
Vol. 12/ Núm. 4 2025 pág. 2376
https://doi.org/10.69639/arandu.v12i4.1822
Enfoques multidisciplinarios sobre el estudio de los espacios y
el entorno laboral
Multidisciplinary perspectives on the study of spaces and workplaces
Elizabeth Siqueiros Loera
https://orcid.org/0009-0008-8303-9686
elizabeth.sl@chihuahua.tecnm.mx
Tecnológico Nacional de México Campus Chihuahua
México – Chihuahua
Alberto Escobedo Portillo
http://orcid.org/0000-0003-3309-4720
alberto.ep@chihuahua.tecnm.mx
Tecnológico Nacional de México Campus Chihuahua
México – Chihuahua
Julio César Villagrán Ruiz
https://orcid.org/0000-0002-5021-5646
julio.vr@chihuahua.tecnm.mx
Tecnológico Nacional de México Campus Chihuahua
México – Chihuahua
Artículo recibido: (la fecha la coloca el Equipo editorial) - Aceptado para publicación:
Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.
RESUMEN
El diseño del espacio laboral se ha tornado preponderante dentro de las organizaciones y
empresas, no sólo por la inclusión de herramientas tecnológicas como internet, automatización e
inteligencia artificial que definen esta era, sino también porque los mismos avances tecnológicos
han influido en los enfoques para estudiar el impacto psicológico que el espacio físico tiene en el
comportamiento de los usuarios. El objetivo de este artículo es reflexionar sobre la evolución del
estudio de los espacios -con enfoque a entornos laborales-, y cómo las diferentes disciplinas han
aportado perspectivas sobre el espacio construido que favorece al bienestar y a la productividad
de trabajadores. Para ello, se recopilaron y revisaron documentos científicos extraídos de diversas
bases de datos accesibles gratuitamente desde internet. Se abordan los enfoques disciplinares de
la psicología ambiental, psicoarquitectura, neuroarquitectura, geografía de la percepción y el
confort ambiental, entre otros. Se percibe un creciente interés por la conjunción de la medición y
la comprensión subjetiva que perciben los individuos respecto a las características de su entorno.
Palabras clave: espacio físico, espacio psicológico, espacio construido, psicología
ambiental, neuroarquitectura

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ABSTRACT
Workplace design has become predominant within organizations and companies, not only due to
the inclusion of technological tools such as the internet, automation, and artificial intelligence that
define this era, but also because these same technological advances have influenced
methodologies to demonstrate the psychological impact that physical space has on user behavior.
The objective of this article is to reflect on the evolution of the study of spaces - with a focus on
work environments - and how different disciplines have contributed perspectives on the built
environment that favors the well-being and productivity of workers. To this end, scientific
documents extracted from various freely accessible internet databases were collected and
reviewed. The methodological approaches of environmental psychology, psychoarchitecture,
neuroarchitecture, geography of perception, and environmental comfort, among others, are
addressed. There is a perceived growing interest in the conjunction of measurement and the
subjective understanding that individuals have regarding the characteristics of their environment.
Keywords: physical space, psychological space, built environment, environmental
psychology, neuroarchitecture
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licencia Creative Commons Atribution 4.0 International.

Vol. 12/ Núm. 4 2025 pág. 2378
INTRODUCCIÓN
El contexto actual de las organizaciones se caracteriza por cambios vertiginosos en
periodos cada vez más cortos y exigencias globales que demandan mayor producción, mejor
calidad y menor costo, a expensas de trabajadores cuyo desempeño es evaluado constantemente
y que se enfrentan al reto de gestionar su tiempo laboral eficazmente; en otras palabras, el entorno
global es altamente competitivo y enfocado al uso de nuevas tecnologías. Tradicionalmente, la
mirada funcionalista de la sociedad percibía variables como tiempos, movimientos, procesos,
equipamiento y materiales, siendo que el recurso humano era considerado sólo en los temas de
actualización y capacitación, todo esto necesario para lograr la competitividad, -variables
cuantificables-, y se pasaban por alto cualidades que, a fin de cuentas, influyen directamente sobre
el trabajo, como evidenciaron en 1923, los estudios de Elton Mayo en el experimento de
Hawthorne (Sandoval, 2015). A partir de ese experimento es que los investigadores empiezan a
considerar el comportamiento humano generado por estímulos implícitos en su entorno de trabajo,
pero como menciona Vischer (2008), es después de la década de 1980 cuando se incrementaron
los estudios sobre temas afines al espacio.
