
Deficiente 24 20%
La satisfacción con el personal de salud refleja una valoración predominantemente
regular, lo cual es coherente con estudios regionales donde el trato interpersonal es el componente
más determinante de la satisfacción usuaria (Báez, 2012; Tejada de Rivero, 2003).
El hallazgo de que 58% percibe baja empatía sugiere una necesidad urgente de fortalecer
competencias comunicacionales y humanización de la atención. Esto coincide con
investigaciones recientes que destacan que la deshumanización es producto de sobrecarga laboral,
cansancio y falta de recursos deteriora la experiencia del usuario (Ortiz & Cabral-Bejarano, 2023).
Tabla 4
Disponibilidad de recursos
Variable Categoría n %
Disponibilidad de medicamentos Adecuada 48 40%
Insuficiente 72 60%
Disponibilidad de insumos Adecuada 56 47%
Insuficiente 64 53%
Presencia de médico Constante 74 62%
Intermitente 46 38%
La insuficiente disponibilidad de medicamentos (60%) es uno de los problemas más
señalados en la APS paraguaya (MSPyBS, 2023) y coincide plenamente con tus resultados.
La presencia intermitente del médico (38%) también es una debilidad estructural que
afecta continuidad, adherencia y satisfacción. La OPS (2021) destaca que la falta de médicos en
áreas periféricas es uno de los principales factores que deterioran la calidad percibida.

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Tabla 5
Satisfacción global del servicio
Variable Categoría n %
Satisfacción global Buena/Muy
buena
32 27%
Regular 58 48%
Mala 30 25%
Volvería a utilizar el
servicio
Sí 84 70%
No 36 30%
La satisfacción global moderada (48% regular) muestra una percepción ambivalente: los
usuarios valoran la cercanía y gratuidad del servicio, pero reportan deficiencias que afectan su
experiencia.
El hecho de que 70% volvería a usar la USF indica confianza en el modelo APS como
puerta de entrada al sistema. Este patrón ya ha sido documentado en investigaciones sobre USF
en Paraguay (Ortiz & Cabral-Bejarano, 2023).
Estos hallazgos permiten una reflexión más profunda sobre el estado actual de la APS en
ciudades intermedias del interior paraguayo. Si bien el modelo de USF ha logrado una cobertura
geográfica significativa, su calidad percibida sigue condicionada por factores estructurales que
trascienden el nivel local. La escasez de medicamentos, por ejemplo, no es un problema de gestión
de la USF en sí, sino de la cadena de suministro nacional, que a menudo prioriza centros urbanos
o hospitales de referencia. Este fenómeno ha sido documentado en múltiples evaluaciones del
sistema de salud paraguayo, donde se identifica una desconexión entre la planificación central y
las necesidades reales en el territorio (MSPyBS, 2023; Ortiz & Cabral-Bejarano, 2023).
Por otro lado, la percepción de “trato regular” y “baja empatía” refleja una tensión bien
conocida en la literatura sobre APS: la sobrecarga de trabajo del personal de salud. En muchas
USF del interior, un solo médico debe atender a miles de personas, realizar visitas domiciliarias,
llenar reportes epidemiológicos y coordinar con agentes comunitarios, todo ello con horarios fijos
y sin apoyo administrativo (Zavattiero, 2018). En este contexto, resulta comprensible que la
interacción con el usuario se vea reducida a lo estrictamente clínico, sacrificando la dimensión
relacional del cuidado. No obstante, esto no justifica la deshumanización; por el contrario, exige
políticas que protejan el tiempo del profesional para la relación terapéutica.
Comparando con experiencias regionales, el caso brasileño del Programa Saúde da
Família (PSF) ofrece lecciones valiosas. A pesar de sus propios desafíos, Brasil ha logrado niveles
más altos de satisfacción usuaria mediante la estabilización contractual de los equipos, la
capacitación continua en comunicación y la creación de comités de usuarios que participan en la

