
Vol. 12/ Núm. 4 2025 pág. 1
https://doi.org/10.69639/arandu.v12i4.1675
Asociatividad empresarial como motor de fortalecimiento y
crecimiento de las microempresas en Pilar, Paraguay
Business Associativity as a Driver of Strengthening and Growth of Microenterprises in
Pilar, Paraguay
Ñembojoaju ñemuhã rehegua ha’e peteĩ mba’e ikatúva omombarete ha omongakuaa
umi microempresa oĩva Pilar, Paraguay-pe
Fabiola Gricelda Jara Rojas
rojasfabiola228@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-3134-5664
Universidad Nacional de Pilar
Facultad de Ciencia Contables Administrativas y Económicas
Pilar, Paraguay
Andrés Abelino Villalba Chamorro
anvill65@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0002-2502-6947
Universidad Nacional de Pilar
Facultad de Ciencia Contables Administrativas y Económicas
Pilar, Paraguay
Artículo recibido: 18 septiembre 2025 - Aceptado para publicación: 28 octubre 2025
Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.
RESUMEN
El presente artículo analizó la asociatividad empresarial como motor de fortalecimiento
organizacional y crecimiento económico de las microempresas en Pilar, Paraguay. Bajo un
enfoque cualitativo y un diseño fenomenológico, se exploraron las experiencias de
microempresarios para comprender cómo la cooperación y el trabajo conjunto contribuyen al
desarrollo empresarial local. Las entrevistas a profundidad revelaron que la asociatividad
promueve la organización interna, el liderazgo compartido y la confianza entre los miembros,
generando una cultura de apoyo mutuo que impulsa la productividad y el aprendizaje colectivo.
Asimismo, se constató que este modelo fomenta la expansión comercial, la creación de redes y la
mejora de la competitividad, aunque enfrenta desafíos relacionados con la falta de recursos, la
limitada participación de algunos socios y la ausencia de un apoyo institucional sostenido. En
conjunto, los hallazgos confirman que la asociatividad empresarial no solo fortalece la estructura
organizativa y económica de las microempresas, sino que también aporta beneficios sociales y
humanos, al promover la cooperación, el compromiso y la solidaridad entre los emprendedores.
De esta manera se llega a la conclusión que, fortalecer las asociaciones locales y promover

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políticas públicas de acompañamiento constituye un paso importante para alcanzar un desarrollo
más equitativo y sostenible de las microempresas en Pilar y el departamento de Ñeembucú.
Palabras clave: asociatividad empresarial, fortalecimiento organizacional, crecimiento
económico, cooperación, microempresas
ABSTRACT
This article analyzed business associativity as a driving force for organizational strengthening and
economic growth of microenterprises in Pilar, Paraguay. Using a qualitative approach and a
phenomenological design, the experiences of micro-entrepreneurs were explored to understand
how cooperation and joint work contribute to local business development. In-depth interviews
revealed that associativity fosters internal organization, shared leadership, and trust among
members, generating a culture of mutual support that enhances productivity and collective
learning. Likewise, it was found that this model promotes commercial expansion, network
creation, and improved competitiveness, although it faces challenges related to lack of resources,
limited participation of some members, and the absence of sustained institutional support.
Overall, the findings confirm that business associativity not only strengthens the organizational
and economic structure of microenterprises but also provides social and human benefits by
promoting cooperation, commitment, and solidarity among entrepreneurs. Thus, it is concluded
that strengthening local associations and promoting public policies of institutional support
constitute an important step toward achieving more equitable and sustainable development of
microenterprises in Pilar and the Ñeembucú department.