Este tema impacta, tanto a las empresas y organizaciones, como a instituciones
gubernamentales reguladoras; por ello, a través de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social,
en 2019 entró en vigor la Norma Oficial Mexicana NOM-035-STPS-2018 sobre factores de riesgo
psicosocial en el trabajo, como medida preventiva en materia de seguridad, salud y medio
ambiente de trabajo, a efecto de prevenir accidentes y enfermedades laborales (Secretaría del
trabajo y previsión social, 2019). Esto propició que las empresas -aquellas que no lo habían hecho,
consideraran importantes los temas de salud de sus empleados como es el caso del estrés laboral,
condiciones del ambiente y espacios de trabajo.
Un entorno adecuadamente diseñado, desempeña un papel determinante de la
productividad y el bienestar general. Feingold y Gisbert, citados por Malatesta (2020, p. 4),
mencionan que: “Las decisiones que se tomen en el diseño de estos espacios, pueden tener un
gran impacto en la productividad, en reducir costos, reforzar la cultura, atraer y retener el talento,
entre otros.” por ello, el objetivo de este estudio es revisar la literatura científica para identificar
las construcciones conceptuales y la evolución disciplinar, a partir de la intersección de diferentes
enfoques en relación con el espacio-ser humano-espacio construido, que al ir de la mano con los
avances tecnológicos, exploran nuevas metodologías y/o técnicas científicas, tanto cuantitativas
como cualitativas.
El diseño del espacio se ha convertido en un aspecto relevante en el entorno laboral por las
evidencias, cada día más crecientes, de que éste impacta en el comportamiento de las personas:
“Por la manera en que se comporta el individuo, deberíamos estar en condiciones de comprender
qué es lo que hay presente en dicho espacio vital que lo está afectando […] entender cómo afecta

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el ambiente a la conducta del sujeto” (Lotito, 2017, pág. 13). Los espacios de la vida cotidiana
impactan significativamente en el ser humano, influyendo directamente en sus actitudes e incluso,
en su salud. Por ejemplo, los edificios transmiten a las personas diferentes estados de ánimo en
función de la iluminación, altura, colores texturas, ventilación, mobiliario, entre otros elementos
(Lotito, 2022); pueden llegar a ocasionar malestar físico o mental en las personas que los habitan,
surgiendo el término de: síndrome del edificio enfermo, que se define como un fenómeno en el
que un número inusual de personas en un mismo edificio experimentan una serie de síntomas
comunes que desaparecen al salir del lugar (Pascal y Boldú, 2005).
La competitividad global busca abrir nuevos mercados lanzando productos y servicios que
impacten en la sociedad y sean valorados en el contexto actual, por ello el mercado laboral actual
demanda, sobre todo, creatividad e innovación (Escobar, 2018). El diseño del espacio puede
inhibir o fomentar estas competencias si se procura un entorno físico y psicológico, en el que
concurran tanto los usuarios como los elementos necesarios para el desarrollo de una actividad
creativa e innovadora (Caycho y Valerio, 2021).
Cuando se habla del entorno laboral se alude a un complejo entramado de factores
interrelacionados. Esta complejidad exige emplear una amplia variedad de métodos y técnicas de
investigación, amén de que los avances científicos y tecnológico que han propiciado la
emergencia de nuevas realidades epistemológicas, interconectando disciplinas como la
arquitectura, la psicología, la medicina, la sociología y la economía, y dando lugar a nuevas áreas
de conocimiento. En este contexto, es imprescindible invertir en el diseño de entornos laborales
adecuados, como señala Vischer (2008, p. 103): “El espacio de trabajo puede y debe ser una
herramienta para realizar el trabajo, de la misma manera que invertir en tecnología informática
garantiza mejores herramientas para los empleados”.
MATERIALES Y MÉTODOS
El presente estudio es cualitativo y descriptivo, basado en la técnica de recopilación y
análisis de información escrita, por medio de libros, capítulos de libro y artículos científicos,
provenientes de bases de datos como Google académico, Redalyc, SciELO, Dialnet y Science
Direct, entre otras, con el fin de revisar los enfoques, las metodologías, técnicas y disciplinas que
a lo largo del tiempo y sobre todo en los últimos cinco años, marcan la pauta en el diseño del
espacio físico y aspectos relacionados.