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evaluación del servicio (Gómez, 2022). Estas estrategias podrían adaptarse al contexto paraguayo,
especialmente en municipios como Pilar, donde la cercanía entre actores facilita la coordinación.
Finalmente, es relevante destacar que, pese a las deficiencias reportadas, el 70% de los
usuarios afirmó que volvería a utilizar la USF. Este dato no debe interpretarse como conformismo,
sino como un acto de resiliencia y reconocimiento del rol comunitario de la USF. En ausencia de
alternativas viables, los usuarios valoran lo que tienen, incluso si es insuficiente. Esta lealtad
subraya la responsabilidad ética del Estado de no dar por sentada la confianza de las comunidades,
y de transformarla en mejoras concretas.
Hallazgos cualitativos complementarios
Además del análisis cuantitativo, las entrevistas semiestructuradas realizadas a seis
profesionales de salud (dos médicos, dos enfermeras y dos agentes comunitarios) y la observación
directa en ambas USF permitieron profundizar en las causas subyacentes de la insatisfacción
percibida por los usuarios. A través del análisis temático, emergieron tres categorías centrales:
1. “Falta de recursos estructurales”: Todos los entrevistados coincidieron en que la
escasez crónica de medicamentos e insumos no responde a mala gestión local, sino a fallas en la
cadena de abastecimiento central. Una enfermera de la USF Crucecita expresó: “Tenemos la
ficha, el diagnóstico, el plan… pero si no hay paracetamol, antibióticos o jeringas, el paciente se
va con la receta en la mano y sin resolver su problema. Eso nos frustra a nosotros y al usuario”.
La observación confirmó la ausencia de elementos básicos en los botiquines, como guantes
estériles o materiales de curación.
2. “Trato digno como estrategia de resistencia”: Frente a la imposibilidad de ofrecer
recursos materiales, varios profesionales destacaron el esfuerzo por brindar un trato respetuoso:
“No tenemos todo, pero sí tenemos tiempo para escuchar… o al menos lo intentamos”, señaló un
médico del Barrio Obrero. Sin embargo, reconocieron que la sobrecarga de atender hasta 60
pacientes por jornada, limita gravemente esa intención. Esta tensión entre la voluntad de
humanizar y las condiciones laborales adversas se refleja en la percepción “regular” del trato
reportada por los usuarios.
3. “Resiliencia comunitaria”: En ambos barrios, se observó una fuerte participación
vecinal. En Crucecita, los agentes comunitarios coordinan reuniones mensuales con madres y
líderes para informar sobre campañas de vacunación o prevención de dengue. “La gente aquí nos
conoce, nos llama por el nombre… eso nos da fuerza para seguir”, afirmó un agente. Esta
cercanía explica, en parte, por qué el 70% de los usuarios afirmó que volvería a utilizar la USF,
pese a las deficiencias materiales.
Observación directa en campo
Durante las visitas a las USF de Barrio Obrero y Crucecita, se realizó observación no
participante enfocada en las condiciones físicas, funcionales y organizativas del servicio. Se
constató que ambas unidades presentan infraestructura básica en buen estado general, pero con

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limitaciones significativas: las salas de espera carecen de suficientes asientos para acompañantes,
la ventilación natural es insuficiente en días calurosos, y no existe señalética clara para orientar a
los usuarios dentro del recinto. En cuanto a los recursos materiales, se observó que los botiquines
de atención primaria estaban visiblemente desabastecidos de insumos esenciales como guantes
estériles, algodón y jeringas. Además, en la USF Crucecita, los registros clínicos se encontraban
apilados en mesas sin sistema de archivo ordenado, lo que podría afectar la continuidad de la
información. Estas observaciones coinciden con las percepciones expresadas tanto por usuarios
(“siempre falta algo”) como por el personal de salud (“tratamos de organizar, pero no hay espacio
ni insumos”).
Estos relatos cualitativos no solo enriquecen los datos numéricos, sino que explican su
significado en contexto. Por ejemplo, el 60% de usuarios que reportó “disponibilidad insuficiente
de medicamentos” (Tabla 4) no solo expresa una queja logística, sino una fractura en la confianza
terapéutica: cuando la prescripción no se traduce en tratamiento, se rompe el contrato implícito
entre sistema y usuario.
Asimismo, la percepción de “baja empatía” (58%, Tabla 3) debe interpretarse no como
indiferencia del personal, sino como una consecuencia de la sobrecarga asistencial, un fenómeno
documentado en múltiples estudios sobre APS en contextos de recursos limitados (Zavattiero,
2018; Ortiz & Cabral-Bejarano, 2023). Los profesionales, agobiados por la demanda y la falta de
apoyo administrativo, ven reducida su capacidad para establecer vínculos humanos, lo que se
traduce, desde la perspectiva del usuario, en “falta de empatía”.
Finalmente, la resiliencia comunitaria observada y el alto porcentaje de usuarios
dispuestos a regresar al servicio sugiere que las USF han logrado consolidarse como espacios de
pertenencia social, más allá de su función estrictamente clínica. Este hallazgo es crucial en
ciudades intermedias como Pilar, donde los servicios estatales son escasos, las USF se convierten
en anclajes de cohesión comunitaria. Tal como señala Báez (2012), la humanización no depende
solo de la infraestructura, sino de la capacidad de generar relaciones de confianza en contextos
adversos.
En conjunto, estos resultados refuerzan la necesidad de políticas que no solo aborden la
provisión de insumos, sino que también protejan el tiempo del equipo de salud para la relación
humana, fortalezcan los canales de retroalimentación comunitaria y reconozcan el valor del
trabajo de los agentes como intermediarios culturales entre el sistema y la población.
CONCLUSIONES
El presente estudio evidencia que la satisfacción de los usuarios de las Unidades de Salud
Familiar de los barrios Obrero y Crucecita es moderada, caracterizada por una combinación de
fortalezas importantes y limitaciones estructurales que condicionan la experiencia de atención.