Keywords: business associativity, organizational strengthening, economic growth,
cooperation, microenterprises
MOMBYKY
Ko kuatia ñehesa’ỹijohára omyesakã mba’éichapa pe ñemomba’e ha ñembojoaju pytyvõha ikatu
omombarete ha omongakuaa umi microempresa oĩva Pilar, Paraguay-pe. Ojeporu peteĩ tapereko
cualitativo ha diseño fenomenológico rehegua, oñemomaranduhaguépe umi mba’e ohasava’ekue
umi microempresario rehegua, ikatu hag̃uáicha ojekuaa mba’éichapa pe ñembokatupyry ha pe
tembiapo ñondive rehegua omombarete pe ñemongakuaa py’aguapy ha mba’apohára rehegua.
Ojehechakuaa mba’éichapa pe ñembojoaju pytyvõha omombarete pe ñembohape tembiapo, pe
liderazgo oñondive rehegua ha pe jerovia jokuaa, ojapo haguére peteĩ teko pytyvõ ñondive
rehegua ogueruváva tembiapo porãve ha ñembo’e ñondive. Avei, ojekuaa ko tapereko omokakuaa
pe ñemuhã, omopyenda red pytyvõha ha omombarete pe ñemomba’eha ñemuhãme, ha katu
ohasávo apañuãi rehegua, taha’e viru’ỹ, umi socio ndoikéi meme térã institución pytyvõ’ỹva.
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Iñehesa’ỹijópe ojehecha porã pe ñembojoaju pytyvõha ndaha’éi año mba’e viru rehegua, síno
avei omombarete pe tekojoaju ha pe mba’ejeroviaha, omombareteve pe tembiapo ñondive
rehegua. Upévare ojehu conclusión-pe he’íva pe ñembojoaju rehegua oipytyvõha pe
microempresa kuéra remombarete ha ñemongakuaa, ha tekotevẽha oñemombareteve umi aty
pytyvõha ha oñemoañete política pública ikatúva oipytyvõ peteĩ ñemongakuaa hekojojáva ha
tapia.
Ñe’ẽ ñemohenda: ñembojoaju pytyvõha, ñemombarete tembiapo rehegua, ñemongakuaa
viru rehegua, ñondive tembiapo, microempresa
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INTRODUCCIÓN
La asociatividad empresarial es reconocida hoy como una estrategia clave para mejorar
la competitividad y el crecimiento de las microempresas. A escala global, las cooperativas y
asociaciones aportan empleos formales a alrededor del 10% de la población trabajadora mundial,
y al menos el 12% de las personas en el mundo son miembros de cooperativas (Alianza
Cooperativa Internacional, 2023). En América Latina y el Caribe (ALC) ha aumentado el interés
por la economía social y solidaria; por ejemplo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
destaca que las cooperativas y asociaciones han demostrado ser esenciales para elevar la
competitividad y la productividad de las pequeñas y medianas empresas (Loja Gallegos, 2025).
En Paraguay, las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) constituyen el 98% de las
empresas formales y generan cerca del 70% del empleo formal. No obstante, persisten desafíos
de formalización: recientemente se informó que de unas 450.000 mipymes registradas en el país,
el 90% no cumple los requisitos legales básicos (RUC, registro laboral y previsional) (Ministerio
de Industria y Comercio [MIC], 2023). En este contexto, el fomento de la asociatividad (a través
de cooperativas, redes de productores, agrupaciones sectoriales, etc.) aparece como un
mecanismo para que los microempresarios accedan a recursos, mercados y servicios que por sí
solos no conseguirían (Loja Gallegos, 2025; Salas, 2022).
La asociatividad empresarial puede definirse como un “mecanismo de relación y acción
conjunta organizada y con cierto grado de permanencia, entre distintos actores (empresas,
personas u organizaciones) interesados en unir voluntariamente sus esfuerzos para conseguir
objetivos comunes y obtener beneficios que no podrían alcanzar individualmente” (OIT, 2007, p.