Para la búsqueda de documentos en internet se utilizaron los términos: espacio OR
entorno OR ambiente, pues estos tres términos son utilizados indistintamente y, se relacionaron
con los términos: bienestar AND productividad laboral OR productividad en el trabajo. Después
se fueron agregando las variables relacionadas que se fueron encontrando en la diversa
bibliografía.

Vol. 12/ Núm. 4 2025 pág. 2380
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Psicología ambiental (Espacio físico + Psicología)
La psicología ambiental es una rama de la psicología que se dedica a estudiar la relación
entre las personas y su entorno físico y social. “…la relación entre el entorno construido y la
psicología es tan antigua como lo son los mismos entornos construidos” (Calderón, 2021, p. 33),
basta con mirar la antigüedad y observar cómo los maravillosos templos fueron construidos en
gran dimensión y altura para lograr la espiritualidad de las religiones, o imaginar las celdas
obscuras y húmedas que buscaban quebrantar el espíritu de las personas. Sin embargo, el término
psicología ambiental lo utiliza por primera vez el médico y psicólogo alemán Willy Hellpach, en
su libro “Geopsyche” (fenómenos geopsicológicos) en 1911, donde expone una crítica al tributo
que se rendía en ese tiempo a la psicología experimental. Posteriormente da las bases para dividir
el ambiente en: entorno natural, entorno social y entorno construido. Para Lewin, en el centro del
espacio vital se encuentra el individuo, quien tiene una región psicológica, una región de entorno
construido y una región de experiencias objetivas, las cuales actúan de forma independiente, pero
juntas forman el desarrollo del individuo (Calderón, 2021). Además, Pol (1988) menciona que
también la teoría de la Gestalt contribuye al nacimiento de la psicología ambiental, cuando define
al mundo real como el ambiente geográfico, y le resta importancia frente las experiencias
individuales, definidas como el ambiente conductual.
Por su parte, Riratanaphong (2020) expresa que, hoy en día, se piensa en el diseño del
espacio físico de trabajo en función del espacio psicológico, entendido como las características
que afectan los objetivos de la organización, su cultura, los procesos de trabajo y la percepción
de los usuarios en cuanto a bienestar, con lo que se logra crear un entorno más productivo. El
diseño y la utilización del espacio laboral influyen tanto en el bienestar de los individuos como
en su desempeño laboral, además de su compromiso con la organización y la generación de nuevo
conocimiento. Estos factores constituyen los fundamentos la psicología ambiental del espacio de
trabajo (Vischer, 2008). Asimismo, las evaluaciones de las percepciones de los usuarios respecto
a las condiciones ambientales pueden servir para diagnosticar el rendimiento del edificio y la
eficacia de sus sistemas (Spivack et al., 2010). En este contexto, existe una relación dinámica e
interactiva entre usuario y el entorno, es decir, parte de la experiencia ambiental del usuario
incluye las consecuencias derivadas de cualquier comportamiento que este pueda exhibir. El
usuario no es un receptor pasivo que experimenta el entorno físico -construido-, de manera
estática, al contrario, la experiencia del usuario se transforma a través de las actividades que
realiza en ese entorno, caracterizando así la relación como transaccional.
La psicología ambiental tiene como objetivo establecer la interrelación que existe entre
el ambiente y el usuario, ya que dados los aspectos que conforman el espacio físico y el espacio
psicológico se crea un entorno o ambiente laboral, mismo que al ser percibido por el usuario,

Vol. 12/ Núm. 4 2025 pág. 2381
repercute en su comportamiento negativa o positivamente dependiendo de la experiencia
emocional que se vive. Esta última, mostrado en la Figura 1, es la causa-efecto para lograr impacto
en el bienestar y, por ende, en la productividad (Zamudio, 2019), este concepto es fundamental
para interpretar y comprender cómo es que diversas disciplinas interaccionan con la psicología.