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En primer lugar, la accesibilidad geográfica constituye una de las principales fortalezas
del modelo de APS local. La mayoría de los usuarios percibe la USF como un espacio cercano,
conocido y socialmente importante para la comunidad, lo que favorece la continuidad del cuidado
y la búsqueda oportuna de atención.
Sin embargo, aspectos centrales del proceso de atención muestran señales de desgaste. El
tiempo de espera prolongado, la intermitencia del médico, y la escasa disponibilidad de
medicamentos e insumos generan frustración y disminuyen la percepción de calidad. Estos
hallazgos coinciden con investigaciones nacionales y regionales que describen limitaciones
estructurales en la APS como consecuencia del déficit de recursos humanos, la sobrecarga
asistencial y la fragilidad logística.
La satisfacción relacionada con el trato del personal de salud se ubica en niveles
intermedios. Aunque una parte de los usuarios reconoce la calidez y la cercanía del equipo,
persisten percepciones de baja empatía, comunicación insuficiente y atención apresurada. Estos
elementos no solo impactan en la experiencia del usuario, sino que también reflejan las tensiones
cotidianas en las que trabajan los equipos de APS: alto volumen de demanda, múltiples
responsabilidades y limitaciones organizativas.
Pese a estas dificultades, la mayoría de los usuarios afirma que volvería a utilizar la USF,
lo que revela un nivel de confianza y pertenencia hacia el servicio. Las USF siguen siendo
percibidas como un punto fundamental de cuidado comunitario, especialmente en sectores
vulnerables donde el acceso a otros servicios es limitado.
En síntesis, el estudio confirma que las USF analizadas cumplen un rol esencial como
puerta de entrada al sistema de salud y como espacios de acompañamiento cercano. No obstante,
requieren fortalecimiento urgente en recursos, organización y enfoque humanizado para mejorar
la calidad percibida y contribuir plenamente a los principios de la Atención Primaria de Salud.
Recomendaciones
A la luz de los resultados obtenidos, se proponen las siguientes recomendaciones
orientadas a distintos niveles de acción:
➢ Para el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPyBS):
- Establecer un sistema de reposición ágil de medicamentos e insumos en USF de zonas
vulnerables, con monitoreo en tiempo real.
- Diseñar un plan de contingencia para USF en áreas propensas a inundaciones,
incluyendo kits de emergencia y protocolos de atención móvil.
➢ Para la Dirección de Salud de Pilar:
- Implementar talleres de capacitación en comunicación no violenta, empatía y enfoque
de derechos humanos para todo el personal de las USF.
- Crear canales formales de retroalimentación (por ejemplo, buzones de sugerencias o
reuniones trimestrales con usuarios) para mejorar la gobernanza local.
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➢ Para futuras investigaciones:
- Realizar estudios longitudinales que evalúen el impacto de intervenciones de
humanización en la satisfacción usuaria.
- Ampliar la evaluación a otros barrios de Pilar y comparar con otras ciudades del interior
para identificar patrones regionales.
Estas propuestas buscan transformar los hallazgos del presente estudio en acciones
concretas que fortalezcan la APS desde una perspectiva integral, equitativa y centrada en las
personas.

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