11). Bajo esta definición, una estrategia asociativa implica cooperación (y a veces coopetencia),
organización de tareas y funciones compartidas, y objetivos de beneficio mutuo. Según la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, 2024), entre las formas
jurídicas y organizativas destacan las cooperativas, las asociaciones gremiales, los
clústeres/productivas, las redes de productores y otras entidades de economía social. En el marco
teórico de la economía social, estos esquemas se ligan al capital social (la red de relaciones de
confianza que facilita la acción colectiva) y a la economía solidaria, que incluye cooperativas y
mutuales con fines sociales.
En este sentido, la literatura identifica múltiples beneficios asociados a la agrupación de
microempresarios. Según Tokman (2001), la organización de microempresas en colectivos
permite potenciar las capacidades de los miembros, fortalecer su identidad sectorial y concertar
acciones para negociar mejores condiciones con proveedores y mercados. Según Rivera Suárez
(2011), esto genera economías de escala (por ejemplo, descuentos por compras al por mayor) y
facilita el acceso a servicios (créditos, tecnología, capacitación) que quedarían fuera del alcance
individual. Estudios recientes, como el de Salas (2022), también destacan ventajas prácticas: las

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MIPYMES asociadas perciben márgenes de ganancia más altos, riesgo compartido,
posicionamiento de marca, acceso a proveedores a mejor costo, y mejora de calidad y
productividad por estandarización conjunta. Sin embargo, la teoría advierte que estas estrategias
requieren condiciones: confianza mutua, liderazgo inclusivo, formas de gobernanza participativa
y un marco institucional que facilite asociaciones voluntarias (Fundación CODESPA, 2012). De
esta manera, el debate teórico vincula la asociatividad al fortalecimiento del capital social y a la
superación de limitaciones individuales en las microempresas.
En América Latina la asociatividad ha sido promovida tanto por gobiernos como por
organizaciones sociales. La economía social y solidaria (ESS) (conformada por cooperativas,
asociaciones mutuales, empresas sociales y otras formas de autogestión) ha cobrado nuevo interés
como alternativa de desarrollo inclusivo. Por ejemplo, la OECD destaca que en AL la ESS puede
ayudar a aprovechar el capital social local y brindar soluciones innovadoras a desigualdades
territoriales, apoyando emprendimientos populares y de base comunitaria (OCDE, 2024).
Diversos estudios de caso respaldan estas ideas. En Costa Rica se encontró que
MIPYMES cafetaleras formaron alianzas sectoriales para mejorar su poder de negociación: el
87% de emprendedores encuestados reconoció que los beneficios de conformar grupos
asociativos (mejores márgenes, alianzas de marca, descuentos por volumen, calidad conjunta,
etc.) son relevantes para su éxito (Salas, 2022). En Colombia y Ecuador se ha analizado la
“asociatividad económica” de agricultores y artesanos, mostrando que la cooperación informal
mejora el acceso a mercados externos y servicios financieros, aunque los estudios señalan que se
requieren políticas públicas de acompañamiento para potenciar estos esfuerzos (Loja Gallegos,
2025).
Sin embargo, las experiencias revelan obstáculos comunes en la región. La literatura
latinoamericana advierte que las barreras culturales (desconfianza, individualismo empresarial) y
legales (falta de marcos adecuados) dificultan la consolidación de iniciativas asociativas
(Fundación CODESPA, 2012; Rivera Suárez, 2011). En varios países se observa además la
cohabitación de formas formales (cooperativas registradas) con formas más informales de
autoayuda; por ejemplo, un informe de la CEPAL de 2022 subrayó la necesidad de fortalecer las
instituciones de apoyo a la ESS en AL (OCDE, 2024). En general, las lecciones latinoamericanas
sugieren que el desarrollo de la asociatividad requiere combinar incentivos (facilitación de
trámites, subsidios iniciales, capacitación) con garantías institucionales (transparencia,
participación democrática) para sortear los desafíos culturales y administrativos.