Figura 1
Mapa Mental de la interrelación de Ambiente-Comportamiento-Efectos. Elaboración propia a
partir de Zamudio (2019)
A los antecedentes que se describen hasta aquí sobre la psicología ambiental, habría que
sumar los aportes del arquitecto suizo Le Corbusier (1887-1965), creador del “Estilo
Internacional”, quien sostenía que la arquitectura debería ofrecer belleza y repercutir en la manera
de vivir de los habitantes de un edificio, dando énfasis al uso del color, por las emociones que
transmite. Así, se sientan las bases para el pensamiento de la escuela de arte y arquitectura de
Mies van der Rohe, La Bauhaus (casa de construcción) (1919-1933), que además de reunir la
Escuela Superior de Artes Plásticas con las de Artes y Oficios, estableció nuevos contenidos
psicológicos y sociales al plantear los efectos que un edificio puede causar en las personas que
las habitan (Montoro, 2019).
Psicoarquitectura (Espacio físico + Psicología + arquitectura)
Al llegar a su término la segunda guerra mundial, surgieron demandas sociales de
programas para guiar la construcción, y es por ello por lo que surgen investigaciones acerca de
cómo las personas usan los espacios y los factores que intervienen. Esta etapa se considera una
de las más proliferas, por la abundante cantidad de documentos relacionados al tema de la
psicología de la arquitectura (Sanchez, 2010), lo que generó la construcción de un espacio común
para la disertación de conceptos e intercambio de conocimientos e intereses de las diferentes

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disciplinas que, de una u otra forma, confluyen en el espacio ambiental y que poco a poco han ido
tomando identidad propia y reconocimiento social y académico.
Es en Gran Bretaña, en 1984, que se da un desencuentro entre psicólogos y arquitectos:
“… los arquitectos buscan un manual de fórmulas concretas en lugar de tratar de entender la
interacción de la gente con su entorno.” (Pol, 1988, p. 71). Es comprensible entonces que el
arquitecto se encuentre más preocupado en encontrar soluciones a problemas de diseño, en vez
de problemas sociales.
A partir de los antecedentes relatados, existen ahora una cuantiosos estudios en los que
se puede ver que la psicología juega un rol necesario en los proyectos arquitectónicos, por ejemplo
Lotito (2022) utiliza el término “diseño centrado en el usuario” (en inglés, user-centered design),
esto “…consiste en que los arquitectos, en conjunto con los psicólogos, utilizan el acervo de
conocimientos surgido desde ambas disciplinas con la finalidad de proyectar construcciones que
promuevan lo que se denomina “reciprocidades holísticas” con el fin de alcanzar la motivación,
la satisfacción y la comodidad de los usuarios.” (Lotito, 2022, pág. 97).
Por otro lado, Rapoport (2003) discute el conocimiento de las relaciones entre el entorno
y el comportamiento humano (EBR), “…si el diseño está destinado a crear mejores entornos, uno
necesita saber: ¿Qué es lo mejor? ¿Mejor para quién? ¿Por qué es mejor? ¿Cómo se sabe que es
mejor?, etcétera.” (p. 9). El tema, pues, no está cerrado. La psicología ha ayudado frecuentemente
a la arquitectura a autodefinirse, a conocer las características de cada momento cultural y a prever
las consecuencias del diseño. Entonces la ciencia de la psicología debe ser parte esencial de todo
proyecto arquitectónico (Muntañola, 1986).
Neuroarquitectura (Espacio físico + Psicología + arquitectura + neurociencia)
Según Elizondo y Rivera (2017), a mediados del siglo XX, el investigador Jonas Salk,
trabajaba en la cura para la poliomielitis en la Universidad de Pittsburg, Cal. Siendo que se sentía
atascado en sus ideas, decidió viajar a Italia y permanecer en contacto con la naturaleza para
aclarar su mente, y es entonces que encontró la solución que buscaba. Este hecho lo convenció de
que las características de un lugar tienen influencia en las neuronas de las personas, por ello se
asocia con el arquitecto Louis Khan y fundaron el Instituto Salk, en San Diego, Cal., considerado
en la actualidad como un referente de la neuroarquitectura.
Históricamente, desde los tiempos del arquitecto romano Marco Vitrubio Polión, quien
estableció en su tratado “The Architecture” que toda estructura arquitectónica debe tener las
cualidades de firmitas, utilitas y venustas (fuerza, utilidad y belleza), las obras arquitectónicas
fueron conceptuadas en esa triada. Sin embargo, con los avances de ciencia y tecnología, esta
percepción se transformó en una arquitectura más enfocada en el funcionalismo, dejando atrás los
elementos ornamentales, restando así características de belleza en los edificios (Chami et al.,
2024). La neurociencia contemporánea ha demostrado que nuestro cerebro no es un mero
espectador del mundo, sino un constructor activo de nuestra realidad. El espacio físico, con sus

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formas, colores y texturas, juega un papel fundamental en esta construcción mental (Elizondo y
Rivera, 2017).
En el hipocampo –una región del cerebro- se procesa información y se almacena la
memoria y los recuerdos. Cuando el individuo percibe lugares complejos como ciudades,
naturaleza, arte, etc. se registran experiencias que son guardadas dentro de nosotros, si son
experiencias positivas se traducen en emociones que son capaces de fabricar oxitocina y
serotonina, químicos relacionados con la relajación y el disfrute. Además, el cerebro es capaz de
fabricar nuevas células neuronales y, si la persona se desenvuelve en un entorno estimulante,
favorece esa actividad, desmintiendo con ello la creencia de que a lo largo de nuestra vida las
neuronas van muriendo y no se replican.
Los estudios de neuroarquitectura han florecido debido a las nuevas tecnologías que
permiten realizar imágenes cerebrales, lo cual ha generado dos amplias categorías de
investigación:
…paradigmas estacionarios y móviles. Protocolos estacionarios, que utilizan métodos
como la magnetoencefalografía (MEG). La electroencefalografía (EEG) o la resonancia
magnética funcional (fMRI) capturan respuestas neuronales a estímulos visuales estáticos
en entornos controlados. Por el contrario, los paradigmas móviles permiten una
interacción activa con entornos tridimensionales, aunque introducen desafíos de
grabación debido a entornos incontrolables y artefactos de movimiento. Estos paradigmas
se complementan entre sí y ofrecen información sobre cómo el diseño arquitectónico
influye en la función y el comportamiento del cerebro humano. (Chami et al., 2024, pág.
138).
Los hallazgos de la neurociencia se han utilizado recientemente en estudios de
investigación para mejorar y profundizar el conocimiento de la experiencia humana en el entorno
construido (Karakas y Dilek, 2020). Mientras que la psicología ambiental nos dice qué
comportamiento surge y la arquitectura actúa para modificarlo, la neurociencia nos dice por qué
sucede ese comportamiento. Es así que la neurociencia, la psicología ambiental y la arquitectura
se unen para centrarse en la dinámica del cerebro humano que resulta de la acción y la interacción
con el entorno construido (Mayorga y Hidalgo, 2023).
Correlación del entorno y la pirámide del confort
Vischer (2008) revisó los principales temas y hallazgos sobre la psicología ambiental del
espacio de trabajo. Del análisis realizado a su modelo, se identifican algunas variables del entorno,
así como aspectos del espacio estudiado y el impacto del entorno de trabajo (Tabla 1).

Vol. 12/ Núm. 4 2025 pág. 2384
Tabla 1
Correlación del entorno. Elaboración propia a partir de Vischer (2008)
ENTORNO
ASPECTO DE LOS
ESPACIOS DE
TRABAJO
ESTUDIADOS
RESULTADO
IDENTIFICADO
TIPOLOGÍA
USADA
Ambientales Ruido
Iluminación
Calidad del Aire
Confort térmico
Ventilación
Estaciones de trabajo
Oficinas,Servicios
Complementarios
Participación del usuario en
el proceso.
Objetivos empresariales y
organizacionales
Medidas de
comportamiento:
Satisfacción de los
empleados
Sentimiento de los
empleados sobre su
entorno, como son:
• Territorio
• Propiedad
• Pertenencia
• Productividad
Satisfacción
Territorialidad y
Pertenencia (muebles y
diseño de oficina,
condiciones
ambientales,
problemas de proceso)
Productividad
Distribución
Ergonomía
Cuestiones de
Proceso
En “La correlación del entorno” se identifica que la satisfacción no es el principal criterio
con el que se evalúa el espacio de trabajo. Visher (2008), apoyada en Karasek y Theorell, sostiene
que es un error recurrente vincular únicamente el nivel de satisfacción de los usuarios de un
espacio laboral, con la eficacia o productividad. Así pues, no se puede evaluar el bienestar del
trabajador basado en una sola dimensión dicotómica, que va desde sentirse mal hasta sentirse bien
(Laca et al., 2014), por lo que propone utilizar la dimensión del confort ilustrada en la Figura 2,
en la que se muestra una base inhabitable cuando el espacio no reúne las mínimas condiciones
humanas, como son la seguridad y la higiene. El segundo plano refiere al confort físico al que
tradicionalmente se han vinculado factores como la iluminación, la ventilación y la ergonomía,
es decir, los elementos ligados a la construcción. El plano de confort funcional toma relevancia
cuando, además de cumplir con el confort físico, se considera la percepción que refiere el usuario
sobre si el espacio le facilita o no la realización de las tareas y las actividades requeridas.