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Tabla 1
Aportes de la asociatividad de microemprendedores al fortalecimiento y crecimiento de las
microempresas
Aporte principal Descripción Fuente
Fortalecimiento de la
competitividad y
productividad
Las asociaciones empresariales permiten mejorar
la capacidad de competir en el mercado mediante
la cooperación, la innovación y la planificación
conjunta.
Pillihuamán
Huamaní
(2024)
Reducción de costos y
economías de escala
La asociatividad posibilita compras colectivas,
optimización de recursos y reducción de costos
unitarios, fortaleciendo la rentabilidad de las
microempresas.
Ileana (2022)
Acceso a mercados y
financiamiento
Las asociaciones facilitan la entrada a mercados
formales y el acceso a líneas de crédito colectivas,
mejorando la sostenibilidad financiera.
(OIT, 2019)
Transferencia de
conocimientos e
innovación tecnológica
El trabajo conjunto promueve el intercambio de
saberes, experiencias y tecnología, impulsando la
capacidad innovadora del grupo.
Salas (2022),
Generación de capital
social y confianza mutua
Las asociaciones fortalecen la confianza, la
cohesión interna y las relaciones colaborativas,
que son la base del desarrollo sostenido.
OIT (1997–
2020),
Desarrollo territorial y
valor agregado local
Las redes empresariales crean cadenas de valor
locales, diversifican la producción y fomentan la
identidad económica regional.
Salazar
Vázquez et al.
(2024)
Apoyo institucional y
visibilidad colectiva
La formalización de asociaciones favorece la
interacción con gobiernos, ONGs y programas
públicos, que fortalecen la gestión de los
microemprendimientos.
Fernández
(2023),
Sostenibilidad y
permanencia
empresarial
Las empresas asociadas logran mayor estabilidad
y crecimiento a largo plazo por compartir
recursos, capacidades y riesgos.
Salas (2022)
Varón
Buitrago, et al.
(2021).
Innovación colectiva y
adaptación al mercado
Las asociaciones potencian la creatividad grupal,
la diversificación y la capacidad de respuesta ante
cambios del entorno económico.
Salazar
Vázquez et al.
(2024)
Cohesión social y
empoderamiento
comunitario
La asociatividad fomenta la solidaridad, la
participación equitativa y el liderazgo local,
generando beneficios económicos y sociales.
Cuadrado
Sánchez et al.
(2022)
Fuente: Elaboración propia a base de documentos revisados.
En Paraguay, la asociatividad está mayormente canalizada por el cooperativismo y por
redes municipales o gremiales. Según el Viceministerio de MIPYMES, alrededor de 1.900.000
paraguayos integran el “sistema cooperativo” del país (MIC, 2023), lo que muestra la gran
penetración social del modelo solidario. Sin embargo, estas no suelen cumplir el rol social que les
compete. Según un estudio de Bordón López y Giménez Morinigo (2023), en una cooperativa
emblemática de Ñeembucú, concluyó que la cooperativa no ofrece una orientación emprendedora
específica a sus socios agrícolas, ni cuenta con líneas de crédito dirigidas al fomento de sus

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actividades productivas. En otras palabras, pese a estar formalmente organizada, la cooperativa
no dispone de técnicos agropecuarios ni de mecanismos de seguimiento para asegurar que los
créditos otorgados generen ganancias sostenibles. Este hallazgo sugiere que en Ñeembucú la
asociatividad desde la asociación en cooperativa aún se utiliza poco para impulsar la innovación
o el valor agregado: muchas agrupaciones existen, pero requieren fortalecer sus servicios internos
(créditos especializados, asistencia técnica, comercialización conjunta) para traducir la asociación
en crecimiento empresarial.
Sin embargo, en otros lugares, tomando como referencia el estudio de Salas (2022), las
tendencias indican que la asociatividad puede multiplicar las oportunidades de las microempresas,
pero no es una panacea automática. Entre las ventajas aprendidas, destacan: permitir
negociaciones colectivas (compras al por mayor, ventas agregadas), compartir riesgos (en
inversiones o exportaciones), acceder a recursos financieros y tecnológicos, mejorar la
capacitación de los socios y facilitar la incidencia política conjunta. Según estudios de Rivera
Suárez (2011), la creación de redes asociativas también suele fortalecer la confianza mutua y la
identidad del sector (por ejemplo, asociarse por localidad o producto refuerza la marca territorial).
De esta manera, la literatura muestra que la asociatividad empresarial constituye un motor
potencial para el fortalecimiento y crecimiento de las microempresas en diversos contextos.
Teóricamente, agrupar esfuerzos permite a las unidades más pequeñas competir en pie de
igualdad, aprovechando economías de escala y desarrollando un capital social que ninguna
lograría aisladamente (Albán, Get al., 2021). Empíricamente, las evidencias globales y
latinoamericanas señalan que cooperativas, redes y agrupaciones de productores mejoran el
acceso a mercados y recursos, y pueden generar empleo más resiliente. Sin embargo, también
queda claro que para rendir frutos estas estrategias requieren un entorno propicio: incentivos
estatales, apoyo de organizaciones de desarrollo (ONGs, Cámaras, cooperación internacional) y
formaciones internas sólidas.
A pesar de la amplia evidencia internacional y latinoamericana que reconoce a la
asociatividad empresarial como una herramienta estratégica para fortalecer la competitividad, la
innovación y la sostenibilidad de las microempresas, en Paraguay, y especialmente en la ciudad
de Pilar las investigaciones sobre este tema son escasas y divididas. La mayoría de los estudios
disponibles se concentran en experiencias de cooperativismo de gran escala o en diagnósticos
nacionales sobre el sector MIPYME, sin profundizar en las dinámicas locales de colaboración
empresarial ni en las percepciones de los propios microemprendedores sobre los beneficios y
limitaciones de asociarse.
En el contexto del departamento de Ñeembucú, donde predomina una estructura
económica basada en microempresas familiares, la asociatividad no ha sido suficientemente
explorada como factor de fortalecimiento organizacional ni como motor de crecimiento
económico territorial. Las investigaciones existentes como las centradas en cooperativas

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departamentales, evidencian carencias en la oferta de apoyo técnico, financiero y de gestión, pero
no analizan las asociaciones gremiales, así como los procesos de cooperación entre
microempresarios ni su impacto en la sostenibilidad de sus negocios.
Este vacío de conocimiento limita la comprensión de cómo la asociatividad puede
convertirse en una estrategia efectiva para superar las restricciones estructurales que enfrentan las
microempresas locales, tales como la falta de acceso a mercados, financiamiento, innovación y
formación empresarial. Por tanto, se justifica la realización del presente estudio, que busca
analizar desde una perspectiva fenomenológica las experiencias, percepciones y significados que
los microempresarios de Pilar atribuyen a la asociatividad como herramienta de fortalecimiento
y crecimiento colectivo, aportando así evidencia contextualizada y relevante para la formulación
de políticas y programas de desarrollo local.
Por ello, el objetivo general de este estudio es analizar, desde un enfoque fenomenológico,
la asociatividad empresarial como motor de fortalecimiento y crecimiento de las microempresas
en la ciudad de Pilar. Los objetivos específicos son: 1) Examinar las experiencias vinculadas al
fortalecimiento organizacional en los procesos asociativos, 2) Describir el impacto de la
asociatividad en el crecimiento económico de las microempresas, 3) Interpretar las dinámicas de
cooperación empresarial que surgen entre los emprendedores asociados, 4) Examinar los
beneficios percibidos de la asociatividad en el ámbito personal, social y profesional y 5)
Identificar los desafíos y proyecciones que enfrenta la gestión colectiva para alcanzar la
sostenibilidad.