Finalmente, el confort psicológico utiliza el sentido de pertenencia y territorialidad como causa-
efecto del compromiso y la retención de los empleados en la organización, resultados deseables
para garantizar una buena operación y mínimos costos para la empresa.

Vol. 12/ Núm. 4 2025 pág. 2385
Figura 2
Modelo de confort ambiental de la calidad del espacio de trabajo. Elaboración propia tomada
de Vischer (2008, p.101)
Creatividad e Innovación
A lo largo de la historia, el diseño de los espacios de trabajo ha evolucionado conforme
a los requerimientos de los procesos organizacionales, la cultura y la tecnología. Hoy, que se vive
una competitividad sin precedentes, las tendencias de la globalización exigen el fomento de la
creatividad y la innovación en el capital humano para optimizar los resultados, pues las empresas
consideran que estas competencias son motores que pueden darles una ventaja competitiva y
asegurar su crecimiento, el emprendimiento es un motor fundamental del crecimiento y desarrollo
(Lederman et al., 2014).
Las maneras de gestionar el trabajo también han evolucionado debido a la inmediatez que
ofrece la tecnología, el uso de la inteligencia artificial, la automatización y por supuesto, la
incorporación de las nuevas generaciones al mercado laboral que demandan espacios con ciertas
características que los hagan sentir cómodos e impulsen la creatividad e innovación (Escobar,
2018). Acorde al pensamiento creativo e innovador, surgen nuevas metodologías de trabajo
centradas en el usuario, como lo es el Design Thinking promovido por empresas e instituciones
internacionales que fomentan el emprendedurismo, por ejemplo, el “Programa de Aceleración del
Emprendimiento Regional” apoyado por la Iniciativa de Innovación del MIT, o el Programa de
la Fundación Wadhwani, que fomenta el aprendizaje de habilidades de empleabilidad esenciales
para destacar en el competitivo mercado laboral actual. Con estas tendencias es que nacen los
espacios de planta abierta, que fomentan la colaboración y la comunicación. Lorne (2020)
menciona que este tipo de espacios nacen en la década de 1990, dentro de empresas que forman

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parte del centro tecnológico de Silicon Valley, reconocidas por su nivel internacional en
tecnología. Desde ese momento, la influencia del espacio arquitectónico es clave para generar un
ecosistema de innovación y emprendimiento con capacidad para soportar espacios como
aceleración e incubación, eventos de colaboración interdisciplinar (hackathones), alianzas,
espacios de prototipado, áreas de descanso, etcétera; y se les conoce por diversos nombres como:
Hubs, Espacios coworking, Maker spaces, entre otros.
Aunque la construcción de este tipo de espacios arquitectónicos va en crecimiento porque
benefician las interacciones sociales y de comunicación, facilitando la innovación, creatividad y
productividad colectiva, es importante considerar la opinión del usuario y reflexionar sobre los
procesos y actividades laborales de este, pues existe evidencia de que los diseños de plantas
abiertas obstaculizan las actividades que requieren concentración (Hopland, 2020).
En esa línea, es importante diferenciar los tipos de usuarios que harán uso del espacio de
trabajo, es decir, en una organización debidamente estructurada encontraremos puestos con
funciones específicas que van desde las tareas y actividades que realiza un directivo; un
administrativo contable, de personal o de recursos; producción acorde al producto o servicio;
diseñadores, etcétera. Pero resaltando que existe un concepto mencionado por varios autores, que
denominan “trabajadores del conocimiento”, refiriéndose a aquellos que realizan funciones de
razonamiento y resolución de problemas, y por lo tanto, requieren concentración; una planta
abierta genera distracción, ruido y en algunos casos hacinamiento.
Geografía de la percepción y el comportamiento
Haciendo uso de un poco de sensibilidad y reflexión, se pueden encontrar los
pensamientos que preceden a una disciplina, como en el caso de la geografía de la percepción y
el comportamiento, que algunos autores encuentran en la época de los filósofos epicúreos –
también conocido como hedonismo, la filosofía del buen vivir “…pues éstos niegan la objetividad
de la realidad o apuntan a su irrelevancia cuando se enfrenta con la parcialidad de la percepción
humana de ella.” (Boira, 1992, p. 575). Existen dos grandes enfoques que podemos observar en
la mayoría de los estudios realizados, estos son: el positivista y el humanista. La fenomenología,
contraria al existencialismo, da las bases a la geografía de la percepción para entender la realidad
subjetiva que percibe el individuo (espacio).
En la década de 1960, Kevin Lynch publicó su obra The Image of the City, texto que
propició el futuro desarrollo de epistemologías y, por tanto, metodologías sobre el valor subjetivo
del espacio -el del sujeto individual o colectivo que lo percibe- como contraposición del valor
objetivo del espacio –el objeto de los geógrafos- (Vara, 2010). Los estudios de percepción se han
basado en una metodología capaz de poner en contraste esta doble dimensión espacial, por
ejemplo, la geografía de la percepción, a través de la elaboración de mapas mentales –que es una
proyección psicológica de la percepción del espacio-, permite profundizar en la relación entre el
individuo y su entorno, sobre todo urbano. Dichos mapas pueden apoyarse en las técnicas de

Vol. 12/ Núm. 4 2025 pág. 2387
encuestas y/o entrevistas individuales, para recopilar datos sobre percepción del espacio y
conductas espaciales (Morales, 2012),
No se pretende infravalorar los esfuerzos de objetividad y rigurosidad derivados de
trabajo y de la deducción científica, sino complementarlos con puntos de vista distintos y con la
sensibilidad de quien recoge aspectos menos conocidos (Boira, 1992). Con ello, se busca superar
la falsa división entre el espacio objetivo (conocido) entre el subjetivo (vivido). “En definitiva, el
enfoque que estudia el espacio subjetivo puede ofrecer nuevas posibilidades, hasta hoy
infrautilizadas en la investigación geográfica…” (Boira, 1992, p. 588)
CONCLUSIONES
Resultaría reduccionista emplear una única metodología e instrumentos para comprender
los fenómenos asociados a la percepción del individuo en un espacio físico determinado. En este
sentido, la integración de diversas disciplinas, como la arquitectura, psicología, antropología,
sociología, geografía y neurociencia, se vuelve fundamental. El espacio construido es clave para
lograr un entorno laboral que beneficie a los trabajadores en su bienestar, felicidad y comodidad
y, por ende, crear innovación y productividad para sus organizaciones y empresas.
El estudio converge en la intersección de diversas disciplinas para explorar el impacto
del diseño del entorno laboral en el bienestar y la productividad de los empleados. Al integrar
enfoques inter y multidisciplinarios, se ha reflexionado sobre cómo el espacio físico configura las
experiencias y las respuestas emocionales de los individuos, lo cual sustenta la idea de que un
entorno laboral diseñado adecuadamente -para las personas-, puede potenciar el bienestar
psicológico y mejorar el desempeño laboral. Esto podría propiciar entornos en los que se logre
gestionar y aprovechar de mejor forma el talento humano.
Esta investigación pretende abrir un panorama de las posibilidades de investigación en
torno al estudio de los espacios. Las organizaciones deberían invertir en el diseño de espacios
laborales que promuevan el bienestar, considerando aspectos como la iluminación, el mobiliario
ergonómico y la disposición del espacio para fomentar la colaboración y la creatividad, entre
muchas otras habilidades blandas y variables productivas. Se recomienda que se fomente la
colaboración entre profesionales de diversas disciplinas y se estimule el financiamiento de
investigaciones bajo enfoques diversos, complementarios, que permitan profundizar en la
comprensión de cómo el entorno físico moldea nuestras experiencias, emociones y
comportamientos, y cómo podemos aprovechar este conocimiento para crear espacios más
saludables, productivos y resilientes.

Vol. 12/ Núm. 4 2025 pág. 2388
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