Con este estudio, se pretende generar conocimiento útil para la formulación de políticas
públicas, programas de capacitación y estrategias de cooperación que impulsen el desarrollo
sostenible, la innovación y la competitividad de las microempresas pilarenses, fortaleciendo así
el tejido económico y social del territorio.
METODOLOGÍA
La metodología empleada en este estudio fue de tipo descriptivo, con un enfoque
cualitativo y diseño fenomenológico-empírico, orientado a comprender las experiencias y
significados que los miembros de la Cámara Juvenil de Comercio, Industrias y Servicios del
Ñeembucú atribuyen a la asociatividad empresarial. De acuerdo con Hernández Sampieri y
Mendoza (2018), el enfoque cualitativo permite analizar fenómenos desde la perspectiva de los
participantes, mientras que el diseño fenomenológico, como destaca Rojas-Gutiérrez (2022)
busca captar la esencia de las vivencias compartidas sobre un fenómeno social.
Las categorías de análisis se estructuraron en torno a temas como el fortalecimiento
organizacional, el crecimiento económico, la cooperación empresarial, los beneficios percibidos
y los desafíos de la gestión colectiva. La unidad de análisis estuvo conformada por once miembros
de la comisión directiva de la Cámara Juvenil, seleccionados por su participación activa en la

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toma de decisiones. Se establecieron como criterios de inclusión a los miembros directivos y se
excluyeron los socios sin funciones de liderazgo.
La técnica de recolección de datos fue la entrevista en profundidad, utilizando una guía
semiestructurada que permitió explorar las percepciones y experiencias de los participantes. En
el ámbito ético, se garantizó el consentimiento informado, la confidencialidad y el uso exclusivo
de la información con fines académicos, conforme a los principios éticos de la investigación
cualitativa.
El análisis de datos se realizó mediante la técnica de análisis de contenido temático,
identificando patrones y significados dentro de las narrativas de los entrevistados. Como
herramienta de apoyo se empleó NotebookLM, que facilitó la organización y codificación de las
categorías analíticas. Esta metodología permitió obtener una comprensión profunda del fenómeno
de la asociatividad empresarial, basada en la voz y experiencia de los propios actores involucrados
en el desarrollo económico local.
RESULTADOS
Categoría 1: Fortalecimiento organizacional
Los once miembros entrevistados de la Cámara Juvenil de Comercio, Industrias y
Servicios del Ñeembucú coinciden en que la organización ha experimentado un importante
proceso de fortalecimiento en los últimos años. Las respuestas expresan un cambio visible en la
manera en que los socios se relacionan, se organizan y toman decisiones. Antes, según varios
participantes, el trabajo era disperso, sin una estructura clara ni objetivos comunes; hoy, en
cambio, la Cámara se percibe como un espacio ordenado, participativo y con un sentido
compartido de propósito.
Frases como “ahora cada socio sabe su rol”, “trabajamos como un equipo con metas
comunes” o “la comunicación entre los miembros mejoró muchísimo” reflejan cómo la claridad
en la organización interna genera confianza y compromiso. Los socios reconocen que la creación
de comisiones, la definición de roles y la planificación sistemática han permitido que las
actividades sean más efectivas. En este proceso, el liderazgo ya no se concentra en una sola
persona, sino que se comparte, lo que ha fortalecido la participación de todos los integrantes.
Uno de los aspectos más valorados es el trabajo asociativo, entendido como el motor que
unió a los emprendedores y les permitió organizarse de manera más consciente. Expresiones como
“nos unimos más, la coordinación mejoró” o “la comunicación fluida nos mantiene organizados”
demuestran que la Cámara ha pasado de ser un grupo informal de jóvenes con intereses comunes
a una comunidad con sentido de pertenencia, donde el diálogo, la planificación y la colaboración
son pilares de la gestión. Los participantes destacan que la confianza mutua fue construyéndose
con el tiempo y a través de las experiencias compartidas, lo cual fortaleció la cohesión interna y
la estabilidad del grupo.